Por: Equipo Auditool
“La claridad conceptual es el primer paso para gestionar riesgos con efectividad.”
🎯 Introducción
Uno de los errores más comunes —y a la vez más críticos— en la gestión de riesgos organizacional es confundir los riesgos con otros elementos del análisis de riesgos, como problemas operativos, causas raíz o incluso consecuencias. Esta confusión genera matrices de riesgos poco útiles, acciones mal dirigidas y una sensación de control que, en realidad, no existe.
Este artículo explora cómo identificar correctamente un riesgo, diferenciarlo de sus componentes relacionados y evitar errores frecuentes que debilitan la efectividad del sistema de gestión de riesgos.
🧩 ¿Qué es y qué no es un riesgo?
Según el marco COSO ERM 2017, un riesgo es definido como:
“La posibilidad de que ocurra un evento que afecte negativamente (o positivamente) el logro de los objetivos.”
Un riesgo, por tanto, debe tener tres elementos clave:
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Evento incierto (no ha ocurrido aún).
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Causa o condición que puede provocarlo.
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Consecuencia o impacto sobre los objetivos.
🚫 ¿Qué se confunde comúnmente con un riesgo?
1. Problemas operativos existentes
Ejemplo:
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❌ “Alta rotación de personal” → Esto ya está ocurriendo. No es un riesgo, sino un problema actual.
✅ Riesgo asociado: “Pérdida de conocimiento clave si no se retiene al personal en áreas críticas.”
2. Causas raíz o condiciones
Ejemplo:
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❌ “Falta de capacitación” → Esto es una causa posible, pero no el riesgo en sí.
✅ Riesgo asociado: “Errores críticos en el proceso operativo debido a personal no capacitado.”
3. Consecuencias
Ejemplo:
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❌ “Multas legales” → Es el efecto, no el evento.
✅ Riesgo asociado: “Incumplimiento normativo por fallas en el seguimiento regulatorio.”
4. Fallas del sistema de control
Ejemplo:
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❌ “Ausencia de políticas” → Esto es una debilidad en el control, no un riesgo por sí solo.
✅ Riesgo asociado: “Toma de decisiones inconsistente ante la falta de lineamientos formales.”
🧠 ¿Por qué es tan común esta confusión?
La causa suele estar en una falta de capacitación estructurada en gestión de riesgos y en el uso de plantillas genéricas sin contexto. Además, muchos registros de riesgo se construyen con lenguaje técnico o descripciones vagas, como:
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“Problemas con el sistema”
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“Procesos ineficientes”
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“Ambiente externo desfavorable”
Estos términos carecen de valor analítico si no se estructuran correctamente como eventos con causas y consecuencias.
❌ Consecuencias de esta mala práctica
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✅ Matrices de riesgos que no permiten priorizar correctamente.
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✅ Planes de acción mal orientados o redundantes.
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✅ Controles aplicados a causas o síntomas en lugar del riesgo real.
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✅ Comités de riesgos desorientados sobre las verdaderas amenazas.
✅ Buenas prácticas para definir riesgos correctamente
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Usar la estructura causa–evento–consecuencia.
Ej.: “Falta de segregación de funciones (causa) puede llevar a fraudes internos (evento) que afecten la integridad financiera (consecuencia).”
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Evitar verbos en presente o estados actuales.
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“No existe capacitación” → revisar si es un problema o un evento potencial.
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Relacionar cada riesgo con un objetivo organizacional.
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Si no afecta un objetivo, probablemente no es un riesgo relevante.
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Diferenciar entre riesgo y debilidad de control.
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Las fallas de control no son riesgos, sino elementos que aumentan la probabilidad de que estos ocurran.
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🛠 Recomendación práctica para auditores
Como auditor o consultor, puedes aplicar esta guía en tu trabajo:
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Revisa las descripciones actuales en la matriz de riesgos.
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Clasifica si son eventos, causas, consecuencias o problemas.
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Reestructura los ítems para que todos los riesgos estén formulados con claridad.
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Asegúrate de que cada riesgo tenga controles relacionados y acciones asociadas a su impacto y probabilidad.
📌 Conclusión
Confundir riesgos con problemas, causas o consecuencias es más que una falla conceptual: es una amenaza a la eficacia del sistema de gestión de riesgos. Distinguir correctamente estos elementos permite construir matrices útiles, aplicar controles efectivos y priorizar acciones donde realmente importa. En un entorno cada vez más complejo, la claridad conceptual se convierte en una herramienta de control tan poderosa como cualquier software o metodología.
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