Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool 

En el complejo entramado de la gobernanza corporativa moderna, la relación entre la función de auditoría interna y el comité de auditoría se erige como uno de los vínculos más críticos para la estabilidad y el éxito organizacional. Esta relación, si se conduce adecuadamente, trasciende el cumplimiento normativo para convertirse en un canal fundamental mediante el cual la garantía de independencia llega a la Junta Directiva o Consejo y la supervisión de riesgos se traduce en responsabilidad organizativa. Sin embargo, en muchas organizaciones, esta relación opera muy por debajo de su potencial real, debido a las limitaciones que traen las barreras estructurales y culturales, lo que dificulta su mejor contribución a la gobernanza.

Si la auditoría interna logra alinearse estrechamente con el comité de auditoría, se crea un mecanismo de supervisión robusto que fortalece la integridad y la transparencia en todos los niveles de la organización.

Si la auditoría interna logra alinearse estrechamente con el comité de auditoría, se crea un mecanismo de supervisión robusto que fortalece la integridad y la transparencia en todos los niveles de la organización. Ahora bien, el Comité de Auditoría, como subcomité de la Junta Directiva o Consejo de Administración, desempeña un papel fundamental en la supervisión de los procesos de información corporativa, los controles internos, la gestión de riesgos y el proceso de auditoría externa. Su responsabilidad se extiende a áreas críticas y vitales para la organización tales como la ciberseguridad, el cumplimiento fiscal y legal, y cada vez más, a los informes de sostenibilidad. En ese sentido, la relación con la auditoría interna más que un requisito administrativo, se constituye en el canal principal a través del cual el Comité obtiene la perspectiva independiente necesaria para cumplir con sus responsabilidades de supervisión.

No obstante lo anterior y a pesar de la importancia teórica reconocida en los Estándares Globales de Auditoría Interna del IIA, en la práctica se presentan múltiples barreras que impiden que esta relación alcance su máximo valor.

🔇 Asimetría de información

Puede darse el caso que el Comité de Auditoría reciba con frecuencia información que ha sido previamente moldeada o filtrada por la dirección, lo que limita su capacidad para ejercer una supervisión verdaderamente independiente.

📋 Informes sin calificación previa

Los informes de auditoría interna, en ocasiones, se limitan a catalogar hallazgos operativos sin proporcionar un marco analítico que permita evaluar el riesgo sistémico o la calidad de la respuesta de la dirección. Esta limitación reduce el valor estratégico de la información presentada al comité.

📅 Agendas sobrecargadas

La cantidad de temas presentes en las agendas de los Comités de Auditoría representa otra barrera significativa. Con frecuencia, estas agendas están dominadas por la obligatoriedad de informes de cumplimiento, dejando escaso tiempo para discusiones estratégicas sobre riesgos emergentes y su impacto en la organización. Esta dinámica impide que la relación evolucione hacia un modelo genuinamente consultivo.

🧠 Disparidad de conocimiento

Una dificultad adicional la origina la disparidad de conocimiento entre los miembros del comité, lo cual puede limitar su capacidad para desafiar a la dirección en riesgos modernos complejos, tales como la ciberseguridad o la gobernanza de la inteligencia artificial. Esta limitación resalta la importancia de que la auditoría interna asuma un rol educativo y de facilitación para fortalecer la capacidad del comité.

De la divulgación al servicio analítico

Frente a este panorama[1], la auditoría cuenta con un valioso recurso, que es la calidad de sus informes. Para maximizar su valor, la auditoría interna debe (si no lo hace) realizar un cambio fundamental: pasar de ser un área de divulgación a prestar un servicio analítico. Un informe estándar que enumera hallazgos sin contexto proporciona información, pero no necesariamente conocimiento. Un informe de gobernanza eficaz sintetiza esos hallazgos en una imagen coherente que permite al comité ejercer juicio en lugar de limitarse a absorber datos.

🔒 Sesiones privadas: un mecanismo vital

Otra de las prácticas valiosas para fortalecer la relación entre la auditoría interna y el comité de auditoría es la realización de sesiones privadas entre el comité y el Director de Auditoría Interna (DAI), sin la presencia de la dirección de la organización. Este espacio de intercambio sincero permite al DAI transmitir preocupaciones sobre la capacidad de respuesta de la dirección, las limitaciones de recursos o el tono en la cima organizacional, que podrían resultar incómodas en una sesión mixta. Estas sesiones privadas no van dirigidas a afectar la gestión, sino que constituyen un mecanismo vital para garantizar que el comité tenga acceso a perspectivas sin filtros ni modificaciones. La comunicación directa y continua entre el DAI y el comité asegura que este último esté plenamente informado sobre los planes, actividades y hallazgos de la auditoría interna, facilitando decisiones informadas sobre gobernanza, riesgos y controles.

🎓 Educación en comités

De otra parte, la auditoría interna puede aportar valor significativo al fortalecer activamente la capacidad del comité para gobernar. En cuanto a la educación al comité, es un proceso continuo de presentación de informes integrados. Por ejemplo, antes de una revisión programada de riesgos tecnológicos, el DAI podría ofrecer un informe sobre la postura específica de ciberseguridad de la organización o las implicaciones de nuevos desarrollos regulatorios. Así, se permite que los miembros del comité desarrollen progresivamente el conocimiento necesario para ejercer su supervisión de manera efectiva.

⚖️ Facilitar el diálogo sobre el apetito de riesgo

Respecto del apetito de riesgo, muchas organizaciones tienen dificultades para traducir declaraciones abstractas en las operaciones diarias. La auditoría interna puede cerrar esta brecha presentando al comité un análisis del comportamiento real de asumir riesgos y preguntando si esto se alinea con la intención de la Junta Directiva o Consejo. Este enfoque hace que el apetito por el riesgo sea concreto y aplicable, transformando un concepto teórico en una herramienta práctica de gobernanza.

Gestionar la tensión inherente

Si bien la relación entre la Auditoría Interna y el Comité de Auditoría implica una tensión inherente, debe ser gestionada con habilidad. La auditoría interna debe mantener la independencia que da credibilidad a su garantía, pero al mismo tiempo debe operar como un apropiado socio de gobernanza. Suele ocurrir que esta tensión se vuelve más aguda cuando los hallazgos implican a la alta dirección. Ciertas revelaciones de la auditoría en relación con actitudes o comportamientos de la alta dirección pueden afectar o dañar la relación y como consecuencia afectar los recursos del área de auditoría.

Tampoco se trata de suavizar los hallazgos. El principio rector debe ser informar de manera objetiva los hallazgos que sean completos, precisos, profesionales y justos. La independencia requiere que se informe con la verdad, mientras que la gestión de relaciones requiere que se proporcione el contexto y dar a la dirección el derecho a responder.

El éxito de la relación no debería medirse por el número de auditorías realizadas, sino por el fortalecimiento del Comité de Auditoría de manera que esté mejor preparado para cumplir con sus responsabilidades de supervisión.

De otra parte, importa recordar que las nuevas Normas Globales de Auditoría Interna enfatizan que la supervisión de la Junta Directiva o Consejo debe garantizar que la auditoría interna disponga de los recursos necesarios para cumplir con su mandato eficazmente, incluyendo la aprobación del plan de auditoría y del presupuesto. El éxito de la relación entre el área de Auditoría y el Comité de Auditoría no debería medirse por el número de auditorías realizadas, sino por el fortalecimiento del Comité de Auditoría de manera que esté mejor preparado para cumplir con sus responsabilidades de supervisión gracias al trabajo de la Auditoría Interna. Una relación sólida permite que los riesgos sean adecuadamente supervisados y que la responsabilidad organizativa se traduzca en acciones concretas. La Auditoría Interna debe ser entonces en un socio estratégico que, además de identificar riesgos y deficiencias, contribuye activamente a la construcción de una organización más resiliente, ética y exitosa.

[1] Algunas ideas presentadas están basadas en: How a Strong Audit Committee Relationship Builds Governance

 

CP Iván Rodríguez - CIE AF

Colaborador de Auditool

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

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