En las firmas de Auditoría se necesitan Auditores que resplandezcan con luz propia

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Casi siempre los auditores de cargos medios no gozan de similares beneficios y privilegios que los que tienen cargos directivos –burocracia-. Sin embargo, quedan libres de toda responsabilidad y compromiso por los que tienen que responder los segundos. Ser el segundo en una firma es una buena posición, poco odiada, envidiada o atacada. Es bastante cómoda. Grave es que dentro de la firma un auditor se le califique de segundón ya que es una posición bastante aburrida y un pésimo lugar para jugar profesionalmente.

En una firma de auditoria el primero o segundo puesto se gana, se guerrea. El puesto de segundón –carga maletas, miembro del comité de aplausos- muchas veces se recibe o hereda por simpatía, por amistad. Tanto los segundos puestos como los primeros son venerados y se miran con generosidad e inclinación especial.

Hace años meditaba: ¿Que hago si en la firma sigo siendo el segundo o segundón, sin luz y voz propia? Salgo corriendo lejos, dejo de ser la sombra del socio de auditoria y me dedico a una actividad totalmente distinta; me destaco para tener una luz propia e independiente frente a los demás. Pensaba, no puedo seguir siendo un objeto en lugar de sujeto, ser una prótesis del jefe, el cerebro de otro, los brazos, manos- piernas de mi superior, o una amenaza para hacer sufrir los sénior o un objeto de decoración, herramienta o utensilio de artesanías manuales contables. Si dentro de la firma vivo como un objeto, siempre estaré definido según mi función que realizo para los demás, nunca lograré responder con propiedad a la pregunta: ¿Quién soy yo dentro de la firma?, por mucho podré saber que soy yo dentro de la firma.

En mis viejos tiempos de docente, le decía con frecuencia a mis educandos: En un trineo de perros es mejor ser el que va en cabeza, el primero, por las siguientes razones: La primera es que pisa siempre nieve limpia, la segunda, es el primero en ver paisajes nuevos, y la tercera, no se va todo el camino viendo el trasero de los otros.

Para ser el primero, tener luz propia, se requiere ser honrado, digno de confianza, ejemplar, pendiente de los demás, comprometido, atento, exige responsabilidad a la gente, tratar a la gente con respeto, animar la gente, actitud positiva y entusiasta y apreciar mucho la gente.

Aléjese del sol y brille con luz propia. Quien tiene luz propia…incomoda al que está en la oscuridad.

Auditor: Se tu propia luz, todo depende de ti.

Mauricio Guillermo Díaz Villate

Contador Público Universidad Central, Especialista en Ciencias Tributarias Universidad Central, Diplomado Contabilidad Internacional y Modelo Contable Internacional NIC – NIIF, con más de 20 años de experiencia en Revisoría Fiscal y auditorías integrales, lograda en entidades públicas, privadas y en firmas de auditoría nacionales e internacionales.


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