Mantente actualizado de lo que pasa en el mundo de la Auditoría y el Control Interno

REGÍSTRATE GRATIS EN NUESTRO BOLETÍN

ISSN IMPRESO: 2665-1696 - ISSN ONLINE: 2665-3508

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Un concepto que comúnmente usamos en auditoría que está relacionado con nuestra evaluación del control interno, es que los accionistas, directores y la administración de las compañías de una manera u otra controlan y monitorean su negocio, independientemente de si lo hacen a través de un conjunto formal de políticas, procedimientos y reportes dentro de una escala jerárquica definida, o de si lo hacen de manera más informal a través de reuniones, conferencias telefónicas, análisis de información del día a día, etc.

 A lo largo de mis años de experiencia he podido confirmar que efectivamente es así. Desde las corporaciones multinacionales que cotizan en bolsas de valores hasta las compañías familiares de mediano y pequeño tamaño. En estos últimos casos he visto con bastante frecuencia que las labores de vigilancia y monitoreo del negocio descansan en funcionarios de confianza de los accionistas, con una trayectoria de muchísimos años en puestos clave dentro de la organización, y que disfrutan típicamente de un alto nivel de autoridad para la toma de decisiones.

Para una compañía que cotiza en bolsa, la existencia del Comité de Auditoría es normalmente un requerimiento de los reguladores que debe cumplirse como parte de sus políticas de gobierno corporativo y no se cuestiona su existencia.

Pero la historia es muy diferente en las compañías privadas, que no deben satisfacer requerimientos de cumplimiento de reguladores, y en el mejor de los casos, tienen la necesidad de presentar estados financieros auditados para cumplir con requerimientos asociados con la existencia de préstamos bancarios.

¿Por qué una compañía que no tiene la obligación de mantener un Comité de Auditoría debería considerar la necesidad de implementar uno en su organización?

En mi opinión, existen varios factores fundamentales, de los cuales hay dos que tienen un peso muy importante: Independencia y experiencia de industria.

Antes de detenerme en estos dos factores, creo es importante refrescar el objetivo de un Comité de Auditoría para poder hacer un análisis más comprensivo. De acuerdo con el Instituto de Auditores Internos de Estados Unidos, el objetivo del Comité de Auditoría es: “Asistir al Consejo Directivo en el cumplimiento de sus responsabilidades de vigilancia para el proceso de información financiera, riesgos de negocio, control interno, auditoría y el proceso utilizado por la compañía para vigilar el cumplimiento con las leyes, reglamentos y el código de conducta”. Pensemos en estos objetivos no solamente como los de un Comité de Auditoría, sino como objetivos que toda organización debería alcanzar.

1) Independencia

Siendo la administración responsable por el proceso de información financiera, administración de riesgos, control interno, etc., y dependiendo su compensación del cumplimiento de objetivos en cada una de estas áreas, ¿es razonable y una mejor práctica no tener un órgano externo que vigile la forma en que se toman todas estas decisiones? Una de las funciones principales de un Comité de Auditoría es cuestionar el juicio de la administración o desafiar sus posiciones.

Volviendo al ejemplo que mencionaba en la introducción de funcionarios en puestos de confianza en compañías privadas, ¿no es sano tener miembros externos a la administración que, como soporte a los directores y accionistas, vigilen las decisiones relevantes del negocio tomadas por la administración? Un miembro de la gerencia puede estar en posición de ocultar o minimizar fallas en el control interno o defender la existencia de errores que cuantitativamente podrían ser presentados como pequeños, pero que en realidad son materiales si dichos errores provocan cambios en la rentabilidad, cambian una pérdida por ingreso o incrementan la compensación de la gerencia a través del cumplimiento de metas u objetivos de indicadores financieros.

Respecto a la adopción de políticas contables, ¿se han preguntado los accionistas y directores si la administración está interpretando las políticas de una manera conservadora o agresiva? Con respecto a cambios en políticas contables, en caso de que se esté adoptando una nueva política por considerarse preferible, ¿por qué razón esta política no se utilizó en años anteriores? Para los estimados contables que tienen un alto nivel de complejidad o incertidumbre, ¿está la administración aplicando las mejores prácticas de mercado? ¿Son sus estimados contables analizados de manera histórica para confirmar su razonabilidad? ¿Son confiables los datos utilizados para preparar las estimaciones contables? El riesgo de fraude, que no solo está relacionado con la malversación o uso inapropiado de activos o recursos de las entidades, sino con el riesgo de representación errónea de información financiera, tiene diversas aristas relacionadas con el ambiente de control y las políticas y procedimientos de control interno. Pero, siendo la misma administración la encargada de implementar el control interno y de beneficiarse por un eventual acto fraudulento debido a las presiones e incentivos para alcanzar metas, ¿no es sano tener un cuerpo independiente que valore y cuestione las decisiones de la administración en esta materia?

El análisis no se circunscribe solamente al ámbito contable, sino que abarca todas las áreas funcionales de la organización, y no se restringe solamente a supervisar las funciones de la administración, sino también la función de la auditoría externa e interna.

¿Está la administración en la mejor posición para evaluar la labor de los auditores externos e internos? Aunque el equipo gerencial es parte fundamental en los procesos de auditoría y puede tener las mejores competencias profesionales, por razones evidentes de independencia (ya que muchos de los hallazgos de auditoría pueden afectar la evaluación de su desempeño), es importante que exista una función fiscalizadora externa que pueda supervisar e incluso tomar directamente la responsabilidad de la relación con los auditores externos e internos.

2) Experiencia de industria

Una de las riquezas más grandes de un comité de auditoría es poder contar con miembros que, además de ser externos e independientes, sean expertos en industrias, y cuando uso este término no me refiero solamente a que conozcan la industria en la que se desenvuelve la compañía, sino a que tengan una trayectoria de análisis de normativa contable, riesgos de negocio, control interno, tendencias del mercado, legislación, etc.

Muchas de nuestras compañías están dirigidas en sus posiciones gerenciales por profesionales altamente capacitados en sus áreas de especialización. No obstante lo anterior, la cantidad de información existente en nuestra era actual es abrumadora, y el riesgo de tomar decisiones erróneas por hacerlo desde una perspectiva individual, sin exponerlas a un debido escrutinio, es un riesgo que no debe minimizarse. Y no solo en cualidades técnicas es valiosa la participación de un Comité de Auditoría, sino también en la evaluación de las características personales y de liderazgo de la gerencia. ¿Están los accionistas y directores evaluando los atributos personales y posiciones éticas del equipo gerencial? ¿Están realizando encuestas al personal para conocer la cultura ética de la compañía?

Como podemos ver, las áreas de expertise son múltiples, y la implementación de un Comité de Auditoría no tiene que ver con la existencia de falencias en un equipo gerencial, sino más bien lo contrario, ya que permite identificar sus fortalezas y ayuda en su orientación y crecimiento, a la vez que se cumplen los objetivos del negocio. Vivimos una época en que la transparencia es fundamental para asegurar la salud de las empresas y su sostenibilidad en el tiempo. La falta de transparencia es altamente castigada en la era de la información. La constitución de un Comité de Auditoría o Comité de Riesgos es un paso muy importante para poder alcanzar estos objetivos aprovechando el talento externo al servicio de nuestras organizaciones, en tiempos en que el talento es el elemento clave para el éxito. 

Oscar Piedra

Auditor

Blog: http://efpanama.com/


Regístrese para que pueda comentar este documento