Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool.

La auditoría y la debida diligencia (due diligence) son dos procesos esenciales en el ámbito empresarial, que comparten elementos en común pero tienen objetivos y enfoques distintos. En el presente artículo se abordarán semejanzas y diferencias, así como la importancia de la auditoría en el proceso de revisión.

La debida diligencia (bien ejecutada) es un exhaustivo proceso de investigación, revisión y análisis que normalmente se realiza antes de llevar a cabo ciertas negociaciones importantes, tales como la compra de una empresa, una fusión entre compañías, una inversión significativa por parte de un nuevo socio en una organización o la adquisición de un activo. El objetivo principal al realizar este tipo de revisión es identificar y evaluar los riesgos, oportunidades y aspectos críticos relacionados con la transacción, de manera que las partes involucradas puedan tomar decisiones informadas, así como reducir el riesgo de encontrarse con situaciones inesperadas después de concretar la operación. Los principales tipos de debida diligencia se presentan a continuación:

Debida diligencia financiera:

Su objetivo principal es evaluar la situación financiera de la empresa objetivo, incluyendo su rentabilidad, liquidez, solvencia y flujos de caja. Las principales actividades que se ejecutan son la revisión de estados financieros, análisis de obligaciones, revisión de prácticas y políticas contables, y evaluación de la estabilidad financiera a largo plazo.

Debida diligencia legal:

En este caso, el objetivo es la identificación de cualquier riesgo legal que pueda afectar la negociación o transacción, lo cual incluye, entre otros, litigios pendientes, temas de cumplimiento normativo, propiedad intelectual, y contratos clave. El trabajo consiste normalmente en la revisión de contratos, verificación de propiedad de activos, análisis de litigios, así como la evaluación del cumplimiento normativo aplicable.

Debida diligencia operativa:

En este tipo de diligencia, se evalúa la eficiencia y eficacia de las operaciones de la empresa, su estructura organizacional, los procesos, sistemas de producción, cadena de suministro, etc. Esto implica ejecutar actividades tales como análisis de procesos operativos, evaluación de la gestión, la estructura administrativa, la capacidad productiva, así como la revisión de calidad de los productos o servicios principalmente.

Debida diligencia fiscal:

En este caso, se revisa la situación tributaria de la empresa, los temas de cumplimiento fiscal, los riesgos fiscales potenciales y en general, la estructura de impuestos. Para el efecto, se revisan las declaraciones de impuestos, se hace análisis de estrategias fiscales, evaluación de pasivos y contingencias fiscales, entre otras actividades.

Proceso de Debida Diligencia:

De manera semejante a un trabajo de auditoría convencional, un proceso de debida diligencia generalmente sigue una serie de pasos para su ejecución, los cuales se presentan enseguida:

  • Planificación: En esta etapa, se definen tanto el alcance como los objetivos del trabajo, así como los recursos necesarios y el equipo de profesionales que llevará a cabo la revisión.
  • Recolección de Información: Esta fase consiste en obtener toda la documentación e información relevante para el proceso, entre la que se cuenta: estados financieros, contratos, registros legales, informes de auditoría, etc.
  • Análisis y Revisión: Una vez se ha recolectado la información relevante, se debe evaluar, en función de los objetivos establecidos. Es importante identificar riesgos, problemas y oportunidades clave, en las que pueda verse involucrada la empresa.
  • Entrevistas y Visitas: Con el propósito de obtener una comprensión más amplia y profunda de la operación es conveniente realizar entrevistas con la gerencia y empleados clave, al igual que efectuar visitas a las instalaciones de la empresa.
  • Informe Final: Al finalizar el trabajo se elabora un informe detallado que resume los hallazgos, una evaluación de riesgos y las recomendaciones que deben tenerse en cuenta para proceder con la negociación.

Como se aprecia, hay similitudes con un trabajo de auditoría. No obstante, hay ciertas diferencias, entre las que se destacan las siguientes:

Aspecto

Auditoría

Debida Diligencia

Frecuencia

Generalmente anual, según lo requieran las normas o los estatutos de la empresa.

Eventual, vinculada a transacciones específicas o inversiones.

Enfoque temporal

Principalmente retrospectivo, revisa información histórica.

Tanto retrospectivo como prospectivo, se analiza el pasado y se proyecta el futuro.

Usuario final

Principalmente accionistas, reguladores y directores.

Inversores, compradores o partes interesadas en una transacción específica.

Ahora bien, una buena ejecución de un proceso de debida diligencia se apoya en la auditoría, puesto que se necesita que el trabajo y los resultados tengan precisión, confiabilidad y profundidad del análisis financiero, entre otras razones. La verificación de la información financiera, la detección de errores y fraudes, la comprobación del cumplimiento normativo, la adhesión a principios contables, la evaluación de riesgos son actividades para las cuales la auditoría cuenta con procedimientos, técnicas, formatos, cuestionarios, etc, que hacen el trabajo riguroso y profesional. En ese sentido, un informe de debida diligencia preparado en estas condiciones genera confianza en los potenciales inversores o compradores al proporcionar una evaluación imparcial de la situación de la empresa en negociación. Así mismo, se contribuye a una mayor transparencia en la información que se presenta durante el proceso de debida diligencia, lo que facilita una evaluación más completa y precisa, además de identificar ineficiencias operativas u oportunidades que colabora a mejorar la rentabilidad y a apoyar la decisión de inversión o adquisición.

Una información apropiadamente preparada y presentada sirve como una base sólida para la negociación, puesto que reduce la incertidumbre ya que elimina dudas en relación con la integridad y objetividad de la información financiera, lo que facilita la negociación y el cierre de acuerdos. Por ello es importante que los auditores conozcan y comprendan como debe ejecutarse una debida diligencia, ya que es una interesante oportunidad para aplicar técnicas y conocimientos en beneficio de ciertos negocios empresariales tales como fusiones, adquisiciones o inversiones y se constituye en un campo de acción y de desarrollo profesional.


CP Iván Rodríguez - CIE AF

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

Bogotá D.C., Colombia.

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