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Por: C.P. Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool

De manera similar a otras actividades profesionales, en la auditoría suele existir una brecha entre las expectativas de los clientes y el resultado obtenido. Esto ha persistido, a pesar de que la auditoría en sí misma ha cambiado sustancialmente. Esto indica que, en parte, las expectativas evolucionan a medida que evoluciona la auditoría. ¿Cómo superar esta brecha? Algunos tips a continuación:

Brecha de conocimiento

La brecha de conocimiento es la diferencia entre lo que el público cree que hacen los auditores y lo que realmente hacen los auditores. Esto ocurre puesto que el público a veces puede malinterpretar la auditoría: por ejemplo, algunas personas suponen que los auditores son responsables de prevenir los fallos de una empresa, o no conocen las restricciones para ofrecer servicios diferentes al de auditoría.

Históricamente, la brecha de conocimiento puede haber sido utilizada por algunos en la profesión para oponerse al cambio, argumentando que esta brecha se presenta debido a la falta de entendimiento del público en lugar de ser una preocupación legítima. La existencia de una brecha de conocimiento en sí misma no invalida las exigencias para que los auditores hagan más, y no explica ni excusa la brecha de rendimiento, que se explica más adelante.

En muchos casos, la brecha se origina en desconocimiento de la legislación vigente. De ahí la importancia de ofrecer los servicios profesionales, con suficiente claridad, bien sean de auditoría o de consultoría, para que los clientes y el público en general entiendan los servicios y sus limitaciones. Debe recordarse que, en algunas jurisdicciones, es prohibido vender servicios de consultoría a las entidades que se brinda el servicio de auditoría.

Sería deseable que las diferentes partes interesadas relacionadas con el proceso de auditoría, como reguladores, emisores de normas, organismos de contabilidad profesionales, firmas de auditoría, comités de auditoría, inversores, gobiernos y medios de comunicación contribuyeran en la labor de divulgación, en función de su alcance, de una manera justa, equilibrada y comprensible sobre las regulaciones de auditoría y las normas de auditoría.

Algunas disposiciones normativas, tales como la referente a la inclusión de asuntos clave de auditoría en las empresas que cotizan en bolsa, son útiles en este propósito.

Brecha de rendimiento

La brecha de rendimiento se centra en las áreas en las que los auditores no hacen lo que requieren las normas o reglamentos de auditoría. Esto podría deberse a un enfoque insuficiente en la calidad de la auditoría, la complejidad de ciertas normas de auditoría, o diferencias en la interpretación de los requisitos estándar o reglamentarios de auditoría entre profesionales y reguladores.

Las empresas de auditoría están obligadas a establecer sistemas y procesos para garantizar la calidad en sus compromisos. Como parte de estos procesos, los reguladores de auditoría pueden revisar regularmente los archivos de auditoría completadas para supervisar que se está logrando la calidad.

La manera en que se atienden los requerimientos contribuye a reducir esta brecha. De otra parte, la misma redacción de la normatividad profesional en ocasiones no es suficientemente clara y puede prestarse a diferentes interpretaciones. Acá, los organismos profesionales y la academia pueden participar activamente para disminuir la brecha existente.

Brecha de evolución

La brecha de evolución existe en las áreas de la auditoría en las que es necesario evolucionar, teniendo en cuenta la demanda del público en general, los avances tecnológicos y cómo se podría mejorar el proceso de auditoría global para añadir más valor. Sin embargo, abordar las brechas de rendimiento y conocimiento son un paso importante para determinar lo que debe evolucionar en la auditoría. Esto ayudará a evitar la sobrerregulación y la evolución inadecuada de las normas de auditoría, cuando los problemas reales podrían ser la falta de conocimiento o el bajo rendimiento.

Es conveniente debatir, con la participación de las partes interesadas, reguladores, organismos profesionales de contabilidad, empresas de auditoría, miembros del comité de auditoría, inversores, gobiernos y el público en general, acerca de cómo debe evolucionar la auditoría para seguir siendo relevante y cumplir con las expectativas públicas. Son fundamentales los foros, seminarios y capacitaciones sobre este tema.

 

C.P. Iván Rodríguez -           

Auditor y Consultor, Diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, Diplomado en Gerencia de la Calidad, Contador Público de la Pontificia Universidad Javeriana, con 20 años de experiencia en diversas empresas. Amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool

Bogotá D.C, Colombia


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