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Síntesis

El Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB, por sus siglas en inglés) ha propuesto las normas NIGC 1 y NIGC 2, con el objetivo de mejorar la calidad y la consistencia de la práctica profesional en todo el mundo, así como fortalecer la confianza pública en la profesión de auditoría y aseguramiento a escala global. Estas normas son aplicables a todas las firmas de Contadores Públicos y uno de los cambios principales es requerir a la firma que el desarrollo, implementación y operación del sistema sea basado en riesgos, ya que el propósito de un sistema de gestión de calidad es respaldar el desempeño de los trabajos con una calidad consistente

Como sabemos, la Norma de Control de Calidad (NICC 1) aplicable a las firmas de Contadores Públicos que desempeñan auditorías y revisiones de información financiera, trabajos para atestiguar y otros servicios relacionados se encuentra vigente desde 2010, y ha requerido que las firmas de Contadores cuenten con un Sistema de Control de Calidad que incluya las políticas y procedimientos que les proporcione una seguridad razonable de que la firma y su personal cumplen con las normas profesionales y los requisitos regulatorios y legales; asimismo, que los informes emitidos por los socios responsables de los trabajos sean apropiados en las circunstancias.

La NICC 1 vigente no ha sido de fácil aplicación para todas las firmas de Contadores Públicos, sobre todo para las firmas pequeñas, esto debido a que en algunos casos por falta de recursos, negligencia profesional o por el desconocimiento de la norma, esta NICC requiere el cumplimiento de seis elementos: responsabilidad de los líderes de la firma sobre el control de calidad en la misma, requisitos éticos relevantes, aceptación y retención de las relaciones profesionales con clientes y trabajos específicos, recursos humanos, desempeño del trabajo y monitoreo. Estos elementos integran y dan vida al Sistema de Control de Calidad al interior de la firma, debiendo ser cabalmente demostrable su cumplimiento.

En diciembre de 2018, el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB, por sus siglas en inglés) propuso la nueva Norma Internacional denominada “Gestión de Calidad para las Firmas que desempeñan Auditorías o Revisiones de Estados Financieros u Otros Encargos de Aseguramiento o Servicios Relacionados” (NIGC 1), que aborda la responsabilidad que tienen las firmas de diseñar, implementar y operar un sistema de gestión de calidad, la cual se espera que inicie su vigencia en 2021, así como la Norma Internacional denominada “Revisiones de calidad del encargo” (NIGC 2). Lo anterior, debido al objetivo que tiene el IAASB de servir al interés público mediante la emisión de nueva normatividad para mejorar la calidad y la consistencia de la práctica profesional en todo el mundo y fortalecer la confianza pública en la profesión de auditoría y aseguramiento a escala global.

Las nuevas normas son aplicables a todas las firmas de Contadores Públicos que proveen los servicios mencionados, independientemente de su estructura o complejidad. Uno de los cambios principales es requerir a la firma que el desarrollo, implementación y operación del sistema sea basado en riesgos, ya que el propósito de un sistema de gestión de calidad es respaldar el desempeño de los trabajos con una calidad consistente.

De acuerdo con las nuevas normas NIGC 1 y NIGC 2 propuestas, la intención es cambiar de una visión de sistema de control de calidad estandarizado a uno de gestión de calidad más flexible y dinámico que debe ser diseñado de acuerdo con las circunstancias de cada uno de los trabajos una vez que se han identificado y evaluado los aspectos relevantes que pudieran considerarse como riesgos a la calidad y poder responder a ellos de manera oportuna.

La NIGC 1 aborda, dentro de su alcance, los encargos que se requiere sean sujetos a una revisión de calidad y la NIGC 2 plantea los requerimientos específicos para el nombramiento y elegibilidad del revisor de calidad del encargo y la realización y documentación de la revisión.

Las normas de Gestión de Calidad conllevan el aumento de las responsabilidades de un liderazgo firme y una mejor rendición de cuentas al interior de la firma, modernizar la normatividad para un entorno cambiante y cada vez más complejo que incluye abordar el impacto de la tecnología, las redes de firmas, el uso de revisores externos, así como un control más riguroso del sistema de gestión de calidad, y remediar las deficiencias que sean identificadas.

A continuación, abordaremos algunos de los principales retos, de manera enunciativa, no limitativa, por enfrentar en la implementación de las nuevas normas de Gestión de Calidad en las firmas de Contadores Públicos.

Retos para la implementación de la NIGC 1

Disposición al cambio en la aplicación

Este reto implica fortalecer el nivel de concientización al interior de la firma sobre la importancia de dar cumplimiento a la normatividad obligatoria a las firmas de Contadores Públicos, que va más allá de responder satisfactoriamente las necesidades de sus clientes; implica cuestiones clave del interés público como fomentar adecuadamente una mentalidad escéptica, independiente y desafiante del auditor; establecer una gestión proactiva de la calidad en la firma; explorar la transparencia y su función en la calidad de la auditoría; centrarse más en las estructuras y procesos de comunicación de las firmas (incluidas las redes) y en sus actividades internas y externas de seguimiento y remediación, y reforzar la necesidad de comunicación e interacciones sólidas durante el encargo de auditoría.

De igual forma, efectuar un trabajo de cambio cultural al interior de las firmas, como se ha venido realizando desde la NICC, sumado a ello la necesidad de un cambio de pensamiento; es decir, se deberá incluir la habilidad de promover la implementación de nuevas formas de trabajo, así como la capacidad de reflexionar constantemente respecto a cómo mejorar y hacer más eficiente su trabajo.

Gestión de riesgos

Otro reto importante es que las firmas deberán enfocarse fuertemente en la gestión de riesgos de la firma y de cada uno de los trabajos. La NIGC 1 incluye un proceso para identificar y evaluar los riesgos de calidad que incorpora un parámetro para la identificación de riesgos y para evaluar los riesgos identificados, de manera que la naturaleza, oportunidad y alcance de las respuestas aplicadas por la firma se limiten apropiadamente en lo que es importante para el sistema de gestión de calidad. El parámetro para la identificación de riesgos de calidad debe considerar si: (1) existe una posibilidad razonable de que ocurra el riesgo; es decir “una probabilidad, más que remota, de que ocurra el riesgo”, y (2) si el riesgo fuera a ocurrir, si puede de forma individual o en combinación con otros riesgos de calidad tener un efecto significativo en el logro del objetivo de calidad.

Escalabilidad

Uno de los retos más importantes será la escalabilidad, por lo que se debe tomar en cuenta la naturaleza y las circunstancias de la propia firma y de cada uno de los trabajos que realiza para lograr un buen diseño, implementación y operación de su sistema de Gestión de Calidad. Con el objetivo de mejorar los sistemas de control de calidad de las firmas y hacer frente a la escalabilidad de la NICC existente, las normas de gestión de calidad están proponiendo una nueva orientación que fomente una gestión dinámica de la calidad. Esta orientación permitiría a la firma centrarse en el logro de los objetivos de calidad que se basen en el resultado. Algunos elementos por considerar son: 

  • Tamaño y estructura de la firma.
  • Requisitos legales y regulatorios para una auditoría y otros servicios.
  • Honorarios profesionales que conlleven cierta presión en la fijación de precios de las auditorías, que puede poner en duda si se realizarán o no ciertos procedimientos de auditoría requeridos por las Normas Internacionales de Auditoría (NIA).
  • Posibles limitaciones en el acceso a las herramientas tecnológicas, poniendo en riesgo la calidad de los servicios prestados.
  • La falta de capacitación sobre las NIA existentes puede afectar negativamente la forma en que estas son aplicadas en el desarrollo del trabajo.

Correlación con las otras normas de calidad

Otro reto es la correlación que debe seguir existiendo entre la NIGC 1 y el resto de las normas aplicables. En este sentido, la firma es responsable de diseñar e implementar un sistema que proporcionará la base para la gestión de la calidad en el nivel de cada uno de los trabajos y el socio del trabajo es responsable de dicha gestión y el logro de la calidad en cada uno de los trabajos; para lograrlo, se deberán incluir los requerimientos de la NIGC 2 y la NIA 220, Control de calidad de la auditoría de estados financieros, fomentando la continua comunicación entre la firma, sus revisores de calidad en los trabajos y sus propios equipos de trabajo para que el sistema de gestión de calidad de la firma sea eficiente y se logren los objetivos de calidad en cada uno de los compromisos.

Modificaciones al Manual de control de calidad actual

Otro reto importante será la actualización de las políticas y procedimientos contenidos en el Manual de control de calidad vigente en la firma para robustecer los seis elementos y llevarlo a ocho elementos con la nueva norma NIGC 1, los cuales son: 1. Gobierno Corporativo y liderazgo, 2. Proceso de valoración de riesgos de la firma, 3. Requerimientos de ética aplicables, 4. Aceptación y continuidad de las relaciones con los clientes y encargos específicos, 5. Realización de los encargos, 6. Recursos, 7. Información y comunicación y 8. Seguimiento y proceso de corrección.

El nombre del primer elemento, Gobierno Corporativo y liderazgo, nos lleva a hacer una reflexión en el sentido de que debemos institucionalizar, creando un ambiente de control interno robusto; es decir, llevar a nuestras firmas al siguiente nivel de organización interna y profesionalización para todos los trabajos, pasando por un proceso estricto de Valoración de riesgos de la firma, hasta el último denominado Seguimiento y proceso de corrección, en el que tendremos la oportunidad de identificar las debilidades del control interno establecido y de implementar un proceso de mejora continua de manera permanente. Se deberán incluir mejores prácticas y herramientas para compartir la información con todos los colaboradores de manera oportuna.

Retos para la implementación de la NIGC 2

Esta nueva norma de gestión de calidad requiere que para que la firma funcione de manera efectiva y respalde el desempeño del encargo debe existir la comunicación de dos vías, es decir, una comunicación efectiva entre la firma de auditoría, el equipo del encargo y el revisor de calidad del encargo, de manera que exista retroalimentación entre las partes involucradas de manera constante. La firma deberá definir claramente en sus políticas y procedimientos qué tipos de trabajos estarán sujetos a tener un revisor de calidad del encargo, por ejemplo: entidades listadas en alguna bolsa de valores, reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores; para prácticas más pequeñas, puede ser la emisión del dictamen para efectos fiscales, el uso de los estados financieros dictaminados para la obtención de créditos bancarios, para licitaciones públicas, etc.; es decir, se requieren revisiones de calidad del encargo para los trabajos de las entidades que la firma determine que sean del interés público o tengan otras consideraciones, en concordancia con la valoración de riesgos efectuada.

Nombramiento y elegibilidad de los revisores internos de calidad del encargo

El primer reto por enfrentar en la NIGC 2 será la selección del revisor de calidad del encargo; se deberán evaluar del profesional, aquellas consideraciones necesarias para llevar a cabo la revisión y pueda conducirse con objetividad, juicio y escepticismo profesionales ante el encargo que va a revisar. Para esto se deberán establecer políticas y procedimientos para calificar al revisor de calidad en lo siguiente:

  • Competencia y capacidades, incluido el tiempo suficiente.
  • Autoridad apropiada.
  • Requerimientos de ética aplicables.
  • Nombramiento como revisor de calidad del encargo después de servir como socio del encargo (periodo de “enfriamiento”).

Nombramiento y elegibilidad de los revisores externos de calidad del encargo

En este reto la firma deberá evaluar la necesidad de un revisor de calidad externo independiente a la firma. En caso de que la firma no cuente con una estructura que le permita realizar la función del segundo revisor, podrá considerar la participación/ contratación de un externo que realice dicha actividad, la cual permitirá asegurar un nivel adecuado de calidad en la ejecución y enfoque del trabajo realizado, así como advertir, en su caso, situaciones de riesgo para la firma; lo anterior, considerando que el pago por dichos servicios no debería ser tan oneroso y que, debido a eso, se limite la disponibilidad de revisores de calidad adecuados.

Las responsabilidades del revisor de calidad del encargo relativas a la realización y documentación de la revisión deberán ser documentadas en políticas y procedimientos como parte del Manual de Calidad de la firma.

A manera de conclusión, debemos considerar que la década de la NICC en nuestra región está por finalizar; estemos de acuerdo con ello o no, se tendrá que difundir que está por iniciarse una nueva época en temas de normatividad de calidad aplicable a las firmas de Contadores Públicos, normas más exigentes (NIGC 1 y NIGC 2) que las que tenemos actualmente, que de manera conjunta con la NIA 220 fortalecerán la calidad de los trabajos en las firmas y nos ayudarán a dar una mejor respuesta a las necesidades del interés público, que es requerido a escala global.

Para lograrlo, es importante primero concientizar al personal de la firma de que el cambio en esta normatividad es un hecho y debemos estar preparados para dar respuesta a la brevedad posible y elaborar un plan que nos permita visualizar a corto y largo plazo el cumplimiento de los nuevos requerimientos de calidad de nuestra profesión.

Para ello conviene analizar, diseñar y ejecutar un plan para la transición y adopción del nuevo conocimiento que se ajuste a cada firma independientemente de su tamaño, e integre una estrategia que le permita enfrentar exitosamente los retos aquí expuestos.

C.P.C. Catalina Mejía Balcázar | Socia de auditoría de Duran Silva, S.C. | Presidenta de la Comisión Administradora de Calidad del Colegio de Contadores Públicos de México, A.C. | 

Fuente: http://contaduriapublica.org.mx/

 

 

 


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