Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool
En la gestión de riesgos, la presión por actuar rápidamente suele ser abrumadora. Los comités directivos, los equipos operativos y los grupos de interés exigen respuestas visibles, decisiones contundentes y un retorno a la normalidad cuanto antes. Sin embargo, esta urgencia puede ser el peor enemigo de una buena gestión y el auditor debe tener presente eso. Frente a entornos volátiles, información incompleta y escenarios de evolución incierta, la acción prematura no solo cierra opciones valiosas, sino que puede generar costes mayores que la propia inacción.
Track no es pasividad. Es una forma activa de gestionar la incertidumbre: observando, evaluando y preservando opciones hasta que la claridad permita actuar con mayor efectividad.
El modelo clásico de las 4T - Tolerar, Tratar, Transferir y Terminar - ha sido durante décadas el pilar de la respuesta al riesgo, respaldado por marcos como ISO 31000 o COSO ERM. Pero este esquema, si bien es útil, omite una estrategia fundamental que las organizaciones ya practican de forma tácita o intuitiva: la decisión deliberada de esperar mientras se monitorea activamente. A esta quinta T se le llama Track (seguimiento), y su incorporación formal al proceso de gestión de riesgos puede marcar la diferencia entre una decisión prudente y una decisión precipitada.
🟢 Tolerar
🛠️ Tratar
🔄 Transferir
🚫 Terminar
👁️ Track
¿Qué es Track?
Track no es simplemente "monitorear", puesto que el monitoreo ya existe como parte del ciclo de control de riesgos: se actualizan registros, se revisan controles y se reevalúan exposiciones. Pero en esos casos, el monitoreo acompaña a una respuesta ya elegida (tolerar, tratar o transferir). Track, en cambio, es la respuesta en sí misma. Se define como una pausa estratégica y temporal, basada en el juicio profesional, que preserva la flexibilidad mientras las condiciones siguen evolucionando[1]. Se aplica cuando:
• La información es insuficiente o contradictoria.
• El momento no es óptimo para actuar.
• Existen múltiples resultados posibles y no se puede predecir cuál predominará.
• Una acción prematura podría cerrar opciones mejores o generar efectos no deseados en otras áreas.
Mientras que Tolerar implica aceptar el riesgo porque no hay alternativas viables, Track implica no aceptar ni rechazar aún, sino mantener abiertas todas las opciones de tratamiento hasta que el contexto se aclare. A pesar de su utilidad, Track rara vez se formaliza. Dos sesgos cognitivos y organizativos explican esta omisión:
El sesgo de acción
En muchas culturas empresariales, la actividad visible se valora más que el juicio reflexivo. Los gestores de riesgos temen ser percibidos como indecisos o pasivos si proponen "esperar y ver". Esta presión puede llevar a tomar decisiones prematuras que consumen recursos, generan una falsa sensación de progreso y, en el peor de los casos, empeoran la situación. Track no es un aplazamiento indefinido, sino una respuesta activa y documentada, con condiciones claras de escalada.
El sesgo de retrospectiva
Una vez que los hechos ocurren, es fácil afirmar que "siempre se supo" lo que debía hacerse. Este sesgo castiga a quienes optaron por esperar, incluso si su decisión fue la más razonable con la información disponible en ese momento. El miedo a ser juzgado en retrospectiva empuja a muchos profesionales a actuar prematuramente para aparentar determinación.
La solución está en documentar el razonamiento en el momento de la decisión: qué se sabía, qué era incierto, qué desencadenantes motivarían la acción. Esto permite evaluar la decisión por su calidad ex ante, no por su resultado ex post.
Para que Track no sea una coartada o excusa para la inacción, debe estructurarse. Un proceso riguroso incluye cuatro fases, que el auditor debe saber identificar y/o recomendar:
1️⃣ Reconocer cuándo es apropiado
Track es adecuado cuando la volatilidad es alta, la información es incompleta, actuar de manera inmediata podría encasillar a la organización en caminos no apropiados y/o el tiempo puede jugar a favor, aclarando el escenario. Por ejemplo, durante procesos electorales o cambios regulatorios inciertos, retrasar inversiones operativas puede ser más prudente que comprometerse con un marco que aún no está definido.
2️⃣ Definir qué se monitorea y cómo
Establecer variables clave, fuentes fiables de datos y frecuencia de revisión. No vale "estar atentos". Hay que concretar indicadores cuantitativos (ej. variación de precios >15%), tener en cuenta hitos regulatorios o competitivos así como comportamientos de mercado o de la competencia.
3️⃣ Establecer plazos y desencadenantes
El seguimiento debe ser temporal. Si no se fijan límites, se convierte en indefinición. Los desencadenantes pueden ser numéricos, temporales o basados en eventos concretos (ej. dos competidores adoptan una nueva norma, o se publica un informe clave).
4️⃣ Comunicar la justificación y las condiciones de escalada
Los grupos de interés deben entender por qué se optó por Track, qué haría cambiar de respuesta, con qué frecuencia se actualizará la información y quién tiene la autoridad para decidir el escalamiento. Esta comunicación convierte una pausa en una estrategia transparente, no en una evasión.
Track debe ser visto como una herramienta de gestión activa, no como un cajón de sastre para problemas incómodos. Cuando surja un riesgo y la presión por actuar sea intensa, hay que plantearse lo siguiente:
La organización que sabe esperar - con disciplina y criterio - tiene una ventaja decisiva sobre la que actúa por inercia o por presión. La paciencia estratégica es una competencia tan relevante como la capacidad de reacción.
Incorporar Track al marco de las 4T no consiste en frenar la toma de decisiones, sino en pensar con antelación. Es reconocer que, en muchos casos, la información más valiosa no está disponible en el momento cero, y que la paciencia estratégica es una competencia tan relevante como la capacidad de reacción.
En un mundo donde los riesgos evolucionan a gran velocidad, donde las cadenas de suministro se tensan, los marcos regulatorios cambian y las dinámicas de mercado se reconfiguran, la organización que sabe esperar - con disciplina y criterio - tiene una ventaja decisiva sobre la que actúa por inercia o por presión. Track no es pasividad. Es una forma activa de gestionar la incertidumbre: observando, evaluando y preservando opciones hasta que la claridad permita actuar con mayor efectividad. Los auditores deben saber incorporar este concepto en sus evaluaciones para obtener mejores resultados.
[1] Basado en: How to Incorporate Tracking into Risk Management Processes
CP Iván Rodríguez - CIE AF
Colaborador de Auditool
Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.
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