Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool 

El artículo La ética empresarial es una disciplina[1], basado en una reflexión de Vera Cherepanova, propone una idea especialmente relevante para la profesión: la integridad personal es necesaria, pero insuficiente para asegurar una conducta empresarial ética. Las buenas intenciones necesitan estructuras que permitan convertirlas en decisiones responsables, prácticas consistentes y mecanismos efectivos de rendición de cuentas. La ética adquiere solidez cuando forma parte de las responsabilidades, los incentivos y los procesos mediante los cuales se gobierna una empresa.

“La integridad personal es necesaria, pero insuficiente para asegurar una conducta empresarial ética. Las buenas intenciones necesitan estructuras.”

Desde esta perspectiva, el trabajo del auditor exige observar dos dimensiones estrechamente relacionadas. La primera es la ética de la organización: cómo ejerce su poder, trata a sus grupos de interés y responde a los conflictos entre rentabilidad y responsabilidad. La segunda es la ética del propio auditor: cómo conserva su objetividad, obtiene evidencia y comunica conclusiones cuando enfrenta presiones. Ambas dimensiones se encuentran en una pregunta esencial: ¿qué ocurre cuando actuar correctamente tiene un costo?

🏢 Ética de la organización

Cómo ejerce su poder, trata a sus grupos de interés y responde a los conflictos entre rentabilidad y responsabilidad.

🔍 Ética del auditor

Cómo conserva su objetividad, obtiene evidencia y comunica conclusiones cuando enfrenta presiones.

La respuesta no suele aparecer en una declaración institucional. Se manifiesta en la práctica cuando la empresa debe rechazar una operación rentable, investigar a un directivo influyente, reconocer un error o proteger a una persona que denuncia una irregularidad. También se manifiesta cuando el auditor debe mantener un hallazgo que incomoda a la administración o cuestionar una explicación ofrecida por alguien con una reputación intachable.

Una práctica recomendable para los auditores, que evidencia su escepticismo es cuestionar la confianza excesiva en las cualidades personales de quienes dirigen las empresas. Un gerente puede ser amable, generoso y respetado, pero administrar una organización con incentivos que favorecen prácticas perjudiciales. De igual manera, una junta directiva integrada por personas bienintencionadas puede tomar decisiones deficientes si recibe información incompleta, evita el desacuerdo o delega excesivamente su juicio en el presidente ejecutivo. El auditor no debe olvidar que la confianza en las personas no sustituye la evaluación de los controles, la calidad de la información ni la obtención de evidencia.

🚨 Recordatorio clave

La confianza en las personas no sustituye la evaluación de los controles, la calidad de la información ni la obtención de evidencia.

El Código Internacional de Ética del IESBA establece cinco principios fundamentales: integridad, objetividad, competencia y diligencia profesionales, confidencialidad y comportamiento profesional. Además, incorpora un marco para identificar, evaluar y abordar las amenazas al cumplimiento de esos principios. En consecuencia, la ética profesional requiere un proceso de juicio y respuesta, junto con una disposición personal honesta.

①

Integridad

②

Objetividad

③

Competencia y diligencia

④

Confidencialidad

⑤

Comportamiento profesional

Esta exigencia cobra especial importancia ante situaciones aparentemente rutinarias: aceptar una explicación sin corroborarla porque proviene de un cliente antiguo; reducir procedimientos para cumplir un presupuesto; utilizar información confidencial en una herramienta tecnológica sin evaluar su protección; o suavizar una conclusión para preservar una relación comercial. En cada caso, el riesgo ético surge de una decisión concreta. La buena intención del profesional necesita traducirse en acciones verificables.

⚠️ Riesgos éticos en situaciones rutinarias

Aceptar una explicación sin corroborarla porque proviene de un cliente antiguo; reducir procedimientos para cumplir un presupuesto; utilizar información confidencial en una herramienta tecnológica sin evaluar su protección; o suavizar una conclusión para preservar una relación comercial.

La siguiente relación permite convertir declaraciones generales en aspectos susceptibles de evaluación (Basado en el artículo antes citado):

Compromiso empresarialEvidencia que puede examinar el auditorPregunta de evaluación
Integridad Excepciones, autorizaciones y decisiones disciplinarias ¿Las reglas se aplican también a quienes tienen poder o generan ingresos importantes?
Transparencia Contratos, publicidad, reportes y reclamaciones ¿Se entrega información suficiente para tomar decisiones informadas?
Respeto Quejas, investigaciones y actuaciones posteriores ¿La empresa atiende las conductas abusivas con oportunidad y consistencia?
Imparcialidad Selección de proveedores, promociones y conflictos de interés ¿Las decisiones se sustentan en criterios verificables?
Protección al denunciante Acceso a los reportes y seguimiento de posibles represalias ¿Comunicar una preocupación puede hacerse sin consecuencias indebidas?
Responsabilidad Acciones correctivas y recurrencia de incidentes ¿La organización modifica las condiciones que permitieron el problema?

Esta evaluación necesita reconocer diferencias entre áreas. La experiencia de un empleado en la sede principal puede ser muy distinta de la de una persona en una sucursal, una planta o un equipo comercial. Una conclusión general sobre la cultura exige suficiente cobertura y una explicación clara de las limitaciones del trabajo.

Cuando el funcionamiento ético depende de que un presidente ejecutivo o un integrante del comité de auditoría comprenda y respalde personalmente el tema, el sistema es frágil. El auditor puede evaluar esa fragilidad mediante una pregunta sencilla: ¿qué ocurriría con los controles éticos si mañana cambiara la persona que actualmente los protege? La respuesta debería encontrarse en funciones claras, procedimientos, recursos, mecanismos de supervisión y responsabilidades de gobierno. En una empresa pequeña, esos elementos pueden ser sencillos y proporcionales a su tamaño.

“¿Qué ocurriría con los controles éticos si mañana cambiara la persona que actualmente los protege? La respuesta debería encontrarse en funciones claras, procedimientos, recursos y responsabilidades de gobierno.”

El seguimiento permite determinar si las mejoras se incorporaron a la práctica. Cerrar una acción porque se emitió una nueva política puede resultar insuficiente; conviene comprobar si cambió el proceso, si se aplican las consecuencias y si disminuyó la recurrencia del problema. Los indicadores ayudan, siempre que se interpreten con contexto. El número de capacitaciones informa sobre actividades realizadas; la comprensión y aplicación de sus contenidos exige otras evidencias. La rapidez para cerrar investigaciones puede mostrar eficiencia, pero también revisiones superficiales. La evaluación necesita combinar cantidades, calidad y resultados.

📋 Proceso

¿Cambió el proceso tras emitir la nueva política?

⚖️ Consecuencias

¿Se aplican las consecuencias previstas?

📉 Recurrencia

¿Disminuyó la recurrencia del problema?

Una valiosa contribución del auditor consiste en hacer visible la relación entre decisiones, incentivos y responsabilidades. Su trabajo permite identificar dónde la organización sostiene sus compromisos y dónde los debilita. La integridad personal conserva un lugar fundamental. Sin embargo, una empresa necesita condiciones para que actuar con integridad sea posible, exigible y consistente. Y el auditor necesita esas mismas condiciones para cumplir su función con objetividad.

La ética empresarial adquiere fuerza cuando los valores orientan decisiones verificables, los responsables rinden cuentas y los controles funcionan incluso cuando hacerlo tiene un costo. El auditor contribuye a esa disciplina al examinar la evidencia, cuestionar las contradicciones y comunicar con claridad lo que la organización necesita corregir. Una empresa puede tener directivos honestos, un código de conducta bien elaborado y un discurso convincente sobre sus valores, y aun así adoptar decisiones que perjudican a sus clientes, empleados o proveedores. Para el auditor, esta posibilidad plantea un desafío: evaluar cómo funciona la ética en la organización, más allá de lo que sus líderes afirman sobre ella.

“Una empresa puede tener directivos honestos, un código de conducta bien elaborado y un discurso convincente sobre sus valores, y aun así adoptar decisiones que perjudican a sus clientes, empleados o proveedores.”


 

CP Iván Rodríguez - CIE AF

Colaborador de Auditool

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

 

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