Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool.
Una de las preocupaciones de la alta dirección y de los auditores al gestionar el riesgo es saber qué respuesta se debe dar a los riesgos una vez se han identificado. Es habitual seleccionar entre las siguientes alternativas, en función del riesgo identificado, la probabilidad y el impacto que tendría lugar en caso de materializarse:
- Reducir o mitigar
Esta es la estrategia empleada normalmente. Toda vez que el riesgo siempre va a estar presente y no se pueden suspender algunas de las actividades que lo originan, la decisión lógica es implementar medidas que disminuyan el riesgo. Mientras la relación beneficio–costo sea un factor que lo aconseje, se deben poner en marcha controles para mitigar los riesgos.
- Evitar o eliminar el riesgo
Es una estrategia que se puede implementar siempre y cuando sea posible hacer que las condiciones o los factores que puedan generar el riesgo desaparezcan, y como consecuencia el riesgo se elimina. Esta estrategia se emplea cuando hay una alta probabilidad de ocurrencia con un impacto negativo muy alto.
- Aceptar el riesgo
Es una estrategia que se emplea cuando el riesgo tiene muy baja probabilidad de ocurrencia y se trata, simplemente, de no hacer nada. Esto debido a que se sabe que no hay cómo evitarlo y, por tanto, hay que convivir con él. Un ejemplo de esto son ciertos fenómenos naturales, como una afectación por la caída de un meteorito.
- Transferir el riesgo
En esta estrategia se transfiere el riesgo o las consecuencias de su materialización a un tercero. Normalmente, consiste en contratar los servicios de una compañía aseguradora, que cuenta con las herramientas y recursos para asumir los riesgos. Esto se hace a través de una póliza de seguros que indemnice a la organización en caso de que alguno de los riesgos llegue a ocurrir.
Ahora bien, haremos algunas consideraciones respecto de la transferencia del riesgo, que se constituye en una técnica crucial utilizada para controlar los riesgos. Esta técnica implica trasladar el riesgo de una parte a otra, habitualmente a través de acuerdos contractuales. Esto suele hacerse mediante la compra de una póliza de seguro, lo que constituye una forma de transferir el riesgo de pérdida a la aseguradora. También puede hacerse la transferencia de riesgos cuando se incluyen ciertas cláusulas en los contratos, respecto de quien asume responsabilidades específicas.
Transferir apropiadamente los riesgos implica que estos se asignan de tal manera que se asegure la responsabilidad de la pérdida potencial en aquellas partes que pueden controlarlos. Una de las maneras de lograr la transferencia de riesgos la podemos ver en los siguientes pasos:
- Identificar los riesgos
Aunque parece obvio, hay que cerciorarse de que se ejecutó este paso antes de cualquier estrategia de transferencia de riesgos. Este paso implica evaluar todas las áreas de la organización, proyecto o actividad que podrían estar en riesgo y considerar aspectos financieros, operativos, legales, etc. para identificar los riesgos existentes.
- Escoger la estrategia de transferencia
Después de haber identificado los riesgos, hay que analizar cómo abordarlos. Las estrategias de transferencia normalmente incluyen la adquisición de pólizas de seguros, la subcontratación de ciertas actividades con proveedores externos o la revisión y fortalecimiento de los acuerdos contractuales.
- Evaluar aseguradoras y proveedores
Una vez se ha decidido transferir riesgos por medio de pólizas de seguros o de subcontratación con terceros, es fundamental investigar y evaluar cuidadosamente a los proveedores o aseguradoras. Asimismo, hay que asegurarse de que sean confiables y tengan una buena calificación. Normalmente, los organismos que ejercen inspección, vigilancia y control, así como las organizaciones gremiales, llevan registros y calificaciones de las aseguradoras. Para los proveedores vale la pena consultar opiniones del sector al que pertenecen.
- Negociar términos y condiciones
Debe haber claridad en cuanto a los términos en que se contrata la póliza o el contrato con el proveedor. La materialización de riesgos por indemnizar, las condiciones en que se debe indemnizar, los montos, plazos y demás información no debe ser ambigua. Un tema que suele prestarse para malentendidos son aquellas situaciones que limitan o impiden la indemnización. Todo debe estar claramente definido en los contratos o en las pólizas.
- Monitorear regularmente
Luego de haber transferido los riesgos, hay que efectuar labores regulares de monitoreo para evaluar la efectividad de la estrategia de transferencia. También, es necesario revisar fechas, plazos, coberturas, cambios en las condiciones de las pólizas, pues ocurre que los riesgos pueden cambiar con el tiempo, por lo que es posible que sea necesario ajustar términos en los contratos.
Además de las anteriores consideraciones, los auditores deben evaluar el proceso de transferencia de riesgos adelantado por la alta administración de la organización a la cual prestan sus servicios y que les permitan determinar si se siguió una estrategia apropiada. Algunas de las inquietudes que pueden plantear son las siguientes:
- ¿Cómo se determina el valor asegurado en las pólizas de seguros?
- ¿Las pólizas de seguros cuentan con un deducible? En caso afirmativo, ¿con qué criterios se determinó?
- ¿Las pólizas tienen cláusulas de exclusión?, ¿cómo afectan la transferencia de riesgos?
- ¿Se conoce si hay implicaciones fiscales o tributarias de la transferencia de riesgos mediante pólizas de seguros?
- ¿La alta administración conoce cómo se gestiona el proceso de reclamación y liquidación en caso de que ocurra un siniestro cubierto por una póliza de seguro?
Es importante que la administración de la organización tenga acceso a abogados o profesionales expertos que se especialicen en la gestión de riesgos contractuales cuando se requiera la revisión de las pólizas de seguros o los acuerdos de terceros, de manera que haya la debida protección frente a responsabilidades legales y financieras.
No hay que olvidar que la transferencia de riesgos es una de las medidas de gestión de riesgos que recomiendan los auditores en conjunto con la implementación de controles internos más sólidos o, incluso, aconsejar ciertas decisiones administrativas para el logro de los objetivos en beneficio de la organización.

CP Iván Rodríguez - CIE AF
Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.
Bogotá D.C., Colombia.
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