Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool.
Uno de los desafíos para los directivos de las organizaciones es la definición de los valores fundamentales, su aplicación y que los mismos sean prioridad para empleados y clientes. Para el auditor, esto resulta fundamental, pues una buena cultura ética es uno de los pilares de un sistema de control interno sólido.
Los empleados se sienten a gusto y motivados cuando sus empleadores comparten sus valores y creencias. Por ello, si los valores fundamentales de la organización no están claros, o si no son tan éticos, la organización podría estar alejando a los mejores talentos.
Los valores fundamentales en una organización le dicen a las partes interesadas, internas y externas, lo que se considera importante, así como la forma en que opera. De ahí la importancia de determinar las principales prioridades para las operaciones diarias. Pero, ¿qué se entiende por valores fundamentales? De acuerdo con la literatura sobre el tema, los valores fundamentales son las prioridades más persistentes e importantes de una organización. Son las reglas que se siguen cuando nadie está mirando. Si bien estos conceptos se suelen aplicar a los valores personales, también pueden aplicarse a una organización.
Para establecer los valores fundamentales hay que determinar aquellos comportamientos de los empleados y directivos que no son negociables al realizar trabajos y negocios, dentro y fuera de la oficina. Algunas de sus características son:
- Deben mostrar a los empleados cómo comportarse y tomar decisiones
- Expresar lo que significa ser parte de su organización
- Formar la identidad de la organización
- Mantenerse constantes aún frente a cambios en la administración
Los valores fundamentales que se suelen encontrar en las organizaciones y que el auditor debe estar alerta a su existencia y aplicación, pues son parte de la cultura son:
- Integridad
- Honestidad
- Confianza
- Trabajo en Equipo
- Responsabilidad
- Respeto
Los valores fundamentales deben incluirse en una declaración de valores. Esto permite articular las creencias que están detrás de los objetivos y la misión de la organización y permiten recordar lo que representa. Definen la imagen ante las partes interesadas externas, como clientes e inversores, así como empleados. También proporcionan pautas para el comportamiento y la toma de decisiones. De ahí que sea importante, una vez que se hayan identificado los valores fundamentales de la organización, que el auditor revise las políticas y procedimientos para determinar si hay congruencia en estos documentos.
Si bien los valores fundamentales reflejan lo que una organización es en el presente, también deben proporcionar información sobre hacia dónde se dirige en el futuro. Deben aplicarse a todos los empleados por igual e inspirarlos a mejorar sus habilidades. Cuando los empleados saben lo que significa sobresalir en una organización, trabajarán de manera más eficiente y ética. Asimismo, se sentirán más satisfechos en el lugar de trabajo.
Las organizaciones deben tener claro qué es importante y qué no, para que sus valores fundamentales sean relevantes, enfocados y únicos. Los empleados son una pieza clave en esta determinación. Por ello, hay que indagar cuáles son las cualidades más importantes de los empleados en la búsqueda de los objetivos y qué actitudes o comportamientos podrían ser perjudiciales para el rendimiento de la organización. Las respuestas a estas inquietudes pueden revelar los valores fundamentales necesarias. Permiten establecer dónde está la empresa en este momento y hacia dónde piensa ir.
Los valores fundamentales a veces hacen parte del comportamiento de los directivos de las organizaciones, así no estén definidos de manera explícita en esta. Los propietarios, fundadores, ejecutivos o gerentes han seguido valores fundamentales para llegar donde están. Simplemente, hace falta documentarlos y divulgarlos para convertirlos en los valores fundamentales de la organización. Elegir valores que ya están compartidos hace que inculcarlos en su cultura sea más fácil y fluido.
Aunque definir los valores es importante, deben aplicarse en el trabajo: deben vincularse con el comportamiento de los empleados. Una buena estrategia es el comportamiento y actitud de los directivos y de los auditores. Un valor fundamental se puede demostrar describiendo lo que no se debe hacer. Por ejemplo, si el trabajo en equipo es uno de los valores fundamentales, puede vincularse este valor con el comportamiento al ayudar a los compañeros de equipo cuando tengan dificultades en un proyecto.
En todo caso, es importante revisar los valores fundamentales. Determinarlos no es un ejercicio de una sola vez. Hay que revisar si permanentemente encajan en la organización y su proyección. Por ello, debe reevaluarse la declaración de valores cada dos años, como mínimo. Esto no significa que un valor deje de serlo, lo que sucede es que algunos valores adquieren más importancia para la organización que otros, en determinados momentos del tiempo.
Es conveniente hacer algunas reflexiones en torno a los valores. Por ejemplo, si algún valor ya no es tan relevante para la organización o si lo seguirá siendo en el futuro. Cabe preguntarse si se estaría dispuesto a mantener cada valor, incluso si esto deja a la organización en algún tipo de desventaja, por ejemplo, financiera o competitiva. Sin embargo, antes de cambiar un valor central, habría que ver si es posible ajustar el comportamiento de los empleados al respecto. Así mismo, hay que revisar bien sea el código de conducta o código de ética y mantener programas de capacitación relevantes.
Los valores fundamentales, además de dar sustento a la cultura ética de las organizaciones, impacta directamente su imagen. Esto incluye tanto la imagen interna para los empleados como la imagen externa para los clientes y otros terceros interesados. Una sólida cultura ética permite hacer que la empresa sea única y que pueda destacarse en el sector. Permite que haya pensamientos positivos cuando las personas escuchen el nombre de la empresa. Una cultura ética fomenta el progreso y el éxito.
Este tema debe ser motivo de una sana discusión por parte del auditor con gerentes y ejecutivos. Revisar la lista de valores basada en la imagen de la organización y su aplicación por parte de empleados (de todos los niveles) le permitirá al auditor ver si se cumple apropiadamente con la declaración de valores.

CP Iván Rodríguez - CIE AF
Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.
Bogotá D.C., Colombia
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