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ISSN IMPRESO: 2665-1696 - ISSN ONLINE: 2665-3508

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Prevenir es tomar acción de algo que eventualmente llegará; es tomar precauciones o medidas por adelantado para evitar un daño. Se previene ante factores de riesgo o peligros, que aumentan probabilidades de un daño. Para lograr una prevención eficaz, acertada y oportuna (si no pierde todo sentido), es indispensable conocer el daño y el riesgo que se avizoran, e idealmente, las probabilidades o riesgo relativo que cada uno de los factores representan de forma individual y colectiva.

Un sistema de salud, por ejemplo, prevé en la medida que conoce la enfermedad; en el caso de las enfermedades infecciosas, es necesario estudiar y conocer en la mayor medida posible el agente causal que enfrenta (virus, bacteria, hongo, parásito, etc.), forma de contagio, “virulencia”, periodo de incubación, síntomas prodrómicos, cuadro clínico (sintomatología) de los enfermos, las consecuencias, etcétera. Es preciso un análisis de cada uno de los fenómenos que acompañan el evento patológico para eventualmente poderlo prevenir.

Cuando se está frente a fenómenos sociales negativos como la delincuencia organizada y la corrupción es preciso hacer la misma analogía. Un análisis detallado de las causas, una observación precisa de la sintomatología social, sus efectos, las consecuencias, e inclusive su pronóstico, entre otras.

En un sistema de prevención debe tenerse una fortaleza en las acciones que evitarán la contaminación del tejido que se pretende proteger. Una educación preventiva implica una concientización en los posibles pacientes, un conocimiento de los límites permitidos, de los excesos que signifiquen riesgo y de las consecuencias y secuelas que trae contraer la enfermedad. En ese sistema es deseable el uso de mecanismos tecnológicos de medición y de detección. Una prueba de glucosa en sangre antes de la detección de diabetes mellitus es siempre de gran utilidad, lo mismo que un análisis del perfil transaccional en el sistema financiero y la determinación de los riesgos operativos en que incide un cliente o usuario.

Por desgracia, nuestra región tiene manifestaciones claras de estar enferma de corrupción en muchos sectores de la sociedad y economía.

El combate

En la medida en que una enfermedad no es combatida, se agrava. En la medida en que el fenómeno de la corrupción no es sancionado, se permea en el colectivo la idea de su tolerancia incitando a que se repita impunemente. Venustiano Carranza se acercaba a los límites de la paradoja cuando decía que “aquel que vive en la impunidad, vive en la legalidad” para explicar que aquello que resulta impune, tarde o temprano se vuelve permitido, incluso se antoja legal.

La alarma social ante la corrupción ha sido cada vez más sonora, pero no por una sociedad más consciente o capaz de detectar más actos de corrupción, sino porque las herramientas tecnológicas, entre ellas las redes sociales, han hecho un eco del hartazgo de décadas de impunidad, y su comunicación se viraliza con mejor contenido (fotografías, audio, video, etc.) en instantes. Un hartazgo que ha debilitado a las propias instituciones encargadas de sancionarla y, por ende, ha hecho evidente su falta de credibilidad. Algo así como un doctor, un hospital y una medicina que no funcionan, no curan, no combaten al agente patógeno que enferma al paciente.

Un sistema que pretende llenar sus filas de medicinas fortalecidas, hospitales con muchas camas y máquinas de última tecnología, así como doctores y enfermeras especializados en diversas materias, no representa un sistema sano. Pero hoy parece ineluctable que forme parte de la agenda nacional. Necesario será incluso pensar en tareas de rehabilitación tras el combate frontal.

Las instituciones y especialistas que en materia de corrupción dan esta cara, hoy son más necesarios que nunca. Caminar en un mismo sentido parece impostergable. Se necesita contundencia, firmeza, convicción, ejemplaridad en las sanciones, atención de casos emblemáticos, sentencias irrefutables, casos probados y exhibidos a la luz pública. Un equipo de médicos, medicinas y hospitales listo para atender la emergencia, con peso suficiente, autonomía y facultades suficientes (de investigación y de sanción con miras a la eficacia, rapidez y contundencia).

Pero nada de lo anterior tendrá efecto, si no se trabaja, al mismo tiempo, en dos ejes adicionales: la prevención (que conlleva también la protección de los intereses y garantías constitucionales de los involucrados) y la redefinición de que la corrupción no solamente opera entre los particulares y el gobierno, entre el sector público y el privado; sino que la corrupción nace en el seno más íntimo de las relaciones interpersonales.

El lavado de dinero y la corrupción

El denominado lavado de dinero de las ganancias obtenidas por actos de corrupción debe constituir un complemento ineludible. Un sistema débil de combate al lavado facilitará siempre el ocultamiento y posterior utilización del producto de la corrupción. En tal virtud, debe quedar claramente expuesta la indudable relación entre corrupción y crimen organizado, y de éstos con el lavado de dinero. “Seguir el dinero" parece un camino importante para detectar y desarticular organizaciones complejas, pero mientras no se nutra a las instancias de facultades para ello, a los jueces se les conceda autonomía y las sanciones sean efectivamente impuestas, poca ejemplaridad habrá en las acciones del combate.

Como muestra, cualquiera de las siguientes actividades o mecanismos han fomentado que la corrupción se esconda en el lavado de dinero, desarticulando la posibilidad de perseguir y castigar a quienes la cometen: el ocultamiento de la propiedad y origen de recursos, el uso de personas y estructuras jurídicas complejas, el uso de intermediarios y actividades no financieras proclives a una falta de prevención, el abuso de instituciones financieras o entidades públicas, entre otras.

Será preciso, además, desarrollar herramientas para combatir lo antes reseñado tales como la implementación de un sistema preventivo con acciones también en el sector privado, el desarrollo de un sistema que permita sofisticar la utilización de técnicas especiales de investigación, desarrollar políticas de detección, aseguramiento y recuperación de bienes de origen ilícito, fortalecer y aterrizar en acciones concretas la cooperación tanto a nivel nacional como internacional, eliminar progresivamente las barreras para el acceso a la información por las agencias legalmente facultadas para ello, establecer un mecanismo de seguimiento de las operaciones realizadas por funcionarios públicos o personas expuestas políticamente (PEPS).


Sandro García-Rojas Castillo
 
Académico de la Academia Mexicana de Derecho Fiscal
Catedrático Universitario

Fuente: http://www.revistadelfraude.com

El anterior artículo cuenta  con la autorización original de la Revista de Fraude de la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados,ACFE Capítulo México, donde se realizó la publicación primaria, y se autorizó su publicación en www.auditool.org


Comentarios   

0 #2 Felipe Effio Isaacs 17-05-2016 15:11
La prevencion en los actos de corrupción siempre han sido necesarios pero casi nunca se da
0 #1 lourdes almanza 13-05-2016 09:36
Corrupción una palabra que suena en todos los ámbitos del mundo y de bastante preocupación y prevenir sería todo un logro y daría lugar a desarrollar un trabajo a las personas en condiciones normales

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