Por: Equipo Auditool

NIA 620 – Uso de expertos del auditor

Cómo coordinar y evaluar trabajos de expertos técnicos para fortalecer la evidencia


En auditoría, admitir que no se sabe algo no es una debilidad.
Es, muchas veces, la decisión más profesional que puede tomar un auditor.

Valoraciones complejas, cálculos actuariales, deterioros, instrumentos financieros, estimaciones ambientales, litigios, modelos matemáticos, ciberseguridad, reservas técnicas…
Pretender dominarlo todo no solo es irreal, es peligroso.

Por eso la NIA 620 – Uso del trabajo de un experto del auditor existe: para recordar que el auditor puede y debe apoyarse en expertos, sin delegar su responsabilidad ni perder el control del encargo.

Este artículo aborda una pregunta incómoda pero necesaria:

¿Cómo trabajar con expertos sin convertir la auditoría en un acto de fe?


🔍 1. El mito del auditor que “debe saberlo todo”

Muchos auditores evitan usar expertos por miedo a:

  • parecer incompetentes,

  • elevar costos,

  • perder control del encargo,

  • retrasar el trabajo,

  • o “complicarse” la auditoría.

Pero la NIA 620 es clara:

Cuando el auditor no tiene la competencia necesaria, debe considerar el uso de un experto.

No hacerlo cuando el riesgo lo exige es una falla profesional, no una virtud.


⚠️ 2. ¿Cuándo es necesario un experto externo?

No todo requiere un experto.
Pero sí cuando existen áreas de alto juicio técnico o riesgos significativos.

Ejemplos comunes:

  • Valoración de instrumentos financieros complejos.

  • Cálculo de provisiones ambientales o desmantelamientos.

  • Deterioro de activos con modelos sofisticados.

  • Reservas actuariales en seguros y pensiones.

  • Estimaciones mineras, energéticas o biológicas.

  • Litigios relevantes con impacto financiero.

  • Modelos de crédito, tasas de descuento o flujos descontados.

Si el auditor no puede evaluar razonablemente los supuestos, métodos o resultados, entonces necesita un experto.


🧩 3. Elegir al experto correcto: no todos sirven

La NIA 620 exige evaluar:

Competencia

Formación, experiencia, certificaciones y conocimiento técnico real.

Capacidad

Disponibilidad de tiempo, recursos y experiencia en trabajos similares.

Objetividad

Independencia del cliente, ausencia de conflictos de interés y relación con la entidad.

Un error frecuente es aceptar expertos:

  • recomendados por la gerencia,

  • sin validar independencia,

  • con intereses económicos en el resultado,

  • o sin experiencia en contextos similares (muy común en Latinoamérica).

El experto no debe ser “el amigo del cliente”.


📝 4. Coordinar bien al experto: el trabajo empieza antes del informe

Muchos auditores creen que el experto entra al final.
Eso es un error.

La NIA 620 exige que el auditor defina claramente:

  • el alcance del trabajo del experto,

  • los objetivos específicos,

  • los supuestos que deben evaluarse,

  • el formato del informe,

  • los plazos,

  • y la comunicación esperada.

Buenas prácticas:

  • Reuniones iniciales claras y documentadas.

  • Instrucciones por escrito.

  • Alineación con los riesgos identificados (NIA 315 y 330).

  • Seguimiento durante el desarrollo del trabajo.

Un experto mal guiado produce evidencia débil.


🔬 5. Evaluar el trabajo del experto: confiar, pero verificar

Aquí está el punto crítico de la NIA 620:

El auditor no puede aceptar el trabajo del experto sin evaluarlo.

El auditor debe analizar:

  • la razonabilidad de los métodos utilizados,

  • la coherencia de los supuestos,

  • la consistencia con otra evidencia de auditoría,

  • la lógica de los resultados,

  • la adecuación del alcance frente al riesgo.

Esto no significa convertirse en experto, sino ejercer juicio profesional.

Preguntas clave:

  • ¿Los supuestos son razonables frente al entorno económico?

  • ¿Los datos utilizados son confiables?

  • ¿El resultado tiene sentido con el negocio?

  • ¿Existen sensibilidades que cambian materialmente la conclusión?

Si el auditor no entiende el informe del experto, no puede usarlo como evidencia.


🛑 6. El error más peligroso: delegar la responsabilidad

La NIA 620 es tajante:

La responsabilidad de la opinión del auditor nunca se transfiere al experto.

Errores comunes:

  • Copiar conclusiones del experto sin análisis propio.

  • No cuestionar supuestos críticos.

  • No documentar la evaluación realizada.

  • Usar el informe como “escudo” ante revisiones.

El experto apoya.
El auditor decide.


📁 7. Documentación: demostrar control y criterio

Una auditoría bien soportada debe incluir:

  • Justificación del uso del experto.

  • Evaluación de competencia, capacidad y objetividad.

  • Alcance definido del trabajo.

  • Evaluación del informe del experto.

  • Conclusión del auditor sobre la razonabilidad del resultado.

Esta documentación es clave ante:

  • revisiones de calidad (NIGC),

  • reguladores,

  • tribunales,

  • y socios del encargo.


🌎 8. Contexto latinoamericano: un reto adicional

En Latinoamérica es común:

  • escasez de expertos especializados,

  • expertos ligados al cliente,

  • trabajos con enfoque fiscal más que financiero,

  • presiones para aceptar resultados “convenientes”.

El auditor debe ser especialmente riguroso:

  • verificando independencia,

  • cuestionando supuestos optimistas,

  • comparando con datos de mercado reales,

  • y manteniendo distancia profesional.


🔚 **Conclusión:

Admitir que no sabes es una señal de madurez profesional**

La NIA 620 no debilita al auditor.
Lo fortalece.

Un auditor profesional:

  • reconoce sus límites,

  • busca apoyo técnico cuando el riesgo lo exige,

  • mantiene el control del encargo,

  • evalúa críticamente el trabajo del experto,

  • y asume la responsabilidad final.

Porque en auditoría, el verdadero riesgo no es no saber…

Es fingir que sabes.

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