Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool. 

Uno de los riesgos significativos a los que se enfrentan las organizaciones es el de lavado de activos (LA), toda vez que puede comprometer su integridad, reputación y cumplimiento normativo. De ahí la importancia de abordar este desafío de una manera integral. En ese sentido, es útil el empleo del modelo COSO (Committee of Sponsoring Organizations of the Treadway Commission) puesto que ofrece un marco de control interno robusto que permite a las organizaciones prevenir, detectar y responder eficazmente al riesgo de ser utilizadas para actividades ilícitas. En este artículo se presenta cómo cada uno de los cinco componentes del modelo COSO puede aplicarse a la prevención del lavado de activos, al proporcionar una guía estructurada para diseñar un sistema de control interno sólido.

Ambiente de control

El ambiente de control es fundamental en el modelo COSO, ya que establece el tono ético y cultural de la organización. En el contexto del lavado de activos, un ambiente de control sólido es fundamental para garantizar que la prevención del LA sea una prioridad en todos los niveles de la organización.

La alta gerencia debe demostrar un compromiso claro con la prevención del LA, estableciendo un "tono en la cima" que fomente la integridad y el cumplimiento normativo. Esto incluye la adopción de un código de conducta que prohíba explícitamente cualquier actividad relacionada con el lavado de activos. Por su parte, las organizaciones deben desarrollar políticas claras que condenen el LA y establezcan consecuencias para quienes incumplan. Estas políticas deben comunicarse a todos los empleados, proveedores y socios comerciales. También es importante que la unidad de cumplimiento antilavado cuente con autoridad, independencia y recursos suficientes para operar eficazmente. Esto implica designar un oficial de cumplimiento con experiencia y acceso directo a la alta dirección y al consejo de administración.

Evaluación de riesgos

La evaluación de riesgos permite a las organizaciones identificar, analizar y gestionar los riesgos que enfrentan. En el caso del lavado de activos, este proceso es fundamental para comprender las vulnerabilidades específicas de la organización y diseñar estrategias efectivas de mitigación.

Las organizaciones deben realizar evaluaciones periódicas para identificar los riesgos de lavado de activos asociados con diferentes factores, como el tipo de cliente (por ejemplo, personas políticamente expuestas), productos financieros (tales como transferencias internacionales), países con alta incidencia de LA o canales de distribución (como banca digital). Así mismo, es importante distinguir entre los riesgos inherentes (aquellos presentes antes de aplicar controles) y los residuales (los que persisten tras implementar medidas de mitigación). Por ejemplo, un cliente de alto riesgo puede representar un riesgo inherente elevado, pero con controles adecuados, como verificaciones exhaustivas de Conozca su cliente - KYC, el riesgo residual puede reducirse significativamente. Las respuestas al riesgo deben estar alineadas con el nivel de tolerancia al riesgo definido por la organización.

Actividades de control

Son las acciones específicas que una organización implementa para mitigar los riesgos identificados. En el contexto del lavado de activos, estas actividades son críticas para prevenir y detectar actividades sospechosas. Entre ellas se cuentan:

  • Conozca a su cliente (KYC): Las políticas de KYC son fundamentales para identificar la identidad y el origen de los fondos de los clientes. Esto incluye la verificación de documentos, la evaluación del propósito de la relación comercial y el análisis de patrones financieros.
  • Monitoreo de transacciones inusuales: Las organizaciones deben implementar sistemas automatizados para detectar patrones de transacciones inusuales o sospechosas.
  • Reportes de operaciones sospechosas (ROS): Los empleados deben estar capacitados para identificar y reportar actividades sospechosas a las autoridades competentes, siguiendo los lineamientos establecidos por las regulaciones locales.

Información y comunicación

Este componente se centra en garantizar que la información relevante se recopile, procese y comunique de manera oportuna. En el contexto del LA, esto implica mantener a los empleados informados y capacitados, así como garantizar la transparencia con las autoridades reguladoras. Esto se logra mediante canales de reporte, líneas éticas o buzones de denuncia que permitan a los empleados reportar actividades sospechosas de manera confidencial y segura. Estos canales deben ser accesibles y estar respaldados por políticas de no represalia. Otra medida es la capacitación continua, que contribuye a asegurar que los empleados, especialmente aquellos en roles de alto riesgo, comprendan las señales de alerta del LA y las políticas de cumplimiento de la organización. La documentación relacionada con las políticas antilavado, las evaluaciones de riesgos y los reportes de operaciones sospechosas debe mantenerse organizada y accesible para auditorías internas, externas o inspecciones regulatorias.

Supervisión y monitoreo

El monitoreo continuo y la supervisión son esenciales para garantizar que el sistema de control interno permanezca efectivo. En el contexto del LA, este componente asegura que el programa antilavado evolucione para abordar nuevos riesgos. Esto se logra mediante la realización de evaluaciones regulares de la efectividad del programa antilavado, identificando áreas de mejora y corrigiendo deficiencias, la práctica de auditorías internas y externas que proporcionen una evaluación objetiva del cumplimiento de las políticas antilavado y contribuyan a garantizar la alineación con las regulaciones locales e internacionales así como una actualización continua en las regulaciones vigentes (por ejemplo, nuevas directrices del GAFI/FATF) y en las innovaciones tecnológicas, como el uso de inteligencia artificial para el monitoreo de transacciones.

Como se aprecia, la aplicación del modelo COSO al lavado de activos proporciona un marco estructurado y sistemático para gestionar los riesgos asociados con esta actividad ilícita. Al integrar los cinco componentes, las organizaciones pueden diseñar un sistema de control interno que cumpla con los estándares internacionales y a su vez, proteja su reputación y sostenibilidad a largo plazo.

Este enfoque integral fomenta una cultura de cumplimiento, optimiza la asignación de recursos y asegura una respuesta ágil ante las amenazas de lavado de activos. En un entorno global donde los riesgos financieros son cada vez más complejos, el modelo COSO se posiciona como una herramienta indispensable para las organizaciones comprometidas con la integridad y la transparencia y es por ello que los auditores deben profundizar en su uso y sus beneficios. 


 

CP Iván Rodríguez - CIE AF

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

Bogotá DC, Colombia.

  

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