Por: Equipo Auditool

Un cirujano demostró lo que la profesión de auditoría aún se resiste a aceptar: no fallamos por falta de conocimiento, sino por falta de disciplina en lo básico. Y la herramienta más subestimada para corregirlo cabe en una sola página.

En 2009, Atul Gawande —cirujano, investigador y profesor de la Universidad de Harvard— publicó The Checklist Manifesto: How to Get Things Right. El libro documenta un hallazgo que sacudió al mundo de la medicina: cuando los equipos quirúrgicos de ocho hospitales en distintos países adoptaron una lista de verificación de apenas 19 puntos antes de cada operación, las complicaciones graves se redujeron en un 36% y las muertes cayeron un 47%.

No se introdujo nueva tecnología. No se contrató más personal. No se invirtió más dinero. Solo se usó una checklist bien diseñada.

La pregunta para nuestra profesión es directa: si una herramienta tan simple puede salvar vidas en un quirófano, ¿por qué en auditoría —donde las listas de verificación y los programas de trabajo son parte del ADN profesional— seguimos cometiendo errores que una buena checklist habría evitado?

Lo que Gawande descubrió (y que aplica directamente a la auditoría)

La tesis central de Gawande es que en los campos profesionales complejos —medicina, aviación, construcción, ingeniería— los errores rara vez ocurren por ignorancia. Ocurren por inercia, por exceso de confianza o porque el volumen de tareas supera la capacidad de la memoria humana para ejecutarlas todas correctamente, todas las veces.

Gawande distingue entre dos tipos de fallos que son especialmente relevantes para el auditor:

Tipo de errorDescripción¿Cómo se resuelve?
Error de ignorancia No sabemos qué hacer. Nos falta el conocimiento técnico o la formación necesaria. Con formación, capacitación y actualización técnica continua.
Error de ineptitud Sabemos qué hacer, pero no lo hacemos correctamente. El conocimiento existe, la ejecución falla. Con sistemas y disciplina. La checklist es el más poderoso de todos.

En auditoría, la mayoría de los hallazgos que se nos escapan, las pruebas incompletas y los informes con vacíos no se deben a que el auditor desconozca la norma. Se deben a que, bajo presión de tiempo, con múltiples encargos simultáneos y plazos ajustados, se omiten pasos que se conocen perfectamente. Es un error de ineptitud disfrazado de "falta de tiempo".

"El problema en la mayoría de los campos —y en muchos de los desastres— no es nuestra ignorancia. Es que no aplicamos correctamente lo que ya sabemos." — Atul Gawande, The Checklist Manifesto

El problema real: no es que no tengamos checklists, es que las nuestras no funcionan

Aquí es donde la reflexión se vuelve incómoda. La auditoría está llena de listas de verificación, programas de trabajo, guías de procedimiento y plantillas estandarizadas. No nos falta la herramienta; nos falla su diseño, su mantenimiento y, sobre todo, la actitud con la que la usamos.

Estos son los síntomas más comunes de checklists disfuncionales en auditoría:

#SíntomaDescripción
1 Checklists demasiado largas Un programa de trabajo de 120 pasos no es una herramienta de control de calidad; es un documento burocrático que el auditor completa de memoria o marca casillas sin verificar realmente. Gawande insiste en que las mejores checklists tienen entre 5 y 9 ítems críticos. Lo esencial, no lo exhaustivo.
2 Checklists que no se actualizan Si el programa de trabajo de auditoría de inventarios es el mismo de hace cinco años, pero la empresa migró a un sistema automatizado de gestión de almacenes, la checklist ya no refleja la realidad. Una checklist desactualizada es peor que no tener ninguna, porque genera una falsa sensación de cobertura.
3 Checklists que se completan al final El mayor pecado de la auditoría operativa: completar los papeles de trabajo retroactivamente, reconstruyendo lo que se hizo (o lo que se cree que se hizo). La checklist pierde toda su función preventiva cuando se convierte en un ejercicio de documentación posterior.
4 Checklists sin "pausa obligatoria" En cirugía, la checklist de la OMS tiene un momento llamado "time-out" donde todo el equipo se detiene antes de hacer la primera incisión para confirmar datos críticos. En auditoría, ¿existe un momento formal equivalente? ¿Un punto en el que el equipo se detiene, revisa lo esencial y confirma antes de avanzar? En la mayoría de los casos, no.

Cómo aplicar el efecto checklist a su práctica de auditoría

Gawande no propone más burocracia. Propone disciplina inteligente. Estos son los principios de su metodología traducidos al contexto del auditor:

Principio GawandeAplicación en auditoría
Brevedad Reducir cada programa de trabajo a los 5-9 puntos verdaderamente críticos. El resto puede ir en guías complementarias, pero la checklist operativa debe caber en una página.
Precisión Cada ítem debe ser una acción verificable, no una descripción genérica. En lugar de "Revisar controles de caja", escribir: "Confirmar que las conciliaciones de caja de los últimos 3 meses están firmadas por el supervisor y que las diferencias mayores a $500 están documentadas."
Pausa obligatoria Incorporar un punto formal de detención antes de emitir el informe: ¿se cubrieron todos los riesgos identificados en la planificación? ¿Hay hallazgos sin respuesta de la gerencia? ¿El alcance se modificó y no se documentó?
Trabajo en equipo La checklist no es individual. Gawande demostró que las mejores listas incluyen puntos de verificación cruzada entre miembros del equipo. En auditoría: ¿el senior revisó los papeles antes de que el gerente firme?
Iteración La checklist debe revisarse después de cada encargo. ¿Qué paso faltó? ¿Qué ítem era redundante? Las mejores firmas tratan sus programas de trabajo como documentos vivos.

Un desafío concreto: la checklist del auditor en una página

Inspirados en el enfoque de Gawande, proponemos un ejercicio que cada líder de auditoría puede aplicar esta semana. Se trata de construir una Checklist Esencial de Encargo que contenga solo los puntos críticos de verificación que deben cumplirse antes de cerrar cualquier trabajo de auditoría. No reemplaza el programa de trabajo; lo complementa como filtro final de calidad.

Una versión inicial podría incluir preguntas como:

#Pregunta de verificación antes de cerrar el encargo
1 ¿Los objetivos del encargo definidos en la planificación se cubrieron en su totalidad?
2 ¿Cada hallazgo reportado tiene evidencia suficiente, documentada y revisada por un segundo par de ojos?
3 ¿Se evaluaron los riesgos de fraude de forma explícita durante el encargo?
4 ¿La gerencia auditada tuvo oportunidad formal de responder a los hallazgos antes del informe final?
5 ¿El alcance se modificó durante la ejecución? Si es así, ¿quedó documentado y aprobado?
6 ¿El informe final es comprensible para un lector no técnico del comité de auditoría?
7 ¿Hay lecciones aprendidas de este encargo que deban incorporarse al próximo?

💡 Resultado: Son siete preguntas. Caben en media página. Y si se responden con honestidad antes de cerrar cada encargo, la calidad del trabajo sube de forma medible.

Cirugía vs. Auditoría: el paralelo que debería preocuparnos

Las similitudes entre el quirófano y la auditoría son más profundas de lo que parece. Ambos campos comparten características que hacen a los profesionales especialmente vulnerables a errores de ejecución:

Factor de riesgoEn cirugíaEn auditoría
Alta complejidad Múltiples variables, sistemas del cuerpo interconectados Múltiples procesos, normas, regulaciones interconectadas
Presión de tiempo Cirugías programadas con tiempos estrictos Plazos de entrega de informes, temporadas de auditoría
Exceso de confianza "He hecho esta operación 500 veces" "He auditado este proceso durante 10 años"
Trabajo en equipo Cirujano, anestesiólogo, enfermeras coordinados Socio, gerente, senior, asistentes coordinados
Consecuencias del error Daño al paciente, demandas, pérdida de vida Fraude no detectado, pérdida financiera, daño reputacional

🚨 Reflexión: Si los cirujanos más experimentados del mundo aceptaron que necesitan una checklist para no equivocarse, ¿por qué en auditoría seguimos confiando exclusivamente en la experiencia y el juicio profesional?

La lección más profunda: humildad profesional

Quizá el mensaje más poderoso del libro de Gawande no es técnico, sino cultural. La checklist funciona porque parte de una premisa incómoda: incluso los profesionales más experimentados y capacitados cometen errores. No por incompetencia, sino por ser humanos.

En auditoría, donde el juicio profesional se considera un activo intocable, admitir que necesitamos una lista para no olvidar lo básico puede sentirse como una afrenta al ego. Pero es exactamente lo contrario: es señal de madurez profesional. Los pilotos más experimentados del mundo usan checklists antes de cada vuelo. Los cirujanos más reconocidos la usan antes de cada operación. No porque no sepan lo que hacen, sino porque saben que saberlo no es suficiente.

La checklist no sustituye al juicio profesional del auditor. Lo protege. Le da estructura al rigor y convierte la disciplina en un hábito, no en un acto heroico individual.

Reflexión final

La próxima vez que abra su programa de trabajo, hágase una sola pregunta: ¿esta herramienta me está ayudando a no cometer errores, o solo me está ayudando a demostrar que hice algo?

Si la respuesta es la segunda, tiene un problema. Y la solución, como demostró Gawande, no requiere más tecnología, más recursos ni más normas. Requiere una buena checklist, usada con disciplina, y la humildad de reconocer que todos —sin importar cuántos años de experiencia tengamos— necesitamos una.

"La checklist no es una muleta para el incompetente. Es un arnés para el profesional que reconoce los límites de su propia memoria y atención."

📚 Referencia bibliográfica:

Gawande, A. (2009). The Checklist Manifesto: How to Get Things Right. Metropolitan Books.

🎯 Competencia desarrollada: Diseño y optimización de listas de verificación en auditoría, autocrítica metodológica, fortalecimiento del control de calidad en encargos de auditoría interna y externa, y aplicación de principios de disciplina operativa a la práctica profesional.

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