Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool.  

En el actual entorno de creciente responsabilidad ambiental y presión social por prácticas sostenibles, es conveniente que las organizaciones implementen planes de gestión de riesgos ambientales que prevengan, controlen y mitiguen impactos negativos sobre las personas y el medio ambiente. En este escenario, el auditor —interno o externo— cumple un rol fundamental: evaluar si estos planes están correctamente diseñados, implementados y alineados con los estándares regulatorios y de buenas prácticas. El auditor, además de verificar documentos; debe analizar la coherencia entre políticas, procesos, controles y resultados. Su trabajo fortalece la confianza pública, mejora el desempeño ambiental y contribuye a la toma de decisiones informada. El auditor ambiental se convierte en un agente crítico e independiente que evalúa, entre otros asuntos:

  • La identificación adecuada de los riesgos ambientales.
  • La eficacia de los controles aplicados, desde la eliminación de peligros hasta el uso de equipos de protección personal.
  • La consistencia del plan con la normativa vigente, estándares internacionales y buenas prácticas.
  • La capacidad de respuesta de la organización ante incidentes ambientales.
  • El cumplimiento de metas y objetivos ambientales establecidos en el plan.

Su función, más que detectar fallas, es promover mejoras que incrementen la sostenibilidad y reduzcan la exposición de la población y del ambiente a contaminantes.

Ahora bien, un Plan de Gestión de Riesgos Ambientales (PGRA) es un documento sistemático que permite a una organización (empresa, proyecto, instalación industrial, obra, etc.) identificar, evaluar, controlar y monitorear los riesgos ambientales asociados a sus actividades, productos o servicios, con el objetivo de prevenir impactos negativos al medio ambiente y cumplir con la normativa vigente. En su estructura estándar, un PGRA considera el siguiente contenido (puede ser más amplio según las necesidades):

  • Introducción y objetivos: Descripción del proyecto/actividad/organización.
  • Alcance del plan (instalaciones, procesos, fases del proyecto, etc.).
  • Objetivos específicos típicos:
  • Prevenir o minimizar impactos ambientales significativos.
  • Cumplir con la legislación ambiental aplicable.
  • Proteger la salud humana y los ecosistemas.
  • Mejorar continuamente el desempeño ambiental.
  • Marco legal y normativo: Listado de la normativa ambiental aplicable (nacional, regional, local e internacional); permisos y autorizaciones ambientales requeridas, así como estándares voluntarios adoptados (ISO 14001, ISO 31000, etc.).
  • Identificación de aspectos e impactos ambientales: Para el efecto, se realiza un inventario de aspectos ambientales (emisiones atmosféricas, vertimientos, generación de residuos, consumo de recursos, ruido, riesgo de derrames, etc.) y una evaluación de impactos ambientales asociados (contaminación del agua, suelo, aire, pérdida de biodiversidad, etc.).
  • Identificación y análisis de riesgos ambientales: Puede emplearse una matriz de riesgo ambiental (Probabilidad × Severidad/Consecuencia), que considere aspectos ambientales.
  • Evaluación y priorización de riesgos, mediante la identificación de riesgos significativos (niveles Alto y Medio).
  • Medidas de prevención y control para cada riesgo significativo, que consideren: Responsable, plazo, recursos necesarios, etc. Y el tipo de medidas: Preventivas (eliminación o reducción en la fuente) o correctivas (sistemas de contención, planes de emergencia), los procedimientos operativos y la capacitación del personal.
  • Plan de emergencia y respuesta ambiental, que contemple escenarios de emergencia (derrames, incendios, fugas, etc.) y procedimientos de respuesta.
  • Un programa de monitoreo y medición, que facilite las actividades de revisión y mejora continua
  • La correspondiente documentación y registros

Por su parte, la gestión del riesgo ambiental abarca tres fases principales: identificación, evaluación y planificación. El auditor debe verificar que, con ayuda del plan de gestión, cada una de ellas se haya ejecutado de manera rigurosa:

Identificación de riesgos

Comprende el reconocimiento de peligros, contaminantes, procesos industriales, impactos potenciales y poblaciones vulnerables.

El auditor evalúa si:

  • La organización ha identificado adecuadamente fuentes fijas y móviles.
  • Se han considerado condiciones geográficas, climáticas y de uso de suelo.
  • Se han reconocido pasivos ambientales y sitios impactados.

Evaluación del riesgo

La auditoría revisa:

  • La correcta estimación de la probabilidad y severidad del riesgo.
  • La existencia de bases técnicas y estudios ambientales que respalden la evaluación.
  • La priorización de riesgos según impacto y urgencia.

Planificación de medidas de control

A partir de los riesgos evaluados, la organización debe proponer controles siguiendo la jerarquía de medidas:

  • Eliminación del peligro (la más efectiva).
  • Sustitución de tecnologías o materiales.
  • Controles de ingeniería (filtros, barreras, sistemas de captación).
  • Controles administrativos (protocolos, señalización, horarios de exposición).
  • Equipos de protección personal (la última línea de defensa).

El auditor debe validar que las medidas seleccionadas sean las más efectivas y factibles, y que se encuentren correctamente implementadas. Para ello, es necesario revisar no solo la existencia de los controles, sino también su adecuación a las condiciones reales de trabajo y el grado de cumplimiento por parte del personal. Asimismo, debe promover la mejora continua mediante la revisión periódica y la actualización de los controles implementados, en respuesta a cambios en las condiciones de riesgo o avances tecnológicos.

Como se aprecia, el auditor desempeña un papel clave en la revisión y fortalecimiento de los planes de gestión de riesgos ambientales. Su labor garantiza que las organizaciones además de cumplir con la normativa también desarrollen una estrategia preventiva, sostenible y responsable. En un mundo donde la presión por proteger el ambiente es cada vez mayor, la auditoría se convierte en una herramienta indispensable para asegurar que los planes ambientales sean efectivos, medibles y orientados a resultados. 


 

CP Iván Rodríguez - CIE AF

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

Bogotá DC, Colombia.

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