Identificarse


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Esta nota seguramente no hubiera sido de mi interés realizarla por ser un caso particular y personal, pero, cuando al hacer una investigación, el caso trasciende y afecta a cientos de ciudadanos como lo observado en el último programa de Televisión  “SEPTIMO DIA”  sobre el abuso de que hemos sido objeto por parte de CONCESIONARIOS de vehículos, me llevan mediante el Control Social que me asiste constitucionalmente,  a la imperiosa necesidad de denunciar y sugerir  herramientas para frenar y evitar el riesgo que éstas prácticas deshonestas  perpetuadas desde muchos años ante la indiferencia de los organismos de  vigilancia y de control.

Como puede ser posible que éstas empresas (mal llamadas Concesionarias), un solo  representante legal aparezca en  Fiscalía con más de treinta y cinco denuncias activas por estafa y abuso de confianza en los dos últimos años,  y,  lo triste del caso es que  sus garajes, infraestructuras y fachadas, así como los responsables o mejor irresponsables permanecen legal y formalmente establecidos a la caza de desafortunados clientes que no solo son objeto de la pérdida de su patrimonio si no de un manejo abusivo, desconsiderado y marrullero por parte de “vendedores y jefes”; como quien dice:  va uno a comprar un problema.

Lo paradójico del asunto, es que si usted ciudadano del común por alguna circunstancia se atrasa en una  cuota mínima de su cable,  servicios o telefonía, inmediatamente lo reportan en un sistema o central de riesgo, bloqueando su capacidad de financiación y generando un “desprestigio” crediticio, difícil de retirar y mucho menos de desvirtuar.

Las preguntas a hacernos serían:

¿ cuál es la calidad y perfil del recurso humano que trabaja en esas organizaciones?, donde los vendedores a sabiendas de las prácticas deshonestas de sus jefes y representantes se prestan como sujetos engañosos de información; que decir de los Contadores, quienes legalizan las diferentes transacciones, dando fe pública sobre la información financiera y tributaria, seguridad social y laboral de toda la organización; así mismo, ¿ cuál es la función y rol de la Superintendencia responsable de su vigilancia y control?, de la DIAN?; Cajas de Compensación?; Seguridad Social. (salud  y pensiones)? Cámara de Comercio?,  etc, hay mucho que revisar.

Todo esto sería fácil de controlar y lo más importante de evitar, si tanto los organismos de inspección  y vigilancia y demás entidades competentes mantuvieran un control de segundo piso sobre la información básica de las entidades según su actividad económica, que permita avisar oportunamente de las irregularidades y excesos que empresas como algunas concesionarias realizan, a efecto de imponer sanciones pecuniarias y judiciales  ejemplarizantes.

Finalmente, es importante la comunicación efectiva y oportuna a través de los medios, sobre la tarea emprendida y por supuesto de los resultados que permitan acabar con éste flagelo.

Reflexión: El mayor control que existe es el control social.

 

Marco Hernando Bonilla Martínez

Economista /Especialista en Auditoría y Control Interno

Consultor y Asesor, nacional e internacional, en los procesos de Auditoría Fiscal con enfoque integral, Auditoría interna de Calidad, ISO 9001 de 2008 y NTCGP 1000:2009, con más de 20 años de experiencia en estos campos. Conferencista nacional en estos procesos y en fundamentos  de mejoramiento institucional como  profesional.

 


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