Mantente actualizado de lo que pasa en el mundo de la Auditoría y el Control Interno

REGÍSTRATE GRATIS EN NUESTRO BOLETÍN

ISSN IMPRESO: 2665-1696 - ISSN ONLINE: 2665-3508

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Los auditores deben enfrentarse a distintos escenarios, entre los más comunes se encuentran los errores en la información financiera por fraude, estos se pueden dar por situaciones ajenas a la compañía o por controles deficientes que facilitan en alguna medida un ambiente de trabajo propenso a la corrupción. Como profesionales, es de gran importancia contar con planes de contingencia y detección para la prevención de fraudes, con la finalidad de disminuir los riegos que estos conllevan. Lo anterior, puede facilitar en gran medida la labor del auditor, como disminuir la oportunidad de ocurrencia de los mismos.

En la actualidad existen ciertas medidas y herramientas para la prevención de fraudes, pero estos siguen ocurriendo debido a la existencia de tres factores que hacen que las personas lleguen a cometerlo. Estos factores fueron propuestos por Donald R. Cressey y forman parte de la Teoría del triángulo del fraude, estos son: por incentivos o elementos de presión, por oportunidad y por racionalización.

Fraude por presión

En su mayoría, el fraude por presión ocurre cuando una persona tiene un estímulo, motivo o deseo material que la lleva a cometer un acto ilícito. Principalmente, es motivada por el afán de lucro, pero también pueden existir otras circunstancias y necesidades que pueden motivar al individuo a cometerlo. Un ejemplo de ello es la amenaza o pérdida definitiva de un puesto de trabajo; así, cuando la rentabilidad o estabilidad económica se ve amenazada, recurren al fraude. Entre las situaciones que pueden indicar dicha motivación se encuentran:

  • Deudas personales o comerciales que llevan mucho tiempo en mora y pueden influir en la estabilidad económica de la persona.
  • La necesidad de alcanzar cierto rango de ganancias para mantener a un grupo de inversores.
  • Cambios recientes o previstos en la remuneración de los empleados o en sus planes de prestaciones sociales, en donde pueden disminuir los ingresos considerablemente.
  • Necesidad de alcanzar objetivos para mantener la productividad.
  • Obligaciones familiares por las que debe responder la persona, como pensiones y matrículas de colegios y universidades o enfermedades.

Una manera en la que se puede disminuir el riesgo de ocurrencia de dichas situaciones, es por medio de la implementación de políticas de recursos humanos y manuales de conducta que fomenten la igualdad y el buen trato. Lo anterior, puede mejorar el clima laboral y ofrecer oportunidades de crecimiento que compensen , en parte, necesidades económicas; con lo que se obtendrá una disminución de los riesgos frente al caso. Es importante aclarar, que el auditor debe hacer una evaluación continua de dicho clima laboral que permita obtener datos sobre las falencias de conducta en la compañía, y a su vez, debe poner a disposición líneas de reporte de irregularidades que ayuden a mitigar dichos riesgos.

Fraude por oportunidad

Este tipo de fraude se presenta debido a la facilidad que tiene la persona en detectar o percibir los errores existentes en el sistema, como lo pueden ser la ausencia de controles o controles ineficaces, que facilitan o dan pie a la oportunidad para cometer fraude. El individuo se percata de dichos fallos y los evalúa con el fin de corroborar que dicha oportunidad le resulta libre de riesgos, abusando de su posición para obtener beneficios. Algunos ejemplos que hacen posible cometer este acto fraudulento pueden ser:

  • Una fuerte presencia financiera o capacidad de dominio de un determinado sector de la industria que permite a la entidad imponer términos o condiciones a los proveedores o a los clientes que pueden dar lugar a transacciones inadecuadas o no realizadas en condiciones de independencia mutua.
  • Acceso privilegiado a archivos, documentos confidenciales y demás que le otorgan a la persona el conocimiento sobre gran parte de la empresa y control de cierta información.
  • Ausencia o debilidades de las medidas o controles de seguridad.
  • Exceso de confianza entre dos partes en donde no existe ningún tipo de supervisión o rendición de cuentas.

Para evitar y disminuir el riesgo de fraude, es importante que se desarrolle un buen sistema de control interno, con el que se dicten pautas a seguir, se desagreguen las actividades y se minimicen las brechas o posibilidades de cometer fraude. Con la colaboración de la dirección, el auditor puede involucrar las áreas encargadas del manejo de los sistemas de información y tecnología para desarrollar aplicaciones que permitan un monitoreo permanente y dinámico de los controles establecidos, con el fin de detectar oportunamente las falencias y así adoptar medidas preventivas respectivas. Lo anterior, conlleva un monitoreo continuo dependiendo del análisis de riesgo que se haya efectuado anteriormente.

Fraude por racionalización

El fraude por racionalización se presenta cuando la persona acepta, percibe e interpreta que sus actos son los correctos. El acto fraudulento es articulado con la ética personal, lo cual les permite, sin algún sentido de culpabilidad, cometer actos ilícitos. Algunas situaciones que pueden favorecer este tipo de fraude pueden ser:

  • Reclamar por baja remuneración por sus labores, pensando que esta no es más que un tipo de compensación u otro tipo de retribución.
  • Intentos recurrentes por parte de la dirección de justificar una contabilidad paralela o inadecuada basándose en su importancia relativa.
  • Poner en conocimiento que si otras personas cometen fraude, la persona también puede hacerlo, justificando así su conducta.
  • Falta de atención con respecto a la necesidad de seguimiento o de reducción de los riesgos relacionados con la apropiación indebida de activos, pensando que no tienen ningún efecto negativo.

Una forma en la que se pueden disminuir los fraudes en este aspecto, es por medio de la construcción de un código de ética sólido, en donde se infunda la cultura ética dentro de la organización. Es importante que los directivos sean los que den el ejemplo de cumplimiento de dicho código, y que construyan y mejoren a partir del existente; así se construirá uno a la medida y de acuerdo a las necesidades que la organización tenga.

Otras circunstancias que pueden generar fraudes que podemos encontrar al momento de realizar el trabajo de auditoría pueden ser:

  • Saldos o transacciones sin justificación documental o autorización.
  • Pagos autorizados a empresas y bienes no ingresados físicamente, estando solamente registrados.
  • Cheques endosados más de una vez.
  • Cambios inusuales en el estado de situación o relaciones importantes en los estados financieros.
  • Transacciones autorizadas por gerencia, sin conocimiento de los propietarios.
  • Sobrevaloración de servicios y bienes.
  • Gastos personales pagados con fondos de la empresa.

Las organizaciones, junto a los auditores, deben y necesitan prepararse con anterioridad a estos aspectos observando detenidamente su entorno, pues cada vez son más complejas las formas en las que las personas cometen fraude; y el ambiente laboral se torna en un medio en donde no es posible prevenir todos los riesgos y amenazas que en la actualidad provienen de distintas fuentes, como lo son los ciberataques.

Aunque hay varias empresas que poseen excelentes estrategias para mitigar dichos riesgos efectivamente, hay muchas otras que aún se encuentran rezagadas en este aspecto. Principalmente, las directivas de la organización son las que deben interesarse en definir prácticas y procedimientos para hacer frente a dichas amenazas, y establecer un centro de operaciones de seguridad que facilite la detección de los mismos.

Se debe tener en cuenta que las situaciones presentadas anteriormente no son las únicas que pueden suceder, estas pueden variar según el tipo de empresa, el entorno en donde se encuentre y diversos factores que pueden variar las condiciones de mercado. El auditor al momento de realizar su trabajo, es el encargado de poner en práctica estrategias que mejoren la detección y eviten la ocurrencia de dichas situaciones, e implementar planes de contingencia que favorezcan la labor del auditor y disminuyan significativamente los riegos frente al fraude en las organizaciones.

Referencias:


Comentarios   

0 #1 Jorge Aguilera 04-03-2017 02:51
Soy contador público y estoy muy interesado en éste tipo de información, ya que fortalece mi conocimiento

Regístrese para que pueda comentar este documento

Auditool.org

Como miembro de Auditool accedes a Cursos Virtuales de Auditoría y Control Interno CPE, y a una completa Caja de Herramientas de Auditoría, permitiendo mejorar las habilidades de los Auditores, ahorrando tiempo y recursos, y creando y protegiendo valor en las organizaciones.

📰 SUSCRÍBETE EN NUESTRO BOLETÍN

Mantente actualizado de lo que pasa en el mundo de la Auditoría y el Control Interno.

 

lateralG3.2