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Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool 

Los auditores tienen un amplio compromiso con el público en general pues de cierta manera actúan como intermediarios entre los propietarios del capital y quienes lo administran l, en el sentido que supervisan el uso que se le da al capital de los inversores, lo cual tiene repercusiones frente a diferentes actores, tales como el gobierno, proveedores, inversionistas, empleados, entre otros.

Hay entonces una gran responsabilidad a cargo de los auditores, pues con su informe pueden afectar las decisiones de las partes interesadas en los resultados y la situación financiera de una organización. Por ello son percibidos como guardianes del interés público. En esta posición, los auditores protegen los intereses de una amplia gama de partes interesadas y, por lo tanto, deben anteponer los intereses de estas partes por delante de los suyos.

Además, la responsabilidad fiduciaria o de confianza de los auditores marca su legitimidad en el mercado con el objetivo de mejorar la calidad de los informes financieros, retratando de manera completa y perfeccionada las cuentas de la empresa. Esta es la razón por la cual los auditores, mientras realizan su trabajo, deben evitar la búsqueda de sus intereses personales. Por lo tanto, cualquier conflicto de intereses, que afecte el juicio profesional y comprometa la ética de los auditores, debe neutralizarse para que los auditores ganen en confiabilidad y actúen como agentes de confianza.

Como se ha mencionado en diferentes oportunidades y escenarios, uno de los objetivos de la profesión de auditor es generar confianza en la información financiera y, por lo tanto, contribuir a la sostenibilidad económica. Al auditar los estados financieros de una empresa, los auditores les confieren credibilidad y confianza. Para este propósito, la ética juega un papel crucial pues contribuye a asegurar que los auditores tengan los mismos intereses que los inversores y otras partes interesadas y que su juicio profesional no se debilite por ninguna presión o incentivo proveniente de la administración de la empresa cliente. Los intereses comerciales de los auditores y su deber público están separados por una delgada línea, cuya demarcación está definida operada por la ética, que desempeña un papel rector en medio de las situaciones contables particulares.

Hoy día hay una marcada importancia de la ética dentro de la profesión de auditoría, lo cual en parte se debe a los escándalos financieros altamente resonantes que han tenido un impacto negativo en los auditores. La consecuencia fue que la integridad y la moralidad de los auditores fueron cuestionadas por los usuarios de sus servicios. Además, se han expresado reservas con respecto a la legitimidad de los auditores en el mercado, ya que su ética parecía haber sido comprometida.

Recordando un poco, la etimología de la palabra 'ética' tiene su origen en la palabra griega 'ethikos' que significa 'uso' y fue utilizada por Aristóteles para significar valiosas convicciones fundamentales, mientras que la palabra 'moralis', la raíz latina de 'moral', fue establecida por Cicerón para significar valores que crecen a partir de un complejo cuerpo de creencias. Una de las diferentes acepciones de ética es “Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”.

La noción de ética comprende en sí misma los conceptos de integridad, honestidad y responsabilidad. Por lo tanto, la ética de un auditor es percibida por el público en general como un conjunto de principios morales y reglas de conducta que guían la profesión de auditoría, una condición necesaria para su legitimidad en el mercado.

La autoridad internacional encargada de la regulación de la ética de la profesión de auditoría es la Federación Internacional de Contadores (International Federation of Accountant - IFAC por sus siglas en inglés), cuyo alcance declarado es la protección del interés público.

El Código De Ética de la IFAC subraya que la responsabilidad de los auditores es actuar, de la mejor manera posible, en interés público. Si bien un código de ética es un elemento formal para determinar la integridad y objetividad de una opinión de auditoría, elementos tales como la cultura y los valores son factores informales que afectan la decisión de auditoría. La aplicación de un código de ética representa un elemento importante que orienta a los auditores hacia un comportamiento imparcial y moral.

Tambien, especifica los principios fundamentales que deben ser respetados por auditores y contadores a saber: integridad, objetividad, competencia profesional, confidencialidad y comportamiento profesional. Así integridad significa que el auditor será honesto al realizar una auditoría, la objetividad se refiere a la ausencia de cualquier conflicto de intereses que pueda perjudicar su juicio, competencia profesional implica educación y capacitación, el comportamiento profesional supone que el auditor cumplirá con las normas de auditoría, mientras que el principio de confidencialidad significa que el auditor no divulgará la información del cliente, adquirida durante su trabajo sin autorización.

Ahora bien, aunque no debería ser necesario para los auditores (de hecho, para cualquier profesional), se regula su comportamiento y se imponen restricciones, debido al riesgo de sanciones. Cuando su comportamiento no está dictado por principios éticos, sino que sus acciones están determinadas por preocupaciones vinculadas a la reputación o la posibilidad no deseada de acciones legales, los auditores pueden sentirse obligados a tener una conducta ética, motivados por una fuerza coercitiva externa. En este caso no hay una profunda conciencia del trabajo de auditoría y podrían cometer actuaciones antiéticas fácilmente.  Un buen auditor tiene un comportamiento orientado a la ética y observará una conducta apropiada no porque se sienta presionado a obedecer las reglas, sino porque es consciente del valor del trabajo ejecutado.

Desde la óptica empresarial, la ética trae importantes beneficios. Una empresa que actúe de manera ética producirá bienes y servicios de calidad, pagará lo justo a sus empleados, venderá a precios razonables y seguramente obtendrá importantes rendimientos financieros. Los clientes estarán satisfechos y eso redundará en un mercado firme y con gran posibilidad de crecimiento. Esto genera confianza entre los consumidores y hará que sea más probable que elijan a la compañía sobre sus competidores. De hecho, algunas empresas optan por utilizar ciertos aspectos de la ética empresarial como una herramienta de marketing. La ética puede dar como resultado un mayor valor de marca en general.

Un riguroso cumplimiento normativo evitará incurrir en multas y sanciones y socialmente habrá un reconocimiento que beneficiará a inversionistas, administradores, proveedores y empleados entre otros.

Una compañía ética es muy atractiva para los inversores y accionistas. Es más probable que inviertan dinero en la empresa, ya que seguir las prácticas comerciales éticas estándar y aprovecharlas adecuadamente puede ser un camino hacia el éxito.

Seguir la ética empresarial también puede ser beneficioso para los empleados y las operaciones de la empresa. Se facilita atraer el mejor recurso humano. Así mismo, los empleados no solo aprecian a un empleador con conciencia social, sino que también lo percibirán como el tipo de negocio que actuará en la mejora de sus intereses. Esto produce empleados más dedicados y también puede reducir los costes de reclutamiento.

En síntesis, la ética es muy valiosa, tanto para el auditor en su ejercicio profesional, como para la empresa que la aplique con rigurosidad. Por ello, los auditores deben propender, en sus recomendaciones, que las compañías se adhieran a conductas éticas para beneficio de la comunidad en general.

 

 

CP Iván Rodríguez

Auditor y Consultor, Diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, Diplomado en Gerencia de la Calidad, Contador Público de la Pontificia Universidad Javeriana, con 20 años de experiencia en diversas empresas. Amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool

Bogotá DC, Colombia

 


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