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Vivimos en un mundo de constantes cambios, los cuales, en ocasiones, son muy rápidos y no nos permiten asimilarlos y menos analizarlos del todo

El reto del cambio le ha exigido al hombre actual, respuestas inmediatas y continuas, entre otras:

  • Las recientes crisis económicas.
  • El constante crecimiento de la sofisticación de las telecomunicaciones y la computación.
  • La rapidez en los avances tecnológicos.
  • La cada vez mayor cantidad y calidad de información con que se dispone.
  • Las redes sociales.
  • La extensión del capital privado.

Lo anterior, exige al individuo y a las organizaciones, una preparación que les permita enfrentarse con éxito a las diversas situaciones. Es aquí donde la planeación y previsión desempeñan un papel importante en la dinámica social y profesional actual.

El término planeación está relacionado con el principio de pensar antes de actuar. Ante esta dinámica de cambios es fundamental llevar a cabo un adecuado proceso de planeación, tanto en las organizaciones como en las personas, el cual permita visualizar el futuro económico deseado y la utilización de los medios efectivos para conseguirlo, considerando en el proceso la previsión de los posibles riesgos financieros a los cuales se encuentran expuestas las inversiones de capital.

Riesgos financieros

El término riesgo se puede definir como la probabilidad de que suceda un daño o peligro. Desde un punto de vista económico, se puede definir como la probabilidad de que ocurra una pérdida financiera en la inversión de cierto capital; por lo tanto, es parte inevitable en los procesos de toma de decisiones y en los procesos de inversión.

En finanzas, el concepto de riesgo financiero está fundamentado con la posibilidad de que ocurra un evento que se traduzca en pérdidas para los participantes en los mercados financieros, ya sean inversionistas, deudores o entidades financieras. No hay que perder de vista que el riesgo financiero es producto de la incertidumbre que existe sobre el valor de los activos financieros, ante los efectos adversos de los factores que determinan su precio: a mayor incertidumbre existe mayor riesgo.

En ese sentido y dada la amplitud del concepto de riesgo, resulta complejo efectuar una clasificación de los posibles riesgos financieros a que se enfrentan las personas y las organizaciones al llevar a cabo inversiones de capital; sin embargo, se pueden distinguir los siguientes:

Riesgo de mercado. Se refiere a la pérdida potencial en el valor de los activos invertidos debido a movimientos adversos en los factores de riesgo (factores que determinan su precio), como pueden ser: las tasas de interés, los tipos de cambio, los índices de precios, cotizaciones de acciones, entre otros.

Riesgo de crédito. Existe cuando se da la posibilidad de que una de las partes de un contrato financiero sea incapaz de cumplir con las obligaciones financieras estipuladas en el mencionado contrato, produciendo en la otra parte una pérdida financiera.

Riesgo de liquidez. Este tipo de riesgo consiste en que la organización se encuentre ante dificultades al obtener los fondos con los cuales deba cumplir los compromisos asociados con los instrumentos financieros; en otro enfoque, también se puede entender como la incapacidad para vender un activo rápidamente y obtener del mismo un importe próximo a su valor razonable.

Riesgo operativo. Se entiende como la pérdida potencial que sufra la organización como consecuencia de errores humanos y fraudes, deficiencias o fallas en los controles internos, en los procesos productivos, en los sistemas informáticos y en el procesamiento de datos, que afecten el desarrollo de las operaciones normales de la organización.

Tolerancia al riesgo financiero

Al momento de realizar alguna inversión de recursos, se debe considerar y evaluar el nivel de tolerancia al riesgo; es decir, considerar la forma en que se seleccionan los instrumentos a invertir, conocer y entender sus alternativas y tomar las decisiones de inversión en función del nivel de capital en riesgo que se desea invertir.

Los riesgos financieros no se pueden eliminar; sin embargo, se pueden minimizar, por lo que existen diversas formas para manejar los riesgos financieros, que pueden aplicarse de manera individual o en forma combinada, de acuerdo con el tipo de inversión que se trate, como ueden ser:

Retener. Mantener la inversión hasta su vencimiento sin ninguna protección sobre riesgo de caída de su valor.

Evitar. No realizar inversiones en algún instrumento en particular por considerarlo fuera de los parámetros establecidos de tolerancia al riesgo. Mantener un nivel de endeudamiento al margen de sus posibilidades, evitando incrementar o sobrepasar la capacidad de deuda.

Transferir. Venta de posiciones financieras que ya no se está dispuesto a asumir sus posibles riesgos. Entre los mecanismos de transferencia de riesgos se encuentran las coberturas cambiarias, los seguros, las fianzas, los contratos de futuros, etc. Un ejemplo se da cuando se adquiere un seguro de vida, ya que al pagar una prima se transfieren las consecuencias económicas que sufrirá su familia si la persona muere.

Reducir. Invertir en instrumentos sin riesgo los cuales garantizan un rendimiento seguro, como pueden ser los valores gubernamentales. Otro ejemplo es el establecimiento de planes de mercadotecnia que aseguren un nivel de ventas establecido, el objetivo es disminuir el grado de exposición al riesgo.

Reservar. Son los excedentes de efectivo que servirán para hacer frente ante alguna pérdida originada al realizar una inversión; estas reservas se pueden obtener de ganancias de periodos anteriores.

Diversificar. Se refiere a la asignación de la inversión entre diversos activos financieros para reducir el riesgo, sin renunciar a obtener una rentabilidad similar.

De lo anterior se determina que, en la medida en que se invierta una cantidad mayor en instrumentos de mayor riesgo, se incrementa el potencial de obtener una ganancia; pero, también, la posibilidad de obtener pérdidas y la volatilidad (un valor se denomina volátil cuando su precio varía en relación con la variación del mercado).

En ese sentido, si se concentran las inversiones en instrumentos de menor riesgo se incrementa la seguridad y preservación del capital, pero se reduce la posibilidad de una ganancia extraordinaria y la capacidad de compensar los efectos de la inflación. Por ejemplo, mantener todo el capital en instrumentos del mercado de dinero puede causar una disminución en el poder adquisitivo, ya que la inflación puede resultar mayor al rendimiento obtenido.

De esta forma se deduce que, mientras menor sea la liquidez de un activo financiero y mayor su riesgo, la inversión será más rentable y viceversa.

Administración de riesgos financieros
La creciente necesidad de manejar, minimizar y controlar los riesgos a los que se enfrentan los inversionistas, así como los requerimientos de la Ley Sarbanes-Oxley y Basilea II, obligan a las organizaciones a desarrollar sistemas de administración de riesgos financieros que permitan conocer, medir, controlar, revelar y cubrir los riesgos financieros a los que se encuentran expuestas, con la finalidad de mejorar el desempeño de la organización y que las inversiones que se realicen en los mercados financieros generen los rendimientos esperados.

En ese sentido, la administración de riesgos financieros es un proceso para identificar los posibles riesgos financieros y tomar medidas de previsión que permitan que la organización no se vea afectada en el logro de las metas económicas que se ha propuesto.

Para llevar a cabo la administración de riesgos financieros es importante definir una metodología que permita cumplir con el objetivo de minimizar y controlar los posibles riesgos cuantificables que se presenten en las inversiones, esta metodología se lleva a cabo en cuatro fases principales, que consisten en lo siguiente:

Identificación del riesgo. En esta fase se determina la exposición que tiene la organización a los diferentes tipos de riesgos financieros implícitos en la operación y las inversiones que lleve a cabo.

Medición o cuantificación del riesgo. Aquí se realiza un pronóstico de las potenciales pérdidas asociadas a los riesgos que ya se han identificado previamente; es decir, la cuantificación de los costos relacionados a los riesgos financieros. Existen diversos métodos que sirven para realizar una medición del riesgo como son el Valor en Riesgo (VaR), convexidad, peor escenario, análisis de sensibilidad, probabilidad de impago o incumplimiento, credimetrics, simulaciones extremas o de estrés, etcétera.

Control del riesgo. Con base en los riesgos identificados y su cuantificación, se determinan los límites de exposición por cada tipo de riesgo con respecto al capital y la solvencia de la organización o del inversionista; por lo tanto, el capital en riesgo que se determine debe integrarse a una cartera de inversión que se establezca entre los límites de riesgo determinados. En consecuencia, se determinan medidas de control interno, las cuales pretenden corregir las desviaciones que se observen sobre los límites de exposición al riesgo.

Monitoreo del riesgo. Contar con políticas y procedimientos para la administración de riesgos financieros, es necesario revisar las metodologías que identifican, miden, controlan, informan y revelan los distintos tipos de riesgos financieros; asimismo, se deben revisar y, si es conveniente, modificar los límites de riesgo definidos y la exposición al riesgo asumida, cuantificando los efectos negativos que se podrían producir en la inversión.

Con la aplicación de la metodología de administración de riesgos, además de coadyuvar a generar los rendimientos esperados y mejorar el desempeño organizacional, también permite evaluar si en las empresas se está generando valor para los accionistas.

Los modelos de administración de riesgos son una gran herramienta para anticipar y prevenir las posibles pérdidas que se pudieran presentar al invertir un determinado capital, implantando las medidas precautorias adecuadas; por ello, las organizaciones e inversionistas que cuentan con una cultura de riesgos, crean una ventaja competitiva frente a los demás, al asumir riesgos evaluados, lograr experiencia en el manejo de riesgos, anticiparse a cambios adversos, proteger o cubrir sus inversiones anticipadamente y obtener mayores ganancias al asumir mayores riesgos.

La aplicación de modelos basados en administración de riesgos financieros está ganando un posicionamiento cada vez mayor, y cada día se perfeccionan más las metodologías para prevenir riesgos, de acuerdo con los diferentes giros de las empresas.

En la evolución de los mercados financieros en el mundo, así como en los procesos regulatorios de determinados sectores económicos, se está impulsando para lograr una medición de riesgos financieros más completa, objetiva y cuantitativa.

Por ejemplo, en las empresas del sector financiero que se encuentran reguladas, se constituyen comités de riesgos financieros, así como unidades de administración de riesgos que permitan identificar y administrar los riesgos a los que se encuentra expuesta la organización, así como vigilar que la realización de las operaciones e inversiones se ajusten a los límites, políticas y procedimientos de administración de riesgos, tal es el caso de la banca múltiple y de desarrollo, las casas de bolsa, aseguradoras, afianzadoras, Administradoras de fondo para el retiro (Afores), Sociedades de inversión especializadas en fondos para el retiro (Siefores), etc., lo que pone de manifiesto que la administración de riesgos financieros debe ser parte fundamental en el objetivo de obtener los mayores rendimientos en una inversión.

Conclusión

Ante la inminente existencia de los riesgos financieros se pueden adoptar dos actitudes ante ellos:

La indiferencia, que es cuando el inversionista enfrenta un riesgo y está consciente de soportar las consecuencias económicas sin tomar medidas precautorias.

La previsión, que se traduce en tomar una serie de medidas para disminuir, eliminar, transferir o diversificar los riesgos, por medio de su conocimiento y entendimiento.

Impulsar una cultura de prevención basada en riesgos financieros, en donde se puedan identificar y cuantificar las posibles pérdidas que se originen en una inversión, para tomar decisiones y aplicar acciones que permitan minimizar dichos riesgos, genera ventajas competitivas para las organizaciones que se traducen en la obtención de mayores rendimientos de sus inversiones, crecimiento y posicionamiento en el mercado y creación de valor. La cultura de previsión de riesgos financieros debe ser de aplicación general y no limitarse a los grandes corporativos, por el contrario, la aplicación de metodologías de administración de riesgos coadyuva al crecimiento y desarrollo monetario de las personas, los entes económicos y del país.

 

C.P.C. Mario Alberto Rodríguez Baltazar
Profesor de Licenciatura
Facultad de Contaduría y Administración UNAM
Supervisor de Vigilancia Financiera, CNSF

Fuente: Revista Contaduría Pública www.contaduriapublica.org.mx del Instituto Mexicano de Contadores Públicos www.imcp.org.mx

 


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