"Estos deben ser compartidos, consensuados y entendidos por los involucrados "
Las estadísticas nos presagian una devastadora noticia: entre el 70% y el 90% del despliegue de las estrategias que formulan las empresas fracasan en su ejecución.
A esa conclusión llegó una investigación elaborada por Robert Kaplan y David Norton, publicada en su obra The Strategy Focused Organization (Harvard Business School Press del 2001).
Para ponerlo de otra forma y crear conciencia en este aspecto, entre siete y nueve organizaciones de cada diez no tienen éxito en la ejecución de sus planes. La buena noticia y la oportunidad es que su empresa puede estar entre las tres que sí tienen éxito.
Entonces, los esfuerzos debieran concentrarse en crecer rentablemente, diferenciarse en el mercado creando la mejor oferta de valor y satisfacer eficientemente las necesidades de los clientes que al final del camino son quienes harán posible que se impacte de forma positiva la rentabilidad y se cree valor.
Sin embargo, estamos tan obcecadamente imbuidos en el día a día operativo del negocio que perdemos de perspectiva el verdadero significado y la prioridad del quehacer empresarial de crear ese valor.
He observado cómo la mayoría de las empresas dedican gran esfuerzo en seguir una metodología teórica en el establecimiento de sus indicadores de desempeño, que resulta en una cantidad inmanejable de medidas.
Pero, para colmo de males, al final se traduce en imposibilidad de procesar los datos necesarios.
Como resultado se tiene un sistema complicado, con muchos indicadores, desalineado con la estrategia y que no impacta la creación de valor.
Ya se ha dicho bastante que menos es más, sin embargo no aprendemos a focalizarnos en lo importante.
La ejecución y el alineamiento
“Como resultado se tiene un sistema complicado, con muchos indicadores, desalineado con la estrategia y que no impacta la creación de valor”.
No se trata de concentrase en la forma y la metodología que se use para implantar la estrategia, sino más bien en imprimir el liderazgo empresarial necesario para lograr que todos los recursos estén alineados con las prioridades que impactan la creación de valor.
El desarrollo de una visión clara y una estrategia consistente es la más fácil; el verdadero reto está en la ejecución.
En un estudio elaborado por Deloitte, el resultado de desalineamiento entre proyectos, sistemas, procesos y gente con la estrategia es alarmante.
En el caso de la inversión en proyectos, la situación no es más alentadora y lo traigo a colación por cuanto solo representa una erogación directa de recursos que no crean valor, y también implica un alto costo de oportunidad que impide la realización de otras iniciativas más importantes.
Además, llama poderosamente la atención que muchos proyectos continúan siendo aprobados por razones distintas a la creación de valor.
Definir los indicadores
El éxito en el establecimiento de los indicadores de desempeño radica, primero, en que estén alineados con la estrategia corporativa.
Segundo, que los indicadores sean compartidos, conscensuados, negociados y entendidos por todos los involucrados. En resumen, que se constituyan en el derrotero para ejecutar la estrategia y así impactar la creación de valor.
Una preocupación es el posible conflicto de independencia para el nivel de alta gerencia, si estos los definen y a su vez son compensados por su cumplimiento.
Aunque es una inquietud válida, es poco probable la ocurrencia por cuanto siempre existe una instancia superior y cuando existe alineamiento es muy obvio determinar lo que sí agrega valor y lo que representa una manipulación para obtener un beneficio personal.
No obstante, algunos pasos sanos a seguir incluyen: definición de los indicadores por parte del nivel superior, alineamiento del plan con la estrategia, balance de corto y largo plazo e impacto en la creación de valor.
Si lo anterior se cumple, es poco probable que exista un conflicto de interés que perjudique a los intereses superiores de la empresa.
En conclusión, es importante priorizar en las acciones e indicadores de desempeño que impactan la creación de valor y examinar las razones por las cuales fracasamos en la ejecución de la estrategia.
Por: Federico Chavarría Volio
Fuente: Semanario El Financiero
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