Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool
Uno de los riesgos que los auditores deben tener en cuenta para el año 2021 es el del manejo del talento humano. Con tantos cambios, algunos abruptos, los ejecutivos y cierto personal valioso al interior de las compañías, está buscando nuevas oportunidades. El trabajo remoto, el reclutamiento, los salarios, la cultura del lugar de trabajo, la química del equipo y el impacto de la tecnología son factores que deben tenerse en cuenta al gestionar los recursos humanos en una organización.
Es muy probable que el trabajo a distancia se mantenga. De una parte, muchos empleados prefieren trabajar desde casa y de otra, los empleadores han descubierto que pueden gestionar eficazmente equipos remotos con poco impacto en la productividad. Frente a este panorama, las organizaciones tendrán que replantearse cómo atraer, desarrollar e inspirar a los trabajadores remotos. Esto requerirá cambios fundamentales en las políticas y prácticas de recursos humanos, desde la incorporación hasta la promoción y la planificación de la sucesión.
La contratación global de talento para lograr proyectos y metas específicas podría conducir a menos empleados permanentes. Esto podría acelerar la aceptación de modelos económicos de trabajo, en los que los empleados temporales o contratistas independientes hacen la mayor parte del trabajo para un número de empleadores. Para las empresas, además del talento humano, la sustitución física virtual y digital siempre que sea posible, la adopción de la automatización, la IA y la realidad aumentada, la capacidad de implementar la potencia informática, el ancho de banda, la nube y la ciberseguridad definirá a las empresas líderes. El éxito dependerá de la innovación continua del modelo de negocio con una colaboración ágil y abierta. Otro elemento a tener en cuenta es el bienestar humano y la sostenibilidad. Los consumidores ven un nuevo papel de las empresas y valorarán aquellas que demuestren una agenda de valor a largo plazo en cultura, propósito y ética.
La pandemia también ha impactado los modelos de negocio. Los rediseños de la organización se han centrado en aumentar la eficiencia mediante la racionalización de roles, cadenas de suministro y flujos de trabajo. Los nuevos modelos de negocio enfatizan la capacidad de respuesta evitando estructuras rígidas, abrazando agilidad y proporcionando a los empleados roles variados, adaptables y flexibles que también promueven el conocimiento y la capacitación multifuncionales.
Una consideración a tener en cuenta es la dinámica demográfica en el entorno de trabajo post-COVID-19. La Generación Z (nacidos a partir de 1994) está más interesada en volver al lugar de trabajo para desarrollar sus carreras y socializar, que los millennials (nacidos entre 1981 y 1993). Las generaciones anteriores valoran aún más estar en el lugar de trabajo para concentrarse y colaborar, lejos de las responsabilidades del hogar. Por género, las mujeres prefieren el trabajo remoto por su cercanía con la familia. No obstante, en general las personas esperan el fin del trabajo a tiempo completo en la oficina y desean un trabajo más remoto para lograr una balanza entre la vida laboral y familiar. A esto se suma que la experiencia de trabajo desde casa ha proporcionado a muchos una visión de un estilo de vida alternativo. Este experimento forzado, aunque incómodo al principio, ha generado nuevos conocimientos para muchos sobre las prioridades y las relaciones.
Para muchos empleados, el aislamiento originado por la pandemia ha cambiado significativamente su rutina. De una apretada agenda de viajes a ser un trabajador o ejecutivo en casa, este cambio ha hecho replantearse ciertas actividades y decisiones futuras. La crisis sanitaria mundial ha cambiado fundamentalmente la forma en que se trabaja y se invierte el tiempo libre. Esto augura un cambio fundamental en el contrato de trabajo y una dramática disrupción del talento para las organizaciones. Los auditores deben estar preparados no sólo para comprender y gestionar este riesgo emergente, sino también para explotarlo. Es un tema que debe estar en el radar su evaluación. La junta y la alta administración deben saber que el riesgo se ha identificado y que se está gestionando eficazmente.
De ahí la importancia para el auditor, de entender estas dinámicas e incorporar lo pertinente en su planeación y ejecución. Los riesgos son dinámicos y estar alerta a la manera en que se presentan para poder gestionarlos debidamente, se constituye en un valioso recurso para el auditor, que así demuestra su profesionalismo y posición de vanguardia en el mundo empresarial.

C.P. Iván Rodríguez
Auditor y Consultor, Diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, Diplomado en Gerencia de la Calidad, Contador Público de la Pontificia Universidad Javeriana, con 20 años de experiencia en diversas empresas. Amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool
Bogotá D.C, Colombia
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