Por: Equipo Auditool
Los hallazgos son el corazón de cualquier informe de auditoría interna. Son el vehículo que conecta las observaciones con los riesgos, y estos con las recomendaciones que buscan generar valor. Sin embargo, no todos los hallazgos cumplen con ese propósito. Muchos informes fallan no por lo que encuentran, sino por cómo lo comunican.
En este artículo analizamos los errores más comunes y críticos en la redacción de hallazgos de auditoría interna, y cómo puedes evitarlos mediante técnicas profesionales alineadas con las Normas Globales de Auditoría Interna (NOGAI 2024).
🚫 1. Describir síntomas en lugar de causas raíz
Error:
“Falta conciliación bancaria del mes de abril.”
Este tipo de hallazgo describe lo que se ve, pero no por qué ocurre. No permite al lector entender el origen del problema ni tomar decisiones efectivas.
Cómo evitarlo:
Aplica análisis de causa raíz utilizando herramientas como los “5 porqués” o el diagrama de Ishikawa.
Ejemplo corregido:
“La conciliación bancaria de abril no fue realizada debido a la rotación del personal y a la falta de un procedimiento documentado, lo que genera riesgo de errores contables y fraude.”
❗ 2. Redactar hallazgos vagos o sin contexto
Error:
“No se cumple el procedimiento.”
¿Quién? ¿Cuándo? ¿Qué parte del procedimiento? ¿Cuál es el riesgo?
Cómo evitarlo:
Asegúrate de incluir los cinco elementos clave: condición, criterio, causa, efecto y recomendación.
Ejemplo corregido:
“Se identificó que el proceso de compras no incluye la verificación de precios con al menos tres proveedores (condición), en contravención al procedimiento interno PRC-04 (criterio), debido a la presión por tiempos de entrega (causa), lo cual puede derivar en sobrecostos de hasta un 18% (efecto).”
🔍 3. No cuantificar el impacto del hallazgo
Error:
“Se observaron pagos duplicados en facturas.”
Esto reduce la percepción de criticidad y urgencia.
Cómo evitarlo:
Incluye cifras aproximadas, porcentajes, frecuencias o cualquier otro dato que dimensione el impacto.
Ejemplo corregido:
“Se identificaron 3 pagos duplicados en abril, por un valor total de $24.680, equivalentes al 5,6% de los pagos realizados ese mes.”
🌀 4. Incluir información irrelevante o técnica sin filtrar
Error:
“Según el inciso 8.4.5.1 del procedimiento SGA-220, que fue aprobado mediante resolución interna RI-2018/009...”
Este tipo de texto entorpece la lectura y puede generar desconexión con el lector no técnico.
Cómo evitarlo:
Usa referencias claras, pero sin recargar el hallazgo. Lo técnico va en anexos.
Ejemplo corregido:
“El procedimiento interno vigente no fue aplicado correctamente en el proceso de evaluación de proveedores.”
🗣️ 5. Redactar recomendaciones vagas, generales o imposibles de implementar
Error:
“Se recomienda mejorar los controles.”
“La gerencia debería tomar acciones.”
Estas frases no aportan valor ni orientación. Además, generan frustración en el auditado.
Cómo evitarlo:
Toda recomendación debe ser específica, práctica y medible (SPM).
Ejemplo corregido:
“Se recomienda actualizar el procedimiento de conciliación bancaria para incluir controles cruzados de validación, y capacitar al nuevo personal antes del cierre contable del próximo mes.”
💬 6. Usar un tono acusador o emocional
Error:
“El jefe del área ignoró las normas deliberadamente.”
“Es evidente el desinterés del personal.”
Este lenguaje afecta la relación con los auditados y la objetividad del informe.
Cómo evitarlo:
Utiliza un tono profesional, descriptivo y orientado a soluciones. Deja que los hechos hablen.
Ejemplo corregido:
“No se observó aplicación del procedimiento establecido en los casos revisados, lo que podría deberse a falta de difusión o capacitación.”
✅ Estructura recomendada para un hallazgo claro y completo
Una buena práctica es estructurar cada hallazgo así:
-
Condición: ¿Qué se observó?
-
Criterio: ¿Contra qué se compara? (política, norma, procedimiento)
-
Causa: ¿Por qué ocurrió?
-
Efecto: ¿Qué riesgo genera?
-
Recomendación: ¿Qué debe hacerse?
📌 Conclusión
Los hallazgos de auditoría son más que simples observaciones: son herramientas para generar cambio. Su redacción debe ser clara, objetiva y enfocada en generar valor, no en impresionar con tecnicismos o volumen.
“No se trata de lo que descubrimos, sino de cómo lo comunicamos y qué cambio logramos con ello.”
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