Las capacidades intelectuales de los nuevos profesionales en la sociedad moderna se han ido modificando a tal punto que muchas veces la formación profesional se ha ido enfocando en la interdisciplinariedad. Esto quiere decir que, aunque una persona estudie un pregrado en el área de su interés, el entorno y las necesidades del mismo lo van a llevar a adquirir otros conocimientos que no necesariamente están relacionados a su carrera. Esto sin embargo no es algo negativo ya que la inclusión de nuevos conceptos puede aportar nuevas perspectivas ante una problemática o una visión de las cosas. En efecto, la interdisciplinariedad enriquece la formación profesional. Ahora bien, si existe un riesgo, sería el hecho de que, aunque se tenga conocimiento en muchos aspectos, realmente ese conocimiento no sea lo suficiente profundo o especializado. Total, se trataría de querer abarcar mucho sin la profundidad intelectual necesaria.
Es normal que los Auditores Internos también se encuentren inmersos en esta nueva perspectiva de interdisciplinariedad. No es desconocido entonces que muchos Auditores opten por especializarse en seguridad cibernética o análisis de datos, por ejemplo. Chambers (2017) expresa dentro de sus experiencias con jóvenes que recién empiezan sus carreras de Auditoría Interna que es común que los profesionales en formación se pregunten a cerca de cuál es el área de Auditoría en la que es más factible especializarse o qué tipo de certificaciones son mejores.
Como lo reconoce Soileau (2017), la especialización y la certificación enriquecen la labor de los Auditores Internos. Y esto no sería provechoso si no existe la disciplina y el compromiso por parte del auditor. Lograr altas calificaciones en los programas de pregrado u otras especializaciones, le pueden garantizar al auditor contar con mayores y mejores experiencias dentro del campo laboral. Así mismo, una buena experiencia laboral, enriquecerá la formación en posgrado y otros cursos de educación continua y en general en el conocimiento de los auditores.
En la medida en la que el tiempo y la circunstancias lo permitan, el auditor debe buscar siempre enriquecer su formación académica, aun cuando ya obtenga su título de pregrado. Es cierto que en la medida en la que se va experimentando, el aprendizaje es mayor e incluso mejor que en un aula de clase. La certificación significa dar un paso más allá de la formación lineal y regular, es buscar otros aprendizajes y garantizar el máximo aprovechamiento del perfil del auditor y además representa el compromiso que tienen los auditores con su carrera.
De igual manera, se deben aprovechar las oportunidades de formación que brinden las empresas a sus empleados y aportar desde su propia formación a estos talleres. Que un auditor se encuentre en un trabajo estable no significa que deba olvidarse de hacer cursos de certificación.
Las oportunidades laborales además se van a expandir si el postulante tiene varias certificaciones. Ante una oferta laboral, dos profesionales que compiten por un mismo puesto y que tienen igualdad de condiciones, van a encontrar una ventaja cuando se tengan mayor cantidad de certificaciones que le aporten a su perfil.
Este tipo de decisiones acerca de la especialización en la formación académica deberían ser tomadas de forma autónoma y sobretodo consiente de las capacidades de cada uno. Debe haber un conocimiento básico en Auditoría Interna sin lugar a dudas, para garantizar la profesionalidad en el trabajo. Sí es importante que haya una especialización en un campo que lo requiera. Es así como un Auditor Interno que se especialice en seguridad cibernética, debe tener los conocimientos suficientes y específicos en dicho campo.
Para Chambers (2017), una carrera profesional debe ser un medio a través del cual se logren metas personales. El conocimiento debe enriquecer los planes de vida y no entorpecerlos o confundirlos. Ahora bien, ya en el mundo laboral, un trabajo adecuado debe ser aquel que represente grandes retos para el profesional. Es decir, que no sea un trabajo fácil, sino que más bien estimule al profesional para seguir aprendiendo.
Esta reflexión es llevada por Chambers (2017) al considerar cuándo es un buen momento para cambiar de trabajo. Por ejemplo, también se debe considerar ¿qué estoy perdiendo al irme?, es decir, si ya se ha avanzado lo suficiente dentro de la empresa, de tal manera que se han creado lazos laborales y que representan un crecimiento continuo, entonces habría que considerar si es un buen momento para cambiar de empresa o si se puede seguir aprendiendo de esta experiencia.
Las razones para cambiar de trabajo para un Auditor Interno pueden ser varias. Un ejemplo de ellas es que el ambiente corporativo no sea compatible con la formación del auditor, o que los administradores o supervisores no aprecien el trabajo del auditor. Muchas veces incluso subestiman la labor de la Auditoría Interna y por lo tanto no se crea un buen ambiente de trabajo, donde no se escuchan las recomendaciones del auditor y no exista una buena relación comunicativa.
Bibliografía
Chambers, R. (2017). How do you know when its time to go.
Soileau, L. (2017). The Value of Certification.
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