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Por:   CP Iván Rodriguez. Colaborador de Auditool 

Las empresas se han visto sometidas a diferentes problemas como consecuencia de la pandemia  COVID-19. En adición a las dificultades propias de la aplicación de normas contables y de presentación de informes, el  riesgo de fraude tiene una especial relevancia puesto que han cambiado los sistemas de control interno, el trabajo en muchos casos se hace remoto y los procesos varían con frecuencia. En este entorno hay que estar atentos al comportamiento de los funcionarios, de las cadenas de suministro, del manejo de los recursos y de la preparación de informes. Todo ello requiere un plan robusto de gestión de riesgos para hacer frente tanto a la crisis y como al fraude, por lo que es necesaria una  apropiada dosis de escepticismo por parte de los auditores y una fuerte cultura de  integridad al interior de las organizaciones. Una presión adicional  es la necesidad de responder de manera oportuna a los constantes cambios y de comunicarse eficazmente con las partes interesadas. Algunas medidas que la alta dirección puede adoptar en tiempos de crisis y que los auditores deberían evaluar, son las siguientes:

  • Aplicar lo pertinente del Plan para gestionar crisis. Si no existe, elaborarlo
  • Monitorear la cultura y las medidas del código de ética
  • Revisar los procesos de comunicación entre la alta dirección y demás interesados.

Respecto del tema de fraude, su prevención va de la mano con la gestión de crisis. Los auditores deberían evaluar estos temas:

  • La compañía cuenta con un código de conducta vigente y en uso
  • El área de cumplimiento funciona apropiadamente
  • Hay mecanismos para recibir y tramitar denuncias
  • Se mantiene capacitación sobre el tema de prevención de fraude
  • El sistema de control interno se monitorea de manera regular

Se ha mencionado en diversos escenarios (incluso en recientes artículos de Auditool) que, en época de pandemia, hay un mayor riesgo de fraude. Este es un tema que debe ser evaluado por la alta dirección de las empresas y por los auditores. Es una realidad que la difícil situación económica pueda tentar a empleados, proveedores y clientes a cometer fraude. De allí la importancia estar alertas sobre el tema y actuar con escepticismo ante comportamientos inusuales.

En la elaboración y difusión de informes financieros, el escepticismo se constituye en una herramienta vital en la disuasión y detección de  fraudes. Es importante recordar que las normas de auditoría exigen de los auditores a ser profesionalmente escépticos y a realizar  una evaluación crítica de la evidencia y las pruebas de auditoría, lo cual no cambia así haya que hacer auditoría remota. Ahora bien, el escepticismo no es exclusivo de los auditores, los miembros del comité de auditoría, contralores y los miembros del equipo financiero, entre otros, también deben ejercer sus habilidades de  escepticismo. 

La alta dirección es responsable de diseñar, implementar y evaluar el control interno de una empresa, así como mitigar el riesgo de fraude. En un entorno incierto y cambiante, debe ser proactiva para adecuar los controles existentes al trabajo remoto. Los miembros del comité de auditoría deben estar atentos acerca de cómo se afectará la  demanda de productos  o servicios de una  empresa.  Deben evaluar y hacer seguimiento a los nuevos riesgos y a las decisiones de la administración al respecto.

Toda vez que el sistema de control interno debe adecuarse a las nuevas realidades, el auditor debe estar atento a que la empresa reevalúe el perfil de riesgo y adopte medidas tendientes a fortalecerlo. El trabajo remoto debe contar con controles para mitigar los riesgos propios de esta circunstancia y evaluar su eficacia. Los reportes e informes deben reflejar resultados reales y ser preparados bajo exigentes estándares corporativos de     ética y cumplimiento normativo.

En la medida en que las diferentes instancias de administración y control de las empresas ejerzan sus funciones con rigurosidad y apliquen un sano escepticismo, contribuyen a fortalecer el sistema de control interno y a superar de la mejor manera una situación de crisis y de incremento del riesgo de fraude. Son tiempos de nuevos desafíos, pero la ética y una sólida preparación contribuyen a afrontar los desafíos existentes y futuros.

 

CP Iván Rodríguez

Auditor y Consultor, Diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, Diplomado en Gerencia de la Calidad, Contador Público de la Pontificia Universidad Javeriana, con 20 años de experiencia en diversas empresas. Amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool

Bogotá DC, Colombia


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