Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool

Cada inicio de año representa para los auditores una oportunidad ideal para reflexionar sobre la trayectoria laboral, definir objetivos claros y comprometerse con una mejora continua. Sin embargo, la experiencia muestra que muchos propósitos se diluyen con el paso de los meses, convirtiéndose en listas de deseos sin resultados concretos. En el contexto actual de la auditoría interna, marcado por transformaciones aceleradas – tales como la adopción masiva de inteligencia artificial (IA), el auge de la ciberseguridad como riesgo principal, la disrupción digital, la incertidumbre geopolítica y la necesidad de auditorías continuas en tiempo real -, el crecimiento no puede basarse en aspiraciones vagas. Las carreras exitosas se construyen mediante sistemas estructurados, no mediante deseos. Los auditores que logran avances reales tratan sus metas profesionales como si fueran una auditoría en sí misma: con entregables claros, plazos definidos y mecanismos de rendición de cuentas. De acuerdo con reportes globales como el Risk in Focus 2026 del Instituto de Auditores Internos (The IIA), los riesgos prioritarios incluyen ciberseguridad (aún en el primer lugar), disrupción digital (incluyendo IA) y tensiones geopolíticas. Esto exige que los profesionales desarrollen habilidades específicas en análisis de datos, gobernanza de IA, evaluación de riesgos tecnológicos y competencias blandas como comunicación estratégica y pensamiento crítico. Para los auditores internos, las certificaciones como CIA (Certified Internal Auditor) siguen siendo la credencial más valorada globalmente, seguida de cerca por CRMA (en gestión de riesgos) y CISA (para entornos IT y ciberseguridad), especialmente relevantes en un año donde la IA agéntica[1] y la automatización inteligente están redefiniendo el rol del auditor.

Algunas de las brechas que dificultan el avance del auditor en su desempeño laboral incluyen análisis avanzado de datos, comprensión de IA y sus riesgos, evaluación de ciberseguridad, gestión de stakeholders o gobernanza de disrupción digital. Evitar estas debilidades no acelera el avance; enfrentarlas sí. De ahí que sea necesario efectuar una autoevaluación honesta (un feedback 360° puede ser una buena idea) y sobre esta base, elegir el o los puntos débiles que más impacto pueden tener en el desempeño actual y futuro para trabajar sobre ellos. Las siguientes son consideraciones que vale la pena evaluar para lograr crecimiento profesional:

Enfocarse en una sola habilidad clave a la vez

Un error común es querer obtener diversas certificaciones: CIA, la CRMA, la CISA, dominar agentes de IA y mejorar la comunicación todo simultáneamente. Se debe priorizar.  Elegir una (por ejemplo, avanzar en la CIA si aún no se posee, o especializarse en IA aplicada a auditoría) y completarla antes de pasar a la siguiente. Hay que dividir el objetivo grande en varias acciones: inscribirse al examen, reservar horas de estudio semanales, unirse a grupos de estudio o cursos en línea.

Establecer plazos concretos y no negociables

“Este año” no es una fecha límite. Es conveniente definir hitos precisos: Por ejemplo, “Completar la Parte 1 de la CIA antes del segundo trimestre de 2026” o “Implementar un piloto de análisis con IA en al menos dos auditorías para septiembre”. La claridad facilita el seguimiento y reduce la procrastinación.

Asignar tiempo semanal fijo para desarrollo profesional

Si bien las ocupaciones normales absorben mucho tiempo, hay que tener claro que el desarrollo no ocurre por casualidad. Es conveniente entonces reserva ciertas horas inamovibles en la agenda - por ejemplo, dos horas todos los viernes por la tarde - igual que se destina tiempo para el trabajo de campo. Es considerarlo como una entrega crítica de auditoría: no negociable.

Realizar revisiones mensuales de progreso

Para hacer tangibles y concretos los avances, es importante medir. Lo que se mide se logra. Cada fin de mes, se deben dedicar unos minutos a evaluar: ¿qué avances concretos hubo?, ¿qué obstáculos surgieron y por qué?, ¿hay que ajustar o abandonar algún objetivo? Celebrar los logros pequeños y recalibrar según cambios en prioridades organizacionales o riesgos emergentes (como nuevos requerimientos de ciberseguridad del IIA).

Evitar las comparaciones con otros auditores

Las redes sociales suelen mostrar logros, certificaciones obtenidas, ascensos rápidos o proyectos innovadores.  Sin embargo, esto son resultados de cada uno. El camino es personal (algunos obtienen logros más pronto que otros). Por ello, hay que concentrarse en el progreso incremental y evitar la parálisis por comparación.

Alinear cada objetivo con un impacto tangible en la carrera

Frente a cada esfuerzo, hay que preguntarse, ¿esta actividad dedicada conduce a un ascenso, un cambio de rol, mayor influencia en la estrategia o al cumplimiento de KPIs departamentales? Es importante vincular las metas a lo que la organización o el auditor valora: gobernanza de IA, resiliencia cibernética, auditoría continua o alineación con riesgos geopolíticos y regulatorios. Si el esfuerzo no contribuye al valor estratégico o a la superación personal, se debe reconsiderar su prioridad.

Compartir los objetivos con alguien que haga seguimiento

Una actividad apropiada para el logro de los objetivos es hablar abiertamente con los superiores, un mentor o un colega de confianza. Programar revisiones periódicas (mensuales o trimestrales). La colaboración externa transforma las buenas intenciones en acción consistente y proporciona apoyo cuando el progreso se hace lento.

Aceptar cierto nivel de fallas

Las prioridades cambian: surgen emergencias cibernéticas, reestructuraciones o nuevos riesgos. Por ello, algunos planes no se cumplen al 100%. Hay que reconocer los contratiempos como parte normal del proceso, celebrar el esfuerzo y el progreso parcial, y ajustar el rumbo sin autocrítica destructiva.

La disciplina permanente - medir, ajustar y aprender - supera al talento o la motivación inicial. El crecimiento intencionado no es opcional: es lo que separa a los auditores relevantes de aquellos que quedan atrás. Comprometerse, integrar los esfuerzos a la rutina es aquello que permite obtener resultados tangibles.

 [1] IA agéntica es un sistema de inteligencia artificial que puede lograr un objetivo específico bajo poca supervisión. 


 

CP Iván Rodríguez - CIE AF

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

Bogotá DC, Colombia.

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