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Se analiza el escándalo de Volkswagen bajo las perspectivas de la “Mala Conducta Organizacional” planteada por Palmer (2013); y a nivel individual, bajo el enfoque del psicópata “lite” de Kets de Vries (2012), quienes señalan que a pesar de que la deshonestidad es ofensiva para la opinión pública, costosa para las organizaciones y dañina tanto para los individuos que la perpetran como para las víctimas, parece que no es tan anormal.

Para ser una compañía que se identificaba con la sustentabilidad como uno de sus principales valores, Volkswagen necesita dar algunas explicaciones, ya que su situación vuelve a ser una llamada de atención para revisar las prácticas corporativas y de negocios, y se convierte en un escándalo grave por ser la automotriz más importante del mundo en términos de ventas y participación de mercado.

Mediante la elaboración del Estado del arte que propone Londoño (2014) como una etapa del proceso de investigación científica, se generó un proceso metodológico que permite entender la situación actual de Volkswagen desde una perspectiva más científica, a partir de la revisión de la literatura en los temas especializados de administración o gestión.

Perspectivas teóricas: La “Mala Conducta Individual: el Psicópata “LITE” o SOB” y la “Mala Conducta Organizacional”

Los planteamientos de Kets de Vries (2012) nos dicen que una persona denominada como “psicópata lite” es un individuo con desordenes de personalidad antisociales. El planteamiento es que un psicópata lite, sin necesidad de ser violento, es una persona incapaz de experimentar vergüenza, culpa o remordimiento.

La expresión más avanzada de las conductas a nivel individual son los famosos “delitos de cuello blanco”. El sociólogo Edwin Sutherland, en 1939, acuñó el término para referirse como “delitos de cuello blanco” a aquellos cometidos por personas altamente respetadas, con un status social alto en el curso de su ocupación.

Por otro lado, en la literatura organizacional se trata a la “mala conducta organizacional” como un fenómeno relativamente raro y, por ende, se analizan muy poco. En segundo lugar, Palmer (2013) señala que ve como algo aberrante la visión dominante de la mala conducta organizacional y que quien incurre en estas prácticas cruza una línea muy clara del bien y el mal; por tanto, el juicio es fácil de distinguir como el color blanco del color negro.

En los años 70, Edelhertz identifica cuatro tipos de “delitos de cuello blanco” (Cliff y Desilets, 2014): Crímenes personales, abuso de confianza, crímenes de negocios, y estafas. Por ello, el hecho de que las malas conductas se tipifiquen como delitos hace que estas acciones se vean como algo abominable y aborrecible. En este punto es donde volvemos con los planteamientos de Palmer (2013) quien ve la “mala conducta organizacional” como un fenómeno normal.

Caso de Estudio: El escándalo de Volkswagen (VW) en 2015

En septiembre de 2015, la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) encontró que muchos de los automóviles vendidos en Estados Unidos, por la empresa Volkswagen (VW), tenían un dispositivo o software en los motores de diésel. Este dispositivo podía detectar cuando se estaba haciendo una prueba de contaminación (smog check), y cambiar el desempeño del motor para mejorar los resultados (Hotten, 2015).

El fraude de Volkswagen no quedo en Estados Unidos, donde se originó, pues, en lugar de ser sólo los 482,000 vehículos que se pensó en un primer momento, la compañía reconoció que son más de 11 millones de autos en todo el mundo.

La empresa anunció que destinará o apartará una bolsa de 6.500 millones de euros por las posibles pérdidas. Los analistas consideran que esta cifra puede quedarse corta, ya que la empresa enfrenta una multa multimillonaria en Estados Unidos que podría alcanzar los 18,000 millones de dólares. Se han iniciado investigaciones en Alemania, Francia, Italia y Corea del Sur (Doncel, 2015).

En Alemania, las pérdidas de la compañía en la bolsa son enormes. El lunes 21 de septiembre, la caída en el precio de las acciones fue de 18.6%, aunado a la caída del martes 17 de septiembre por 19.8%. Se perdieron más de 26,500 millones de euros de capitalización. Se pronostican pérdidas de empleos para VW y para sus proveedores; 1 de cada 7 empleos está relacionado de forma directa o indirecta con el sector automotriz (Doncel, 2015).

Otro efecto negativo se presenta en la inversión, la firma alemana, a través de Matthias Muller, acaba de anunciar que disminuirá en 1,000 millones de euros la inversión en 2016. El presidente de la compañía dijo que la empresa examinará minuciosamente todas sus inversiones y gastos (Rodríguez, 2015).

Interpretación de resultados a la luz de la teoría

Si el problema de VW hubiera estado confinado a Norteamérica, se habría implementado un control de daños, los verdaderos culpables buscarían chivos expiatorios y sacrificarían a mandos medios, así, el problema podría haberse atribuido a la facilidad de dar autonomía en la toma de decisiones a las filiales. Ante esta situación, es probable que los verdaderos culpables continuaran actuando mal, orgullosos de ser inteligentes y salirse con la suya.

En lugar de ello, la crisis y el escándalo no sólo queda en VW, sino que pasa a otro de sus grupos más importantes, Audi. Lo que se hizo mal en una unidad de negocio, se exportó a la otra a través de la implementación de estrategias corporativas y sinergias de diseño y aprovisionamiento.

Como síntesis de las dos perspectivas teóricas, podemos decir que mientras que Kets de Vries (2012) habla de individuos malévolos y mal intencionados, Palmer (2013) menciona que la “mala conducta organizacional” no siempre es cometida por malos individuos, sino lo contrario. Y si queremos mejorar el desempeño moral de los trabajadores de una organización, se tienen que perfeccionar las estructuras y los sistemas.

Conclusión

El caso de VW nos muestra que este tipo de situaciones pueden pasar en cualquier tipo de empresa, sector (se puede argumentar que algunos sectores son más proclives como el financiero) y país (generalmente, los países cuyas instituciones están en desarrollo son más propensos a los actos de corrupción), como lo demuestran los hechos en países como Estados Unidos y Alemania. El reconocimiento de que los actos de corrupción y la mala conducta son más normales que anormales, nos permite recapacitar y aceptar esto como parte de un mal proceso administrativo que, con planeación y dirección estratégica, se puede minimizar.

Así, se tiene como síntesis de los planteamientos las recomendaciones que debe seguir no sólo VW a raíz de lo ocurrido, sino cualquier organización social, empresarial o gubernamental. La razón por la que se insiste en los dos planteamientos es porque son complementarios, mientras que Kets de Vries (2012) aduce que hay individuos que son psicópatas “lite” y que pueden ocasionar daño en las organizaciones, distorsionando estructuras y sistemas, Palmer (2013) señala que no sólo los individuos malos cometen actos de fechoría, el ambiente, la estructura y los sistemas organizacionales influyen.

Para finalizar, el tema de la “mala conducta organizacional” es complejo, pues se encarga de reconocer que una persona puede incurrir en conductas indebidas, independientemente del nivel jerárquico y la responsabilidad en la que se encuentre en la empresa. Para VW, recobrar la confianza de los consumidores y la participación del mercado que está perdiendo representa un arduo camino por andar.

 

Ismael Plascencia López 
Coordinador del Doctorado en Ciencias Administrativas, UABC 

José Alberto Mejía Garduño 
Estudiante del Doctorado en Ciencias Administrativas, UABC. Socio KPMG

Referencias

Anand, Vikas, et al. (2004). Business as usual: The acceptance and perpetuation of corruption in organizations. Academy of Management Executive. 18 (2), pp. 39-53.

Cliff, G. y Desilets, C. (2014). White Collar Crime: What It Is and Where It’s Going. Notre Dame Journal of Law, Ethics & Public Policy. 28, pp. 481-523.

Docel, L. (21 de septiembre 2015). El escándalo de Volkswagen crece y afecta ya a 11 millones de vehículos. El país [en línea].

Kets de Vries, M. (2012). The Psychopath in the C Suite: Redefining the SOB. INSEAD Faculty & Research Working Paper. The Business School for the World. INSEAD Fontainebleau, France.

Londoño, O. et al. (2014). Guía para construir Estados del Arte. Bogotá, Colombia: International Corporation of Networks of Knowledge.

Palmer, D. (2013). The New Perspective on Organizational Wrongdoing. California Management Review, University of California. 56 (1), pp. 5-23.

Rodríguez, I. (6 de octubre 2015). Cae la producción de Volkswagen en Puebla. CNN Expansión [en línea].

 

Fuente: http://www.revistadelfraude.com

El anterior artículo cuenta  con la autorización original de la Revista de Fraude de la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados,ACFE Capítulo México, donde se realizó la publicación primaria, y se autorizó su publicación en www.auditool.org


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