Por: Hervé GLOAGUEN

En 2007, la mayor escuela de habla inglesa de Japón, NOVA, se convirtió en el centro de un caso de protección al consumidor que transformaría el derecho contractual del país. El modelo de negocio de la empresa se basaba en exigir a los estudiantes que pagaran importantes tasas iniciales por contratos a largo plazo, y luego en imponer sanciones de cancelación exorbitantes e injustas cuando los estudiantes intentaban retirarse. Cuando los estudiantes afectados impugnaron estas prácticas, los tribunales dictaminaron que varias de las cláusulas de cancelación y reembolso de NOVA violaban la ley. La decisión consolidó el derecho de los consumidores a rescindir contratos de servicio a largo plazo y recibir reembolsos justos. La sentencia provocó una oleada de cancelaciones masivas. Finalmente, NOVA se declaró en bancarrota, demostrando cómo los términos contractuales injustos pueden suponer un riesgo existencial para una empresa.

Algunas posibles lecciones para los profesionales del control:

• Los términos contractuales injustos generan un riesgo existencial. El caso demuestra que las penalizaciones desproporcionadas por cancelación y las cláusulas restrictivas de reembolso pueden provocar una reacción masiva de consumidores e intervención regulatoria. Los contratos dirigidos al consumidor deben diseñarse sistemáticamente para garantizar que los términos sean justos, transparentes y cumplan con las leyes de protección al consumidor, especialmente en los acuerdos de servicios a largo plazo.

• No se pueden ceder los derechos del consumidor para terminar la cancelación. La sentencia judicial estableció que los derechos fundamentales del consumidor —como la posibilidad de salir de contratos y recibir reembolsos justos— no pueden ser renunciados mediante el lenguaje contractual. Los equipos de cumplimiento y legales deben asegurarse de que las cláusulas de terminación respeten estos derechos e impongan sanciones proporcionales a los costes reales, en lugar de punitivas.

• Los contratos a largo plazo requieren una asignación equilibrada del riesgo. El modelo de negocio de NOVA dependía de fijar clientes con altas comisiones iniciales y sanciones, lo que generaba una exposición insostenible a cancelaciones masivas. Los especialistas en riesgos deberían poner a prueba las estructuras contractuales para evaluar la vulnerabilidad ante la reacción negativa de los consumidores, acciones regulatorias o recesiones del mercado que podrían provocar despidos generalizados.

El caso NOVA transformó el derecho contractual de consumidores en Japón. Su lección duradera: "un contrato que ignora los derechos del consumidor no solo es injusto, es una amenaza existencial".

En lo personal, a veces siento que los profesionales del cumplimiento suelen estar más "entusiasmados" con los delitos financieros (AML, sanciones) y ven las actividades antifraude (investigaciones, denuncias, etc.) como su "pan de cada día". Sin duda son importantes, pero la protección al consumidor probablemente merece un poco más de atención y recursos... 



Hervé Gloaguen - Colaborador de Auditool
Founder and CEO
Paracas - Advisors GmbH
https://www.paracasadvisors.com/ 

   Hervé Gloaguen

 

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