El ámbito globalizado en el que se desenvuelven las economías, ha propiciado que se incrementen la producción y la prestación de servicios por medio de esquemas “compartidos”:
- Subcontratación ( S )
- Outsourcing ( O )
Éstos, en última instancia, determinan la complementación de procesos y/o abastecimiento externo de las empresas tanto a nivel doméstico como internacional con el propósito de hacer más eficientes sus operaciones y/o elaborar productos y otorgar servicios con mayor calidad. De este modo, la denominada “externalización “de actividades de las compañías implica el recurrir a fabricantes o proveedores de fuera de las mismas con miras en reducir sus costos. Esto último, ha permitido acrecentar la demanda de las firmas para atraer nuevos clientes y la penetración de nuevos mercados. Sin embargo, el abatimiento de costos per se no justifica la S y el O, ya que, mediante estos mecanismos, se busca en última instancia mejorar la competitividad total de las empresas.
Los procesos de “externalización” son ya parte de la evolución del fenómeno globalizador, los cuales en su carácter internacional destacan por una dinámica en expansión en el sector de los servicios como reflejo de la profundización de la división del trabajo ante el avance tecnológico, especialmente, en las áreas del procesamiento de la información, las comunicaciones y el transporte. En este sentido, la digitalización de los servicios ha favorecido su avance por medio de la S y el O de centros de información, manejo de nóminas, diseño de software y manufactura, así como call center para apoyo de clientes. Los call centers en outsourcing ha proliferado en países en desarrollo por que han sido capaces de ofrecer a las empresas, no sólo su mano de obra barata, sino una infraestructura que gracias a la telefonía e internet les han permitido a las mismas reducir de manera sustancial sus costos; paralelamente, en naciones industrializadas se desarrollan call centers en los hogares en los que la gente, particularmente las amas de casa , trabajan 40 horas a la semana atendiendo a clientes de grandes firmas.
La S y el O han cobrado importancia en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países, en la medida en que su industrialización madura y se “tercializan” sus economías, ayudando no únicamente a hacer más eficientes los procesos de producción y comercialización de las empresas, sino a desplazar funciones internas de las mismas a terceros; con esto, eliminan relaciones directas con el personal propio, disminuyendo asignaciones para prestaciones sociales y ayudando a cubrir sus requerimientos tecnológicos sin invertir en equipos y sistemas y en la administración de los mismos; al mismo tiempo ayudan a “resguardar la seguridad de la información y garantizar su disponibilidad. A partir de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y el reciente impacto de diversos fenómenos naturales en diferentes partes del mundo, un número ascendente de compañías ha comprendido la importancia de contar con un respaldo en varios sitios de un país o en otras naciones con la garantía de que su información se encontrará disponible en cualquier momento”
Ante la creciente competencia que se observa en los mercados, la S y el O se han constituido en opciones de las empresas, en primer termino para sobrevivir, y en segundo, para crecer. Cabe destacar que las grandes compañías enfatizan el desarrollo de proveedores de subcontratación para mantener una relación firme a largo plazo, proporcionándoles ayuda técnica de gestión, capacitación, apoyo financiero e , incluso, facilitándoles equipos y materiales; ello, a nivel macroeconómico, se convierte en un fenómeno de transferencia tecnológica ágil y con un pago mínimo o nulo de regalías.
En los países industrializados existe una compleja red de relaciones inter-industriales complementarias, sobre todo en las corporaciones de mayor tamaño que, en cierta forma, dependen de decenas de miles de proveedores más pequeños para la fabricación de piezas, componentes o acabados de ciertos procesos, los cuales incorporan a sus propios productos.
En las naciones en desarrollo, los procesos S y O están menos extendidos. Las compañías grandes, generalmente, son autosuficientes al desconfiar de la calidad y de la oportunidad de entrega de unidades de menor tamaño; además, el precio de sus procesos o productos no siempre es competitivo, entre otras razones, porque la insuficiencia de recursos financieros de estas últimas no les permite operar a escalas óptimas con la tecnología adecuada para realizar procesos o abastecer rentablemente a las primeras. No obstante, en las naciones en desarrollo cada vez es más frecuente el involucramiento de sus gobiernos en la promoción y el apoyo técnico y financiero de actividades de S y O e, incluso muchos de ellos, las integran en sus estrategias económicas como elementos fundamentales de sus políticas de empleo y de descentralización de actividades. Algunos gobiernos han creado instituciones oficiales para la asistencia técnica, comercialización y de gestión a grupos vinculados con S y el O. En particular, han impulsado a pequeñas y medianas firmas que, por medio de otras de mayor tamaño, que en muchos casos son foráneas, orientan su producción a los mercados internacionales; esta política tuvo su alcance significativo en naciones del sudeste asiático en los setenta y ochenta, la cual tendió a generalizarse en los noventa en los países de Latinoamérica.
La S y el O son, en esencia, esquemas de integración entre compañías y naciones vía la descentralización, desconcentración y disgregación de la producción de bienes y servicios. Una gran ventaja de estos desarrollos es la especialización que tienen las unidades productivas para completar procesos de terceros o para abastecerlos a fin de reducir costos; generalmente, la empresa subcontratista o de outsourcing posee los ingredientes necesarios para desarrollar una actividad a un menor costo como consecuencia de las economías escalas y/o el factor experiencia; en virtud de tratarse de su actividad principal, cuenta con un personal clasificado y dispone de los conocimientos para actualizarlos; por su propia naturaleza las actividades de S y O se caracterizan por ser altamente estructuradas, propiciando que las tareas por realizar sean susceptibles de ser disgregadas en ubicación y momentos diferentes.
Para un número relevante de empresas, la S y el O representan un mecanismo para utilizar conocimientos especializados de otra firma, mismo que, en circunstancias especificas, están patentados; por ello, resultan menos onerosos de la adquisición de los conocimientos necesarios o la obtención de una licencia de fabricación. Es bastante común que empresas de S y O desarrollen capacidad de innovación al concentrar sus labores en áreas especializadas.
Cabe destacar que por medio de la S y el O un importante número de empresas se enlaza con sus clientes mediante redes de información y, desde el punto de vista del cliente, tienen el potencial de operar como si fueran una unidad interna de la compañía misma. Así, los limites de las firmas se han vuelto borrosos; la S y el O por parte de grandes empresas y el consecuente nacimiento de firmas especializadas, se da en gran escala en servicios financieros, como el procesamiento de cheques; dos tercios de bancos de los EE.UU, utilizan el outsourcing en una o más funciones.
La decisión empresarial de utilizar la S y el O para que sean rentables, requiere de una evaluación profunda de sus costos y beneficios. La S y el O como parte integral de la globalización, es una tendencia irrefrenable de los procesos productivos que conlleva el reto de que a la vez que se optimice la productividad de las economías, se logre una mejoría del nivel de vida de la población.
Mtro. León Opalin Chmielniska- Consultor, columnista de El Financiero y Catedrático de las universidades Iberoamericana y Anáhuac.
Fuente: Revista Contaduría Pública www.contaduriapublica.org.mx del Instituto Mexicano de Contadores Públicos www.imcp.org.mx
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