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ISSN IMPRESO: 2665-1696 - ISSN ONLINE: 2665-3508

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El dinero producto del crimen organizado no necesariamente tiene que realizar operaciones de cuantías importantes, ni llegarán los gánsters del tiempo de Al Capone a nuestras oficinas, el perfil actual del lavador de dinero puede incluir personal capacitado en las mejores instituciones educativas del país o del extranjero, gente preparada que puede estar haciendo operaciones pequeñas con su organización con la intención de estratificar, el objetivo es que se pierda el origen del mismo.

El desarrollo de actividades como empresas intermediarias financieras, de remesas, compra–venta de dólares entre otras son, a todas luces, una oportunidad de oro para la delincuencia organizada que realiza el lavado de activos, basta recordar lo que paso con Casa de Cambio Puebla, o Casa de Cambio Majapara, ambos sucesos relacionados con el caso Wachovia y el lavado de millones de dólares producto del narcotráfico y usados para la compra de  aviones que trasladaban droga de Sudamérica a México, para luego ser internados a los Estados Unidos.

El lavado de dinero se da, obviamente, con la participación involuntaria de las organizaciones, pero que cuando una investigación por parte del gobierno de algún país como el caso de Wachovia y las Casas de Cambio involucradas en México, concluyó con el cierre de estas y que el banco Wachovia tuviera que ser integrado a otra institución en Estados Unidos por el “riesgo reputacional”, nadie querrá hacer negocio o tener algo que ver con una empresa que sea usada por delincuentes para el lavado de activos.

La tranquilidad de los empleados de las organizaciones, sus administradores y sobre todo de sus accionistas deberá estar basada en realizar esfuerzos claros y eficaces para que la empresa mitigue sus riesgos relativos al tema del Programa Antilavado de Dinero (PALD)., la legislación de nuestro país se desarrolla con base en las recomendaciones que expidió el Grupo de Acción Financiera Internacional  (GAFI) y que todos los países del mundo deberán cumplir, por lo que esto nos lleva a la primera conclusión, “no lo podremos evitar”, es un tema que llego para quedarse.

Pero, la legislación y las reglas que norman esta actividad incluyen temas como: auditoría interna y externa, capacitación, comité de comunicación y control, oficial de cumplimiento, procesos, monitoreo de las operaciones, etc. Obviamente esto representa cargas administrativas y costos asociados para llevarlas a cabo; sin embargo, si ustedes cuentan con un negocio financiero operando será idóneo que desarrollen los mejores procesos y cuenten con el personal más adecuado para estas funciones, ya que, de ello depende que no seamos socios involuntarios en operaciones de lavado de activos u operaciones con recursos de procedencia ilícita, con las implicaciones de riesgo operativo, legal y reputacional que esto representa.

La auditoría interna y externa obedecen a una metodología internacional que al igual que las recomendaciones de GAFI se aplica de manera exitosa a nivel mundial, esta auditoría debe realizarse bajo un modelo establecido formalmente y se puede resumir en cinco etapas importantes.

Etapa 1: Preparación de la auditoría

La primera fase incluye procesos como la preparación de la agenda, el auditor debe pedir toda la información al auditado sobre sus procesos, productos, plazas, tipos de clientes, etc. Con esta información y con el conocimiento cabal de las disposiciones que le aplican al auditado deberá realizar una matriz de riesgos del equipo auditor, basado obviamente en la experiencia, capacidad, conocimiento y sobre todo en un enfoque con base en riesgos, por lo que es importante que el auditor sea un especialista en el tema para que pueda aportar experiencia y áreas de mejora. Si no tenemos un auditor capaz, nuestras debilidades nunca serán atendidas y esto incrementa los riesgos operativos, legales y reputacionales.

Etapa 2: Revisión extra situ

La segunda parte es cruzar la información generada en la primera etapa contra los papeles de trabajo y matrices de riesgo de nuestro auditado, esto es verificar que el enfoque de riesgos que aplica el auditado cumpla con los enfoques de cumplimiento establecidos por normas y mejores prácticas financieras del sector en el que se desarrolla. De esta etapa saldrán brechas o áreas de verificación las cuales se incluyen dentro del plan de auditoría y se pasa a la siguiente etapa.

Etapa 3: Auditoría in situ

Esta etapa es la auditoría en campo propiamente dicha, se desarrolla en las oficinas y con todos los actores de la organización, no solo se evalúa al oficial de cumplimiento, es una auditoría de proceso, no de personas, se basa en la búsqueda de que la empresa presente pruebas evidentes de su cumplimiento; en caso de la capacitación, se busca que todas las personas que laboran en la empresa sepan qué hacer en casos específicos, que conozcan sus procesos y que sean jugadores activos en este esquema de prevención, la auditoría se hace bajo varios criterios que al final de cuenta llegan  a la misma conclusión, estos criterios son: por tipo de cliente, por producto, por áreas, por tipología, entre otros. Los procesos se verifican incluso cuando exista el software que realice el monitoreo.

Etapa 4: Presentación del informe

Cuando se tiene el resultado se emite un dictamen que deberá invariablemente incluir recomendaciones de mejora, y presentar una opinión profesional sobre el estado que guarda el PALD, lo que representa una responsabilidad legal y como auditores deberemos cumplir con los más estrictos temas de ética y procesos que los supervisores deberán normar para contar con criterios claros. En nuestro país aún no se emiten estos criterios; sin embargo, es de esperarse que estas disposiciones estén apegadas a las guías y recomendaciones internacionales que ya existen, por lo que no esperamos sorpresas en el tema.

Etapa 5: Auditoría de seguimiento

Una vez realizado el cuarto paso, el auditado deberá presentar un plan de trabajo y seguimiento, el cual será verificado en la siguiente auditoría, esto provocará un proceso de mejora continua y fortalecimiento de sus actividades, todas estas medidas estarán encaminadas a mitigar lo riesgos que presenta nuestra operación en riesgos operativos, legales y reputaciones.

El modelo permitirá que su organización se desarrolle de manera adecuada y si a esto le incluimos un modelo robusto de gestión de riesgos operativos, legales, reputaciones, de crédito, etc., junto con temas de mejores prácticas de gobierno corporativo y un enfoque de procesos, la organización tendrá un ambiente de control y su futuro estará transitando por un camino más certero, sobre todo con mayor eficacia en su objetivo comercial; por ende, se traducirá en mayor beneficio financiero para los accionistas.

Así pues, hagamos de la práctica una ventaja competitiva y colaboremos con nuestra Región en esta batalla en contra de actividades ilícitas que lastiman a nuestra sociedad, pongamos nuestro grano de arena para hacer de este país un mejor lugar para vivir.

 

Dr. Miguel Tenorio Santoyo
Director General de Eqaicc México, S.A. de C.V. - www.eqaicc.com.mx 
Especialista Internacional Certificado en Antilavado de Dinero, CAMS, FIBA

Fuente: Revista Contaduría Pública www.contaduriapublica.org.mx 


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