Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool.  

Actualmente ha habido un creciente escrutinio sobre la integridad de los mercados financieros a raíz de diferentes crisis que se han presentado en diferentes sectores. Frente a este panorama, vale la pena retomar las palabras de Paul Atkins, quien fue designado recientemente como presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos: "Tenemos que centrarnos en cosas como la integridad, la objetividad y el escepticismo profesional, que es la razón por la que tenemos auditores y contables desde el principio, por supuesto, para proteger a los inversores y que sepan cómo van las cosas[1].", Atkins ha enfatizado desde el inicio de su mandato la necesidad de revitalizar los fundamentos de la auditoría. Su visión no solo reafirma el propósito esencial de la profesión contable, sino que también invita a una reflexión profunda sobre los principios básicos que guían al auditor en su labor diaria. En los últimos años, el panorama de la auditoría ha enfrentado desafíos significativos: desde escándalos corporativos hasta la presión de la innovación tecnológica y la globalización. Atkins, al mirar retrospectivamente, expresó su sorpresa ante ciertas tendencias: "Realmente sorprendido por el enfoque de algunas firmas en cosas que creo que habrían subvertido por completo la importancia de la materialidad financiera y la contabilidad financiera." Estas palabras resuenan como un llamado a la acción, recordándonos que la auditoría no es un mero trámite burocrático, sino un pilar de confianza en los mercados.

El auditor es un profesional independiente, típicamente certificado por organismos como el American Institute of Certified Public Accountants (AICPA) en EE.UU. o equivalentes internacionales, cuya misión principal es examinar los estados financieros de una entidad para emitir una opinión sobre su veracidad y cumplimiento con las normas contables vigentes, como las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) o los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (PCGA).Históricamente, la auditoría surgió en el siglo XIX con la Revolución Industrial, cuando las empresas crecieron en complejidad y los inversores necesitaron garantías de que sus capitales no se evaporaban en prácticas opacas. Hoy, en un mundo dominado por corporaciones multinacionales y fintechs, el auditor actúa como un "guardián" de la transparencia. Su rol se divide en fases clave:

  • Planificación: Evaluación de riesgos y diseño de procedimientos de auditoría.
  • Ejecución: Recopilación de evidencia mediante pruebas de controles internos, muestreos y verificaciones.
  • Informe: Emisión de un dictamen (limpio, con salvedades o adverso) que informa a stakeholders como inversores, reguladores y acreedores.

En esencia, como lo destaca Atkins, el auditor existe para proteger a los inversores y que sepan cómo van las cosas. Sin esta capa de escrutinio, los mercados colapsarían en un mar de desconfianza, similar a lo visto en crisis como Enron (2001) o la burbuja de las punto-com.

La auditoría no es un arte arbitrario; se rige por principios éticos y profesionales codificados en estándares globales, tales como los emitidos por la International Auditing and Assurance Standards Board (IAASB). Atkins pone el foco en tres de ellos —integridad, objetividad y escepticismo profesional—, pero estos se entrelazan con otros fundamentales. A continuación, se desglosan los principios básicos:

Principio

Descripción

Ejemplo práctico

Integridad

Obligación de ser honesto, ético y evitar conflictos de interés. El auditor debe actuar con rectitud, incluso bajo presión corporativa.

Un auditor rechaza un regalo de un cliente que podría influir en su juicio.

Objetividad

Mantener imparcialidad y evitar sesgos. Incluye independencia intelectual y financiera del auditado.

Rotación obligatoria de auditores en firmas grandes para prevenir relaciones demasiado cercanas.

Escepticismo profesional

Actitud de cuestionamiento constante: no aceptar afirmaciones a pie juntillas, sino buscar evidencia contradictoria.

Investigar transacciones inusuales que podrían ocultar fraudes, como en el caso de Wirecard (2020).

Materialidad

Enfocarse en información que pueda influir en decisiones económicas de usuarios. No todo error es relevante; solo lo que distorsiona la imagen financiera.

Ignorar discrepancias menores en gastos administrativos, pero alertar sobre sobrevaloraciones de activos.

Confidencialidad

Proteger información sensible del auditado, salvo en casos de obligación legal.

No divulgar detalles de auditoría en redes sociales o con competidores.

Competencia y cuidado debido

Mantener conocimiento actualizado y aplicar diligencia profesional.

Uso de herramientas como IA para análisis de big data, sin descuidar el juicio humano.

Estos principios son mandatorios. En EE. UU. la SEC y la Public Company Accounting Oversight Board (PCAOB) verifican su cumplimiento mediante inspecciones anuales y sanciones. Globalmente, el Código de Ética de la Federación Internacional de Contadores (IFAC) hace una amplia difusión de ellos. Al reflexionar sobre ellos, en los últimos años - un período marcado por la pandemia de COVID-19, la adopción acelerada de ESG (ambiental, social y gobernanza) y el auge de criptoactivos -, se aprecia que algunas firmas de auditoría, presionadas por clientes y tendencias regulatorias, han desviado recursos hacia métricas no financieras, dejando de lado el tema financiero, se han sobre enfocado en ESG: Si bien la sostenibilidad es vital, informes excesivamente detallados en emisiones de carbono pueden eclipsar irregularidades en balances, subvirtiendo la contabilidad tradicional. Las herramientas de IA pueden traer eficiencia, pero sin escepticismo y por ello amplificar errores algorítmicos, adicionalmente a las presiones del mercado y la competencia.

Es importante entonces, retomar acciones por parte de los auditores y de las firmas de auditoría, para mantener los principios básicos:

  • Entrenamiento reforzado: Programas obligatorios en escepticismo para auditores y firmas
  • Inspecciones inteligentes: Uso de datos analíticos para detectar desvíos tempranos en materialidad.
  • Revisión normativa internacional: Armonización con la Unión Europea para estándares globales.

Hay que recordar que el auditor no es un villano corporativo, sino un aliado de la democracia económica. Su labor radica en la integridad que permite a inversores —desde fondos de pensiones hasta pequeños ahorradores— navegar con confianza. En un mundo volátil, adherirse a estos principios básicos no es opcional; es la brújula que mantiene los mercados en curso. Hay que proteger a los inversores y fortalecer la fe en el capitalismo responsable, en beneficio de las organizaciones, los auditores y las firmas y la sociedad en conjunto.

 [1] Ver: New SEC chair to CPAs: ‘Back to basics’ 


 

CP Iván Rodríguez - CIE AF

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

Bogotá DC, Colombia.

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