Por: Richard Chambers*
En un blog reciente, lancé una voz de alerta sobre los peligros de invertir en empresas sin funciones de auditoría interna. En última instancia, el objetivo era aumentar la conciencia sobre los riesgos que implica la ausencia de auditoría interna en las empresas que cotizan en la bolsa.
Ese esfuerzo dio un importante paso hacia adelante, cuando el Instituto de Auditores Internos formalmente recomendó a la Comisión de Valores de EE.UU. que se exija a todas las empresas que cotizan en bolsa tener auditoría interna.
La serie de grandes escándalos financieros y de gobierno corporativo ocurridos en los últimos tiempos son sintomáticos y permiten recalcar la absoluta necesidad de un buen gobierno corporativo. Debería ser evidente que la auditoría interna agrega valor al gobierno corporativo proporcionando una supervisión eficaz de los mecanismos de control.
Sin embargo, hay muchas empresas ―grandes y pequeñas― que siguen operando sin auditoría interna. La carta del IIA [1] a la SEC [2] argumenta que la auditoría interna sirve de base para ―o bien, es un catalizador para― restablecer la confianza de los inversionistas. De hecho, la presencia de una auditoría interna eficaz indica inequívocamente que la Dirección y la Junta cuentan con el apoyo de procesos de gestión del riesgo, de control interno y de gobierno, sólidos y efectivos.
Cuando una compañía pública cotizada no tiene auditoría interna, hay que preguntarse: ¿Quién está proporcionando el aseguramiento y la información, independiente y objetiva, que la Junta necesita para determinar qué tan bien se están gestionando los riesgos y los controles de mitigación?
Esto puede sonar egoísta, pero si el equipo de gestión es el único que proporciona este aseguramiento, la Junta puede estar operando en desventaja. Hemos visto demasiados ejemplos recientes de cómo la influencia de la Gestión contribuye a una cultura corporativa tóxica que puede destruir el valor del accionista. Ni las juntas ni los accionistas a quienes sirven puede permitirse el lujo de depender de un solo punto de vista al evaluar cómo están siendo manejados los riesgos y cómo están siendo diseñados e implementados los controles en las empresas en las que tienen un interés personal.
Debo reconocer aquí que la falta de auditoría interna no condena a una empresa al fracaso ni sugiere malas intenciones por parte de sus líderes. Del mismo modo, la presencia de la auditoría interna no garantiza el éxito. Sin embargo, creo firmemente que el compromiso organizacional con el buen gobierno se queda corto sin la función de supervisión independiente y cualificada que la auditoría interna ofrece. Las empresas operan en un mercado global dinámico, cambiante, impulsado por la tecnología y tan competitivo como siempre. En este ámbito, las probabilidades están en contra de quienes operan con procedimientos inferiores a los idóneos en gestión y control de riesgos.
Todo lo anterior permite reconocer el valor doméstico de los requisitos señalados en la carta de la IIA a la SEC. En primer lugar, el mandato debe incluir la realización de la auditoría interna de conformidad con las normas reconocidas a nivel mundial, como las promulgadas por el IIA. Es más, debería exigirse una divulgación anual del Comité de Auditoría respecto a la importancia de la función de auditoría interna, su independencia y recursos; así como una declaración del Comité sobre el desempeño del equipo de auditoría interna.
Sospecho que habrá una fuerte resistencia ante una orden para implementar la auditoría interna por parte de algunos que, o bien no entienden su valor o le temen al escrutinio adicional que implica. Pero debemos superar esa resistencia. El IIA seguirá abogando fuertemente por un mandato que establezca la auditoría interna para todas las empresas que cotizan en la bolsa y, personalmente, animo a los miembros del Consejo de Administración y a todos los auditores internos a abrazar y promover este esfuerzo.
Este artículo se reimprimió con la autorización del Instituto de Auditores Internos.
* Presidente y Director General del Instituto de Auditores Internos (Institute of Internal Auditors), asociación profesional global y organismo de normalización de 180.000 auditores internos en 190 países.
[1] Institute of Internal Auditors. Instituto de Auditores Internos.
[2] The US Securities and Exchange Commission. La comisión de valores de Estados Unidos.
Recuperado de: http://corporatecomplianceinsights.com
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