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Por Claudio Durán Hilario, MTE, CRMA, AMLCA, COBIT 5

El presente artículo, es una reflexión sobre los retos que el Auditor Interno debe afrontar durante y después de la pandemia. En él se detallan aspectos relativos a los riesgos asociados a las crisis, estudios del Global IIA, así como las recomendaciones de prácticas y herramientas que los auditores deben considerar para afrontar dichos riesgos y como convertirse en un colaborador solidario dentro de la organización.

El refrán que reza “Después de la tempestad viene la calma”, se considera una frase muy alentadora cuando luego de la crisis, las personas y las organizaciones reinician sus actividades y operaciones de manera normal. En el caso que nos compete como Auditores Internos, la tempestad aún permanece, considerando que nuestra misión es proteger y mantener en plena mejoría el valor de la organización, proporcionando aseguramiento objetivo, asesoría y conocimiento basado en riesgo. La ausencia en el lugar de los procesos, nos limita a observar el comportamiento de los controles internos, así como su efectividad durante la crisis y sumado a la insinuación de los riesgos, la priorización a lo más urgente por parte de la gerencia, relega a un modo pasivo el monitoreo y supervisión de los procesos recurrentes y de los controles aceptados, dando lugar a la posibilidad de ocurrencia de fraudes.

Todo lo anterior nos obliga a reinventarnos y poner en práctica el mandato de las normas internacionales de Auditoría interna, en especial cuando se trata de reevaluar los riesgos, lo cual debe suceder antes y después de la reintegración1 a las actividades presenciales. Hablamos de los riesgos macro , aquellos que son riesgos económicos o financieros, riesgos políticos o más bien de crisis sanitaria, aquellos que pueden tener una influencia generalizada y significativa en áreas vitales como la cadena de suministro, planificación a corto y largo plazo, gestión y seguridad del talento, prevención del fraude y corrupción y la continuidad del negocio.

La naturaleza de estos riesgos, lo hace más complejos y tan dinámicos como los riesgos desconocidos, por ejemplo, podrían repercutir en el impacto de la política comercial y arancelaria en el desempeño económico, el cambio cultural, la conducción a la hambruna o a desastres epidemiológicos que pueden desencadenar la inestabilidad geopolítica, en términos sociales y de salud. Por ende, las organizaciones representan el primer eslabón para su repercusión y no solo a aquellas que ofrecen productos y servicios a mercados, sino, de hecho, también en aquellas cuyo ecosistema comercial, los líderes creen que son inmunes a los riesgos macro.

Esto nos coloca en una posición de ofensiva frente a los cambios, tanto interno como en el entorno de la organización, ya que la actualización de nuestro Plan de Auditoría debe considerar estos riesgos los emergentes no contemplados en nuestro plan original.

La primera línea de defensa, encargada del manejo operativo y la administración de los controles y quienes debieron permanecer en menor medida, haciendo frente a la demanda de los clientes y requerimientos del personal que labora de manera remota, serán los más considerados para evaluar si ha habido manifestaciones o ciertas variaciones de dichos riegos.

Ya lo había comentado Richard Chambers, CEO del Global IIA, en su blog, cito: “el desafío es lidiar con los riesgos asociados con el regreso a nuestros lugares de trabajo habituales, los cuales son muchos, incluyendo el equilibrio de la salud y seguridad de los empleados con las preocupaciones sobre la privacidad, ajuste de las operaciones para reducir al mínimo el riesgo de brotes, reevaluar las necesidades de bienes raíces en el corto y largo plazo, capacitar a la gerencia para hacer frente de manera justa a las necesidades y problemas de los empleados, relacionados con la pandemia, asegurar que los nuevos procesos y procedimientos estén bien diseñados y funcionen según lo previsto y más”.

Comparto algunos de los resultados de una encuesta rápida, llevada a cabo en el mes de abril, por el Global IIA, (Encuesta COVID-19), dirigida a los ejecutivos de Auditoría de varios países, con relación a la situación actual y la incidencia de la pandemia COVID-19 en las organizaciones. Las respuestas más interesantes que este estudio arrojó, fueron las relacionadas con el nivel de preocupación por la situación generada por el COVID-19, donde dichos ejecutivos expresaron que sus organizaciones tenían una gran incertidumbre sobre el impacto que podría tener la pandemia, otra de las respuestas fue que muchos adoptaron medidas flexibles y agiles con respecto al riesgo dinámico. De igual forma, una tercera parte de los encuestados mencionó que han actualizado sus planes de auditoría y otros dos tercios expresaron que están identificando riesgos emergentes. Así mismo, más de la mitad de los encuestado dijeron ya han actualizado su evaluación de riesgos.

En dicho estudio, los líderes de la Auditoría Interna, compartieron su agilidad, demostrándose que casi 4 de cada 10 encuestados han agregado nuevos compromisos debido a COVID-19 y 4 de cada 10 han redirigido al personal para dejar de lado su trabajo normal de auditoría para ayudar a sus organizaciones en este momento de crisis. Más del 40% de los encuestados reportaron su apoyo a los esfuerzos en torno a la planificación de la continuidad del negocio, así como a las medidas adoptadas en los aspectos de seguridad cibernética, el ERM, fraude, control y reducción de costos.

No podemos obviar los resultados obtenidos en este y muchos estudios realizados por el IIA y otras instituciones preocupadas por la situación que nos afecta. Representan una radiografía sobre el rol que como auditores nos toca jugar en la organización. Nos ayudan a comparar con nuestra realidad y a reorientar nuestro enfoque para complementar el trabajo que realizamos como asesores del Consejo y la Alta Gerencia.

La auditoría interna debe aprovechar esta oportunidad única para participar en comités de gestión de crisis, Identificar riesgos nuevos y modificados, eliminar duplicaciones y cuellos de botella en nuevos procesos, ser ágiles, incrementar la capacidad análisis de datos, proporcionar respuestas como enlace con la junta y el comité de auditoría, trabajar en estrecha colaboración con la primera y segunda línea, así como con auditoría externa, preguntando "Cómo ¿Podemos2 ayudar?" y prepárese para lidiar con las presiones para "cruzar la línea" asumiendo responsabilidades de gestión. Estas habilidades deben ser consideradas herramientas de apoyo imprescindibles, pues su debida aptitud y cuidado profesional así lo exigen. El conocimiento, la aplicación de buenas prácticas, el sentido común y la inteligencia emocional son grandes aliados para llevar a cabo el trabajo, tanto de aseguramiento como de consultoría.

Finalmente, las expectativas del Consejo y la Alta Gerencia, deben quedar satisfecha de los informes de los compromisos, que como resultados de trabajos agiles y la implementación de esquemas soportados en los marcos normativos, deben contribuir al logro de los nuevos objetivos post crisis.

Consultas.

Marco Internacional para la Práctica Profesional de la Auditoria Interna, Global IIA, Edición 2017.
Blog de Richard Chambers: https://global.theiia.org/knowledge/chambers-spanish/Pages/default.aspx 1http://contentz.mkt5790.com/lp/2842/275148/OnRisk-2020-Report_0.pdf 2https://global.theiia.org/knowledge/Public%20Documents/Internal-Audit-in-the-COVID-19-Era.pdf

El autor es Catedrático Universitario y actual Presidente de la Junta Directiva del Instituto de Auditores Internos de la Republica Dominicana (IAIRD)

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Artículo publicado en el Blog de Nahun Frett. Colaborador de Auditool.


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