Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool 

Las personas, incluidos los auditores, al observar un fenómeno, una situación o una evidencia, pueden estar influenciados por conocimientos y experiencias previas. Toda vez que un auditor necesita ser objetivo, debe ser cuidadoso y estar atento para no estar influenciado por sesgos inconscientes, tales como el pensamiento grupal y el sesgo de confirmación. Un sesgo a nivel individual puede nublar el juicio y amenazar la capacidad de aplicar principios éticos fundamentales coherentes con el compromiso de la profesión con el interés público. Por lo tanto, se debe tener cuidado dentro de los equipos para identificar y mitigar los impactos negativos del sesgo en la interpretación y evaluación de la información para la toma de decisiones. De hecho, la Junta de Normas Internacionales de Ética para Contadores (International Ethics Standards Board for Accountants – IESBA por sus siglas en inglés) ha destacado la importancia de que los contadores profesionales sean conscientes del riesgo de sesgo en la toma de decisiones, lo cual se ha considerado en el código de ética vigente.

Ahora bien, el sesgo puede presentarse en la tecnología. Por ejemplo, un sistema de inteligencia artificial puede exhibir de manera similar un sesgo basado en su programación inicial y / o los datos sobre los que se entrena. El sesgo en los sistemas plantea amenazas significativas para la equidad, la idoneidad y la eficacia de la toma de decisiones, especialmente cuando no son transparentes y es difícil explicarlos. Estos sistemas hacen que la supervisión humana sea simultáneamente más necesaria, pero a su vez, más difícil.

El sesgo siempre ha sido un factor que debe tenerse en cuenta al evaluar la información, pero en la era digital, el sesgo está alimentando la división. La incertidumbre inherente a las situaciones complejas puede magnificar el sesgo y conducir a posiciones más arraigadas y menos tolerante a otros puntos de vista. Esto puede dificultar el consenso sobre cómo servir mejor al interés público, especialmente cuando las opiniones están polarizadas.

Gran parte de la información para el trabajo de auditoría llega de fuentes en línea. Los datos podrían estar determinados, en gran parte, por algoritmos que están diseñados para mostrar lo que se desea. La tecnología permite que la desinformación se genere y distribuya a un ritmo alarmantemente rápido. La información falsa se ha generalizado, es más fácil de producir y cada vez es más creíble. Determinar qué fuentes de información son confiables es cada vez más difícil, al mismo tiempo que la confianza institucional parece estar en declive.

Distinguir los hechos de la opinión o las falsedades requiere que los auditores estén continuamente atentos, especialmente porque gran parte de lo que conocen depende en gran medida de la evidencia proporcionada por otros, una aceptación que se basa en la confianza. Mantener una mente inquisitiva y aplicar el pensamiento crítico, el escepticismo y el juicio profesionales son esenciales cuando se trata de todas las formas de información. A raíz de esto está la importancia de la comunicación efectiva y las habilidades interpersonales para transmitir explicaciones y resultados.

Algunos ejemplos de sesgo en auditoría son los siguientes[1]:

Tipo de sesgo

Descripción

Ejemplo

Anclaje

La tendencia a utilizar una pieza inicial de información como un ancla contra la cual la información posterior no se evalúa adecuadamente.

El juicio de un auditor se ve empañado por la primera impresión que tiene sobre un cliente o sobre la dirección.

Automatización

La tendencia a favorecer la salida generada por los sistemas automatizados, incluso cuando el razonamiento humano o la información contradictoria desafía si dicha salida es confiable o adecuada para su finalidad.

Un PC actúa sobre el resultado de un sistema habilitado para IA sin cuestionar los resultados.

Disponibilidad

La tendencia a dar más peso a los hechos o experiencias que vienen a la mente de inmediato o que están fácilmente disponibles.

Un PC que lleva a cabo un análisis de "qué pasaría si" modela escenarios alternativos solo utilizando las ideas más comunes de lo que podría suceder.

Confirmación

La tendencia a darle más peso a la información que corrobora una creencia existente sobre la información que contradice o arroja dudas sobre esa creencia.

Un auditor desarrolla una teoría sobre por qué han cambiado ciertos saldos de cuentas. La evidencia que apoya su teoría tiene más peso que la evidencia contradictoria.

Pensamiento de grupo

La tendencia de un grupo de individuos a desalentar la creatividad individual y la responsabilidad — resultando en una toma de decisiones sin suficiente razonamiento crítico o sin la consideración de alternativas.

Un Consejo y un equipo de la dirección que carecen de la diversidad adecuada aprueban el uso de un sistema de aprobación de solicitudes de préstamos habilitado por la IA sin examinar de cerca sus factores de decisión subyacentes.

Exceso de confianza

La tendencia a sobrestimar la propia capacidad para hacer valoraciones precisas del riesgo o de otros juicios o decisiones.

Un auditor no evalúa adecuadamente las amenazas a la independencia basándose en la confianza en que su propio juicio es irreprochable.

Representación

La tendencia a fundamentar la comprensión de uno en un patrón de experiencias, eventos o creencias que se suponen representativas.

La evaluación que hace un auditor forense sobre el riesgo de lavado de dinero se ve influenciada por el origen étnico de los propietarios de las empresas.

Percepción selectiva

La tendencia de las expectativas de una persona para influir en cómo la persona ve una cuestión o persona en particular.

Un PC que cree que su equipo está feliz en el trabajo, percibe todas las respuestas del equipo como más positivas de lo que realmente son.

Teniendo en cuenta lo anterior, los auditores tienen un papel clave que desempeñar como líderes éticos y asesores de confianza tanto al interior como al exterior de las organizaciones. Sin embargo, para seguir siendo relevantes, es necesario que amplíen su visión, así como las percepciones internas y externas, a un nuevo paradigma. En lugar de ser vistos principalmente como expertos en áreas de competencia técnica, deben ser vistos como pensadores estratégicos, solucionadores de problemas robustos, líderes éticos y comunicadores calificados, que aportan amplia experiencia en una amplia gama de áreas contables y comerciales. El enfoque debe estar en las habilidades que una máquina no puede hacer de manera más efectiva que un humano, ahora o en el futuro previsible.

[1] Tomado de: https://www.ifac.org/knowledge-gateway/supporting-international-standards/publications/exploring-iesba-code-installment-11-role-and-mindset-expected-accountants-focus-bias


CP Iván Rodríguez

Auditor y Consultor, Diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, Diplomado en Gerencia de la Calidad, Contador Público de la Pontificia Universidad Javeriana, con 20 años de experiencia en diversas empresas. Amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool

Bogotá DC, Colombia

 

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