Toda profesión no mercantil, basada en la práctica científica, evoluciona hacia formas más refinadas  de prestación de servicios.

Esto requiere un mayor control de  calidad, no sólo para satisfacer las demandas de los clientes, sino para desarrollar, de manera óptima, los métodos y procedimientos que comporta la normativa por la cual  se rige el ejercicio profesional.

La búsqueda de estándares de mayor calidad en el ejercicio profesional es, por lo tanto, un propósito  a cuyo logro cooperan las estructuras fundantes  de la profesión, las reglas que norman el ejercicio  profesional  y los principios éticos presentes en la conducta  profesional.

Esto adquiere mayor relevancia cuando se trata del ejercicio de profesiones globalizadas, cuyo desarrollo  trasciende las fronteras de las naciones y tiende a regirse por un lenguaje común, para unificar normas  y  procedimientos cuando la complejidad de los asuntos  profesionales así lo requieren. Este es el caso de la Contaduría Pública, la cual ante las crisis y dilemas sufridos  tiende a levantarse sobre objetivos de mayor control de calidad  profesional  y sobre la base de una ética fundada en la práctica de la normativa  contable.

Lo anterior, quiere decir que para llegar a niveles de mayor  calidad  en el ejercicio profesional, se debe  transitar  por el camino de la aplicación correcta de la normativa contable como expresión praxeológica  de una ética científica fundada  en la experiencia.

El propósito de este trabajo, en consecuencia, consiste en analizar  los aportes de la normativa contable a un mayor  control de calidad del ejercicio profesional del  Contador Público por la vía de la ética praxeológica.

De la anterior idea se desprende que este trabajo comporta utilidad para los Contadores Públicos y para la sociedad  en general, que se refleja en una óptima prestación de servicios, mayor responsabilidad social, riguroso cumplimiento de normas profesionales y postulados éticos, y,  como consecuencia, mayor  prestigio  para  la  profesión.

El trabajo visto en las perspectivas enunciadas en líneas anteriores, como son, la normativa contable y la ética  praxeológica, en función del control de calidad  del ejercicio profesional del Contador Público, tiene como  alcance el establecimiento de una relación vinculante entre las anteriores categorías, para beneficio de una  profundización en la conducta ética como superestructura  intelectual  y vivencial, que constituirá el intangible  regulatorio del ejercicio profesional.

El método utilizado para la intervención teórica y empírica o la dialógica con la realidad estudiada consiste en  la comprensión e interpretación hermenéutica, la cual  se aplicará en su forma crítica, filosófica y jurídica.

Contextualización del tema  y  problemática objeto  de  estudio.

Como investigadores hemos detectado que la aplicación  y celosa observación de la normativa contable se corresponde, de manera biunívoca, con la práctica de la ética  en el ejercicio de la Contaduría Pública. El Estudio de este tema permite profundizar en la relación  y paralelismo  entre estas dos categorías, lo cual sería de gran utilidad  teórica y práctica para refundar la profesión sobre  la base de sus normas praxeológicas fundamentales. Esto redundará en un mayor control subjetivo de la calidad  del ejercicio profesional del Contador Público en un contexto global donde los paradigmas empresariales  han sufrido cambios significativos, producto del manejo de grandes volúmenes de información y la aplicación  de nuevos enfoques de negocios, que configuran  un ambiente de incertidumbre y entropía en las variables  y contexto donde se ejerce la profesión.

La normativa contable constituye, por una parte, la columna  fundante  en la práctica de la contabilidad  sobre  la cual descansa su estatuto  y quehacer como ciencia, y por otra, representa en realidad la expresión de una ética que opera como elemento de control en el ejercicio  de la Contaduría Pública.

Los Contadores Públicos, en general, asumen que la normativa contable contiene sólo reglas generales  teórico- aplicadas para un ejercicio técnico y universal  de la contabilidad, cuando en realidad la contabilidad como ciencia social es un cúmulo organizado de conocimientos científicos de naturaleza aplicada, construidos sobre la base de postulados éticos, que subyacen en la raíz del saber contable. Este tejido ético constituye  un marco adecuado para el control de calidad del ejercicio profesional del Contador Público.

En este contexto, se trata de interpretar, comprender y explicar la congruencia, vinculación  o dependencia  recíproca entre la normativa contable y la ética en el ejercicio profesional de los Contadores Públicos en un contexto globalizado complejo, caracterizado por la incertidumbre y entropía de un mundo hiperinformado  donde aparecen día a día nuevas relaciones comerciales  y financieras. Estas relaciones pueden darse en el ámbito  filosófico, en una perspectiva científica, en el campo eminentemente práctico o en la esfera socioeconómica. El estudio pretende examinar estas relaciones  y, en cierto modo, discutir y demostrar cómo un cumplimiento  riguroso de la normativa contable equivale a una práctica científica de la ética en el ejercicio de la Contaduría Pública que, a su vez, sirve de superestructura para el control de calidad del ejercicio profesional del Contador Público, en la perspectiva compleja de un contexto globalizado.

Planteamiento  central

En un mundo hiperinformacional, lleno de complejidades, donde tienden a evaporarse los valores clásicos en los cuales se ha sostenido secularmente la ciencia contable y su ejercicio profesional, emerge bajo nuevas  concepciones paradigmáticas transdisciplinarias, la normativa contable, como categoría fundamental  y elemento fundante de toda construcción científica contable, para  reproducir, reflejar y fijar los referentes éticos praxeológicos que deben orientar  y regir la conducta del Contador Público en su ejercicio profesional.

En virtud de este nuevo paisaje paradigmático, el esfuerzo de indagación  se  concentrará en establecer  la  congruencia entre la normativa contable y los postulados éticos que  recogen nuestros  códigos de ética, con el propósito de explicar cómo el racional  y estricto cumplimiento de aquella  normativa  conduce al ejercicio  de una ética práctica  en las  actuaciones  profesionales  del  Contador Público.

En función de este propósito se estudiarán aspectos centrales  y concomitantes a la normativa contable  y  los postulados éticos, tales como: congruencia entre la normativa contable y la ética filosófica, una ética práctica  fundada en la normativa contable y el cumplimiento  de esta normativa como expresión praxeológica de una ética en función del  control  de  calidad  del  ejercicio profesional  del  Contador  Público.

En esa perspectiva de la praxis de la ética científica es donde encuentra asidero y pertinencia el control  de  calidad  del ejercicio profesional del Contador Público, el cual se ha convertido en un fenómeno  complejo  de  entrelazamientos de hechos comerciales, operaciones financieras, decisiones delicadas y complicadas relaciones  diversas, que demanda del ejercicio profesional  un comportamiento  ético  cónsono  con la nueva  ola  civilizatoria  y el nuevo proyecto de sociedad.

En otras palabras, el estudio persigue explicar, cómo  el cumplimiento científico y objetivo de la normativa contable conduce a una práctica ética en el ejercicio  profesional, por la vía de los principios y axiomas fundamentales de la ciencia contable, para mantener un control subjetivo (basado en vivencias y convicciones éticas) de la calidad del ejercicio profesional del Contador Público. Esto encuadra en la concepción  de que  la ética es una entidad  intangible que se vive  y  practica  por conciencia. Por lo tanto, el control de calidad del ejercicio profesional procede de un espacio  cognitivo  de naturaleza subjetiva. Esta posición es acorde y está basada en el nuevo paradigma de la ciencia, que reivindica  la  subjetividad como método en un análisis hermenéutico de la misma, donde el objeto de estudio  es la ética aplicada al control de calidad  del  ejercicio profesional  del Contador Público.

Algunos  antecedentes  generales

La preocupación por el comportamiento ético de los Contadores Públicos  en  su  ejercicio  profesional  no es un asunto de nueva data. Este es un problema que se viene presentando  y que ha sido considerado  por  distintos  investigadores desde hace al menos cuatro décadas, pues  ya para  la década de 1970, encontramos  artículos de connotados  autores que  tocan  la  problemática, advirtiendo las consecuencias futuras sobre  la base de un análisis  de sus causas.

En los últimos años del siglo XX y comienzos del siglo  XXI, hemos  observado  en  cada Conferencia  Interamericana de Contabilidad (CIC), cómo esta preocupación  sobre la ética del Contador Público  ha sido  relacionada  con tres aspectos fundamentales  a  saber:

  • La  normativa  contable  como  expresión  praxeológica  del  ejercicio  ético. 
  • El  control  de  calidad  del  ejercicio  profesional. 
  • La  relación de esos dos aspectos entre sí en un contexto globalizado, lleno  de dinamismo  y  complejidad. 

Estos tres aspectos han sido abordados por los diferentes  investigadores presentes en las CIC, como problemas  particulares de la Contaduría Pública como profesión; no obstante su estrecha relación, es obligado  a tratarlos como una globalidad, para emerger en una   visión integral del desarrollo problemático, que permita construir salidas pertinentes y racionales, orientadas  hacia un ejercicio profesional ético  y de calidad, debidamente  contextualizado.

En relación con la normativa contable, encontramos  diversas fuentes que regulan la práctica contable  y de las cuales se desprende un trasfondo ético que debe  obligar al Contador Público a la emisión  de  conductas que a la par de cumplir con  tal normativa, sea la expresión  o el reflejo de un profesional que orienta su acción  mediante la ética. Esta normativa contable  se  encuentra en los textos que regulan el quehacer financiero, la  contabilidad  pública  y el control  de  operaciones, pero  básicamente, en las Normas de  Auditoría, en las Normas Internacionales de Contabilidad   y, por  supuesto, en los principios básicos de la ciencia contable, como  son  las Normas Internacionales  de  Información  Financiera (NIIF).

En todas estas normativas encontramos  inmersa la  teoría  de la ética normativa  y coactiva, pero más allá de ello hay que interpretar que de ella se desprende una praxeología  ética que  alcanza las dimensiones de las convicciones y de lo vivencial. Lo anterior significa que una  normativa contable, no sólo tiene el propósito de  regular la aplicación de conocimientos y  tautologías  de la contabilidad, sino el de ejercer la ética como una praxeología profesional; como una forma de  vida o  comportamiento  permanente.

Concebida de esta manera la ética, vale decir  una  praxeología ética  de  comportamiento  profesional, entonces  el camino estaría abierto para que desde esta  ética aplicada, vivida  y consensual, se  llegue  a  un  control de calidad  en  el  ejercicio  profesional.

El control  de  la  calidad  del ejercicio  profesional  se  asumía como  una  consecuencia  del  cumplimiento  estricto  de  normas  de  contabilidad; los investigadores, en  este caso, pensamos que, debe haber una conciencia  y connotación ética en el  ejercicio  para  que  haya  un  verdadero  control   de  calidad. Este  tipo  de control  no  se ejerce desde afuera, se  ejerce desde la  subjetividad  del Contador Público; por lo tanto, estamos en presencia  de un momento histórico, donde la ética  se  perfila como la fuerza interna intangible  que  conducirá a este profesional  a un ejercicio de calidad. Si éste es el caso, entonces la ética  se   ejerce  y  no sólo  se  aprende.

El otro aspecto que ha sido tratado por  investigadores  en contabilidad  y que por su formación filosófica han  arrojado  luz  para  la  solución  de  varios  problemas, explican  las causas  y  consecuencias de  los  procesos perniciosos  que involucran a las firmas de contabilidad, ha  sido  el  contexto  globalizado en el cual está inmerso el ejercicio profesional, y que ha desdibujado  los valores clásicos que han dirigido la conducta de un Contador Público. El mundo globalizado  ha generado  la distorsión  de principios éticos  y, de igual forma, un movimiento  de reconstrucción  y de  re-pensamiento  de  los valores  que  otrora  orientaron  la  conducta  profesional.

Nos encontramos, pues, en medio de un volcán de cambios que hemos denominado fenómeno de la globalización, el cual ha generado para los Contadores Públicos  nuevos ambientes comerciales, paradigmas económicos  insurgentes, cambios  significativos  en  la  normativa  legal, hechos económicos  inéditos, novedosas  y  creativas transacciones y un clima de  trabajo  complejo y multidimensional, donde las demandas e intereses  personales rinden  un culto  al individualismo como  una  tentación que hace que el Contador Público  se  hunda muchas veces, en el tremedal de los antivalores y donde muchos dueños del poder económico se aprovechan  de las debilidades éticas del Contador Público  para que  abandone  sus  valores.

En este contexto, producto del fenómeno globalizador, en el cual desempeña un papel fundamental el manejo  volumétrico  y de  pasmosa rapidez de la información, es el terreno fértil para sembrar una normativa contable que sea la expresión  praxeológica de una ética aplicada al control de calidad  del  ejercicio profesional  del  Contador Público.

No puede quedarse sin un juicio de valor el problema de los cambios frecuentes en las NIC. Pareciera que, en las diferentes modificaciones de tales normas, privara el pragmatismo de adaptarse a la dinámica comercial  y  económica en general, sin  tomar en cuenta que estas normas deben  ser la expresión  praxeológica de una ética  vivida  y   comportamental.

Lo anterior, nos lleva a concluir  que la normativa contable, en todas sus expresiones, sujeta al dinamismo  del  re-pensamiento  y la construcción, debe  llevar  implícito  el propósito de reafirmar una ética  conviccional, de la conciencia  unida a la realización  de  la  práctica  contable.

Fundamentos  teóricos

Fundamentos  filosóficos  éticos

Lejos de explicar en esta sección la teoría filosófica sobre  la ética, que permita contextualizar esta dimensión  filosófica, e indicar sus distintas vertientes  y  aplicaciones, iremos directo  a  tratar  la naturaleza y características  de la ética praxeológica de tipo vivencial  y conviccional.

Esta ética no es distinta en sus resultados a lo que era  la ética para el ciudadano griego, en la época  socrática  y platónica (el helenismo), cuando su propósito era  la búsqueda  de  la  virtud como bien supremo. En el caso  que nos ocupa no hay una expresa búsqueda de la virtud  como teleología del ejercicio profesional, pero si  hay un fin mucho más aprehensible, como lo es un pulcro  ejercicio de calidad, revestido  y matizado de los valores  que proceden  de  normas  y principios  contables.

Esta ética que hemos llamado  vivencial  y  conviccional,  se  inscribe  en  lo  que  la  ciencia  ha denominado  filosofía  racional  o psicología, pues  forma  parte  de  un  engrama  aprendido  que configura  el  superego  y que  se  refleja  en  una  conducta  emitida  y  motorizada  por  un aprendizaje.

Unido a este aprendizaje hay un elemento dinamizador de la conducta ética, que consiste en lo vivencial, que se convierte en una expresión práctica de la ética, necesaria para un profesional de la Contaduría Pública, sin la cual no podría ejercer con calidad y tampoco podría estar íntimamente satisfecho, realizado y recompensado  por los frutos de su ejercicio profesional. Por lo tanto, la vivencia ética se complementa más a la  convicción y se convierten ambos en los elementos vitales que  garantizan  la  búsqueda  del  ideal de calidad  en  el  ejercicio  profesional.

Este tipo de ética no se enseña en las aulas universitarias, más bien comienza a practicarse desde el hogar, con  los rudimentos  comportamentales  vividos  en  la niñez  y que luego  se  van desarrollando  a  medida  que  avanza nuestra edad cronológica  y la experiencia  con  el  mundo, hasta  cuando  la  praxeología  profesional  nos  induce a combinar  tareas  profesionales  con  la vivencia  ética; donde  ese  desarrollo  de  actividades  es en sí  una  vivencia   ética  y donde  se  pueden  detectar  condiciones  de  esta  naturaleza. 

No consideramos, por tanto, que esta ética deba ser negativa, coactiva  y  punitiva. Por eso, mucho de  los  códigos  de ética  son  letra  muerta que, lejos de cumplirse, forman parte del cuerpo de normas  que  deben  burlarse  para, supuestamente, ejercer  con  éxito  la  profesión. 

Lo anterior nos  conduce a afirmar que en la normativa  contable  subyacen  los elementos éticos de los cuales  se deba apropiar, vivir y expresar el Contador Público, mediante la práctica de su profesión. Esto  es  lo que  hemos  llamado  praxeología  ética.

Fundamentos técnico-científicos (Normativa contable)

Las bases técnico-científicas de esta reflexión se encuentran  en la normativa contable. Entiéndase por  esta, todas aquellas reglas, principios, modelos, técnicas  y estrategias  procedentes  del cuerpo  técnico-científico  de la contabilidad, aplicables  en el ejercicio  profesional  del  Contador Público.

Sobre el particular es necesario aclarar que los pilares  o fundaciones de la ciencia contable  son las NIIF, por  cuanto los mismos constituyen el estatuto  científico  de la contabilidad  y que todo tipo de normas, con  carácter  procedimental  se  inspira  y  sostiene  en  estos  principios.  En consecuencia, la normativa  contable, es la  derivación de los principios  básicos de la ciencia. Si decimos, entonces, que toda ciencia tiene una dimensión ética, deberíamos  concluir  que  la  contabilidad  posee  y  expresa su dimensión ética en toda la normativa contable. No podemos separar, en consecuencia, normativa  contable  de  ética  praxeológica. Es decir, una mezcla inseparable  entre  práctica  profesional  y  conducta  ética, donde  las  dos  se  confunden  en el hecho  y en el fin  del  ejercicio  profesional. 

El puro ejercicio de la profesión, sin la debida teorización  y análisis de sus principios, nos  ha hecho  un daño  incalculable en materia de comportamiento ético, el  cual  se  observa  en  las acciones  dolosas  de  muchos  Contadores Públicos  y en la  falta  de  probidad  en  sus actuaciones. Esto nos lleva a reflexionar sobre la interpretación  y comprensión  necesaria de la normativa  contable, de lo cual debe desprenderse un significado  ético para el ejercicio de la profesión. En conclusión, la normativa contable en su esencia contiene la ética  praxeológica  del Contador Público.

Fundamentos  praxeológicos

Un ejercicio profesional de calidad en Contaduría Pública, no  sólo  se  logra  mediante  el cumplimiento  fiel  y  exacto  de  las  normas, procedimientos   y  técnicas  de  la profesión. Es necesario tener  la intención, la convicción  y el propósito de realizar el  trabajo  con  responsabilidad, independencia  de  criterio, objetividad, integridad  y competencia, principios  que  se  entrelazan  con el  conocimiento   y  la  habilidad  profesional  en el  pulcro  ejercicio  profesional.

El ejercicio  profesional  de calidad, al cual nos referimos en esta reflexión, no es el que satisface íntegramente las expectativas  de un cliente, pues éste puede  tener objetivos contrarios a la ética del Contador  Público. Tampoco consiste en complacer los caprichos del cliente, poniendo nuestras competencias  y  habilidades al servicio de propósitos  reñidos  con  la  ética. Igualmente, un  ejercicio  de  la  Contaduría  de  calidad está muy  lejos  de  parecerse  a  una  soberbia demostración  de la suficiencia  de  conocimientos  en  este  campo  del  humano  saber.

Para  ejercer  esta  profesión  con  calidad  es  vital  estar  enamorado de ella, hay que practicarla con pasión, con  emoción, y  mezclar este ánimo con saludables normas  y  principios éticos que alimenten  la aplicación  los   conocimientos  y destrezas. 

Poniendo en práctica esta amalgama de ética praxeológica  habría un control permanente, inmanente y sustancial  de la calidad en el ejercicio profesional. Epistemológicamente, podríamos decir, se da una dialógica  entre normativa, principios éticos y actitud del profesional, a manera de una racional  triangulación que  asegura  la calidad  del ejercicio  y el prestigio profesional,  por añadidura.

Es importante señalar que la práctica de la Contaduría Pública, mediante esta integración  de elementos  coadyuvantes  y  conducentes  hacia  la  calidad, contribuye  a  mantener  la  fe  y confianza  pública  en  nuestra  profesión.

Acerca del control de calidad del ejercicio profesional  del Contador Público se ha escrito mucho, sobre  todo con el ánimo de exponer ante foros internacionales  como las CIC, la  urgente necesidad  de  rescatar  la  confianza  pública por la vía de la calidad de la actuación  del Contador Público. Al respecto, pensamos, los autores  de este trabajo, que el control de calidad del ejercicio profesional  no  se desprende  sólo  de  una aplicación  pragmática de normas para obtener  resultados técnicamente  exactos, objetivos y ajustados a los requerimientos  del cliente, sino de una actitud y conciencia ética que se origina e internaliza  desde  las  normas  y principios, son  el  reflejo  de  postulados éticos  subyacentes.

Una ética praxeológica reúne todas las características   de una ética filosófica, normativa  y comportamental. Es una ética del ser, del conocer, del hacer y del vivir. En estas dimensiones está la esencia de la convicción  y vivencia ética, las cuales tendrán como consecuencia  lógica un ejercicio profesional de calidad, lo que se  traducirá en un rescate del prestigio profesional  y del estatus  académico  que  se  requiere  en  estos  tiempos  cuando  el  Contador Público  debe  ser un pensador estratégico.

Esta ética praxeológica, unida al aprendizaje y a la aplicación de normas  y principios contables, está  configurada por un cuerpo  de  valores  axiológicos, donde  la lógica argumental, que se refleja  mediante  el  análisis,  interpretación, comprensión  y explicación  de  los  hechos contables, desempeña  un papel muy importante  en el logro y mantenimiento de la calidad en el ejercicio  profesional, pues esa lógica argumental tiene una  doble composición, a saber: normativa contable  y  valores  éticos.

Hasta ahora hemos visto y analizado la ética praxeológica como una cualidad, actitud, vivencia  y convicción  aplicada al ejercicio profesional, que tiene como efecto  un control de calidad  en  la profesión contable. Pero  veamos el objeto de reflexión desde la perspectiva de  la normativa contable. La máxima expresión de esta normativa está configurada por las Normas Internacionales

de Contabilidad (NIC), las Normas Internacionales de Auditoría (NIA) y las Normas Internacionales de  Información Financiera (NIIF), que les sirven de fundamento  teórico y epistemológico. El aprendizaje, análisis  permanente  y la aplicación contextualizada  de  esas  normas con arreglo a las NIIF  representan  en  sí  mismos  una praxeología ética, que  se  sostiene  en dos razones, a saber:

  • La normativa adquiere su estatus racional por el  componente ético presente en su configuración.
  • La aplicación objetiva, técnica y científica de la normativa contable es en sí una práctica ética, pues, tanto la normativa como la ética son dimensiones de  la ciencia contable.

Otra de las perspectivas desde la cual debe observarse  esta ética praxeológica, para completar una visión  multidimensional, consiste en realizar un análisis del  control de calidad del ejercicio profesional  como  entidad  teleológica; es decir, el fin último de la aplicación  de la normativa contable  como   expresión de una ética  práctica. En este sentido podría decirse que un ejercicio  profesional  de calidad es el vector resultante de una  ética praxeológica, y el control de calidad en ese  ejercicio  constituye  un proceso  inmanente  y  permanente, pues  la  ética tiene carácter conviccional  y comportamental. Esto hace que la ética práctica  o  praxeológica  trascienda  las fronteras  del   ejercicio  profesional  para  transformarse  en  una  forma  de  vida.

Todo lo anterior configura una red triangular dinámica (en proceso) entre la normativa contable, la ética  praxeológica y el control  de  calidad  del  ejercicio  profesional, cuyas  combinaciones, traslados, interconexiones  y tejidos configuran  la  textura del  todo.

C.P.C. Herómines  Enrique Montero Morán Presidente de la Comisión de Ética  y  Ejercicio Profesional de la AIC Director  por  Venezuela ante la AIC.

C.P.C. José Rafael Zaá  Méndez  Profesor de Epistemología Contable en el Programa  de Doctorado en Ciencias Contables de la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela Ex-miembro de la Comisión de Ética y  Ejercicio profesional de la AIC.

Fuente: Revista Contaduría Pública www.contaduriapublica.org.mx del Instituto Mexicano de Contadores Públicos www.imcp.org.mx

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