Por: Equipo Auditool
NIA 260 — COMUNICACIÓN CON LOS RESPONSABLES DEL GOBIERNO DE LA ENTIDAD
Cómo tener las conversaciones que la NIA 260 te obliga a tener (y que muchos auditores evitan)
Publicado en Auditool | Febrero 2026 | Tiempo de lectura: 8 minutos
Por: Equipo Auditool
La NIA 260 no te pide que entregues una carta cortés al final de la auditoría. Te exige conversaciones difíciles con quienes gobiernan la entidad. ¿Estás preparado para tenerlas?
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Imagine esta escena: usted acaba de descubrir una deficiencia significativa en el control interno de su cliente más importante. Sabe que debe comunicarla al comité de auditoría. Pero también sabe que el presidente de ese comité es exigente, que el director financiero estará presente y que la conversación será incómoda. Entonces, ¿qué hace? Si su respuesta honesta es «la suavizo, la pospongo o la diluyo en un lenguaje tan técnico que nadie entiende la gravedad», este artículo es para usted.
No está solo. En toda Latinoamérica, miles de auditores enfrentan cada temporada el mismo dilema: saben lo que la norma les exige comunicar, pero el contexto cultural, la relación comercial con el cliente y el temor a las consecuencias los frenan. La NIA 260, Comunicación con los responsables del gobierno de la entidad, no es una norma decorativa. Es el puente entre el trabajo técnico del auditor y las decisiones que toman quienes gobiernan la organización. Y cuando ese puente falla, el que queda expuesto es usted.
Lo que la NIA 260 realmente le exige (y que muchos prefieren ignorar)
La NIA 260 no le pide que envíe una carta formal y cortés al final de la auditoría. Le exige que establezca un canal de comunicación bidireccional, oportuno y sustantivo con quienes gobiernan la entidad. Esto incluye, como mínimo, comunicar:
Las responsabilidades del auditor en relación con la auditoría de los estados financieros. No se trata solo de leer el alcance del encargo. Es asegurarse de que el gobierno corporativo entienda qué puede esperar —y qué no— del auditor. ¿Cuántas veces ha dado por sentado que «ya lo saben»?
El alcance y la oportunidad planificados para la auditoría. La norma quiere que usted explique su estrategia, los riesgos significativos identificados y cómo planea abordarlos. Esto no es un trámite: es la oportunidad de ganar la confianza del comité antes de que aparezcan los hallazgos difíciles.
Los hallazgos significativos de la auditoría. Aquí es donde la incomodidad se convierte en obligación: dificultades encontradas, deficiencias significativas en control interno, desacuerdos con la dirección, asuntos que requieren atención del gobierno corporativo, y cualquier otro tema que, a juicio profesional del auditor, sea relevante para la supervisión del proceso de información financiera.
La independencia del auditor. Particularmente en entidades cotizadas, debe comunicar las relaciones y asuntos que puedan afectar razonablemente su independencia y las salvaguardas aplicadas.
«La NIA 260 no habla de informar. Habla de comunicar. La diferencia es profunda: informar es unidireccional; comunicar implica diálogo, retroalimentación y comprensión mutua. Si usted solo entrega cartas, no está cumpliendo la norma.»
Las tres razones por las que evitamos estas conversaciones
Seamos honestos. Si la comunicación con el gobierno corporativo fuera fácil, no necesitaríamos una norma que nos obligara. El problema no es técnico; es humano. Y en el contexto latinoamericano, tres factores lo agravan.
El primer factor es el peso de la relación comercial. En muchas firmas de la región, el socio de auditoría también es responsable de mantener al cliente. Esto crea un conflicto silencioso: comunicar con firmeza un hallazgo incómodo puede poner en riesgo la continuidad del encargo. El resultado predecible es la autocensura. No se miente, pero se omite. No se oculta, pero se minimiza. Y eso, bajo la NIA 260, es exactamente lo que no debe suceder.
El segundo factor es la cultura de la cortesía y la jerarquía. En muchos países de la región, cuestionar a un directivo o confrontar a un comité se percibe como una falta de respeto. El auditor joven que asiste a la reunión siente que no es su lugar hablar con franqueza. El socio experimentado, por su parte, prefiere el tono diplomático que a veces diluye el mensaje hasta hacerlo irrelevante. La NIA 260 no le pide que sea confrontativo; le pide que sea claro, directo y oportuno.
El tercer factor es la falta de preparación para conversaciones difíciles. Las universidades y los programas de certificación enseñan normas, procedimientos y técnicas. Pero rara vez entrenan al auditor en habilidades de comunicación ejecutiva. ¿Cómo presenta usted un hallazgo de fraude ante un comité que incluye al propio sospechoso? ¿Cómo explica que la administración fue reticente en entregar información sin que suene como una acusación? Estas no son preguntas teóricas: son situaciones reales que definen la calidad de su trabajo.
Las cinco conversaciones que usted no puede seguir evitando
A continuación, cinco escenarios reales con orientación específica sobre cómo abordarlos conforme a la NIA 260. No son plantillas; son marcos de conversación que usted debe adaptar a su contexto.
| N.° | Conversación | Cómo abordarla con profesionalismo y firmeza |
|---|---|---|
| 1 | Deficiencias significativas en control interno | No espere al informe final. Comunique tan pronto como identifique la deficiencia. Use ejemplos concretos: «Detectamos que 14 de 30 aprobaciones de pago no tenían la firma requerida». Evite el lenguaje vago como «se observaron oportunidades de mejora». El comité necesita entender el impacto, no recibir un eufemismo. |
| 2 | Desacuerdos con la dirección | La NIA 260.A22 exige que comunique desacuerdos significativos con la administración, incluso si fueron resueltos. No los omita por el hecho de que «ya se arreglaron». Presente el desacuerdo, la posición de cada parte y cómo se resolvió. Esto protege su independencia y fortalece la confianza del comité. |
| 3 | Dificultades en la obtención de evidencia | Si la dirección fue lenta, restrictiva o evasiva en la entrega de información, usted debe comunicarlo. Hágalo con datos: «Solicitamos la conciliación bancaria el 15 de enero y la recibimos incompleta el 28 de febrero, lo que limitó nuestras pruebas en un 40%». Es un hecho, no una opinión. Y el comité necesita saberlo. |
| 4 | Indicios de fraude o irregularidades | Esta es la conversación más temida. Pero la NIA 260, en conjunto con la NIA 240, le exige comunicar al gobierno corporativo cualquier fraude identificado o sospechado que involucre a la administración. Si el fraude involucra al propio gobierno corporativo, debe considerar la obligación legal de informar a una autoridad reguladora. No puede guardar silencio. |
| 5 | Cuestiones sobre la independencia del auditor | Si durante el encargo surgieron amenazas a su independencia —servicios adicionales prestados, relaciones personales con directivos, honorarios significativos—, debe comunicarlas junto con las salvaguardas aplicadas. No hacerlo no solo viola la NIA 260, sino que compromete toda la credibilidad de su opinión. |
El arte de prepararse: antes de entrar a la sala
La diferencia entre un auditor que comunica con impacto y uno que sale de la reunión sintiéndose ignorado no está en lo que dice, sino en cómo se prepara. Antes de cada comunicación con el gobierno corporativo, aplique este protocolo:
Primero, defina su mensaje central en una oración. Si no puede resumir el hallazgo en 20 palabras, aún no lo tiene claro. El comité tiene tiempo limitado y atención selectiva. Su primera oración debe capturar la esencia del problema.
Segundo, cuantifique siempre que sea posible. «Hay un problema con las cuentas por cobrar» no genera acción. «El 35% de la cartera mayor a 90 días no tiene gestión documentada de cobro» sí lo hace. Los números son el idioma del gobierno corporativo.
Tercero, anticipe las preguntas difíciles. ¿Qué le van a preguntar? ¿Cuál es el impacto financiero? ¿Por qué no lo detectaron antes? ¿Qué recomienda? Si no tiene estas respuestas preparadas, no está listo para la conversación.
Cuarto, documente todo antes y después. La NIA 260 requiere que la comunicación de asuntos significativos sea por escrito. Pero incluso las conversaciones orales deben documentarse en sus papeles de trabajo: fecha, asistentes, temas tratados y conclusiones.
Quinto, separe los hechos de sus juicios. Presente primero lo que encontró (hechos), luego su valoración profesional (juicio). Esto evita que la conversación se desvíe hacia debates sobre opiniones y la ancla en evidencia concreta.
«El auditor que domina la NIA 260 no es el que sabe recitar sus párrafos. Es el que entra a la sala del comité con la preparación, la claridad y la convicción necesarias para decir lo que debe decirse.»
La pregunta incómoda que debe hacerse hoy
Antes de cerrar este artículo, le propongo un ejercicio de honestidad profesional. Piense en su último encargo de auditoría y responda para sí mismo:
¿Hubo algún hallazgo que debió comunicar al gobierno corporativo y que suavizó, pospuso o simplemente no comunicó? ¿Por qué? ¿Fue por falta de claridad sobre la norma o por miedo a la reacción?
Si la respuesta a alguna de estas preguntas le genera incomodidad, eso es exactamente lo que la NIA 260 pretende. Esta norma existe porque la comunicación efectiva entre el auditor y el gobierno corporativo es una de las salvaguardas más importantes del sistema financiero. Cuando esa comunicación falla —por temor, por cortesía mal entendida o por presión comercial— el que pierde no es solo el auditor; pierde el mercado, pierden los inversionistas y pierde la profesión.
El auditor que domina la NIA 260 no es el que sabe recitar sus párrafos. Es el que entra a la sala del comité con la preparación, la claridad y la convicción necesarias para decir lo que debe decirse, incluso cuando nadie quiere escucharlo.
Porque al final, el miedo al comité de auditoría no se vence con valentía. Se vence con preparación, con evidencia y con la certeza profesional de que comunicar la verdad no es un riesgo: es su obligación.
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COMPETENCIA QUE DESARROLLA ESTE ARTÍCULO
Comunicación asertiva con el gobierno corporativo
Referencias normativas: NIA 260 (Revisada) · NIA 265 · NIA 240
Contenido alineado con las Normas Internacionales de Auditoría (NIA)
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