Identificarse


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Era apenas un infante cuando comencé a experimentar situaciones traumáticas que hoy en día afectan seriamente mis momentos de sueño… y me conducen de una manera insensata a un terrible estado de insomnio…

Mis artículos siempre se escriben en las noches mientras el común denominador de las personas descansa.Desde niño, mostré un alto grado de inclinación hacia la construcción de cosas; entiéndase como tales las ideas e incluso objetos tangibles que   me atrevía a dibujar y pintar… y quedaban terriblemente espantosos, ¡Qué trauma!.

Lo escrito en párrafos anteriores corresponde a un capítulo cerrado, situación que aún no ocurre con aquella monstruosidad llamada “LEGO” o “ARMOTODO”. Yo soñaba con construir cosas con esas fichas rojas y blancas… ¡Y nunca lo logré!. Para el creador del LEGO de aquel entonces,           aún no se había inventado la rueda y era frustrante ver un carro con las llantas cuadradas. Con el tiempo desarrollé cierto grado de habilidad y diseñé      algo parecido a una casa… un gran logro sin lugar a dudas pero no lo suficientemente satisfactorio como para querer dedicarme en el futuro al ejercicio de la arquitectura.

Pues bien… lo que no logró mi mediano ingenio y aquella perseverancia desmedida que me ha acompañado desde que tengo uso de razón, lo logró para infortunio de todo el gremio en general… UNA COLEGA.

No me refiero precisamente a la majestuosidad de los diseños arquitectónicos de una Contadora Pública graduada igualmente como Arquitecta, sino a la habilidad de una Contadora Pública para otorgar títulos universitarios; específicamente de Arquitectura.

Veo que el tema es confuso pero no está lejos de entenderse como un acto desmedido y propio de aquello que algún día me atreví a denominar “Prostitución Contable” y que me hizo merecedor de aplausos, críticas y una que otra palabra ofensiva en contra de mi madre.

La prostitución es un problema que nos afecta a todos, es un cáncer maligno que daña aquel manto maravilloso que nos cubre de poder y que nos hace en cierta medida diferentes a los demás profesionales… me refiero a la Fe Pública.

Hace poco, paseando por una de aquellas hermosas poblaciones ubicadas en la región del Sumapaz, me encontré sumergido en un caso de prostitución contable, donde una colega feriaba su firma, fotocopia de su tarjeta profesional y de su cédula de ciudadanía por Cinco Mil Pesos ($5.000).

Sin el ánimo de apoyar este tipo de prácticas de “lujuria contable”, sino con una intención meramente investigativa, decidí cruzar la reja que separaba la vía pública de su lecho y… hacer uso de sus buenos oficios.

Acepto que los nervios embargaban mi actuar, no fue fácil ver a una colega desnudando ante mis ojos el poder de la Fe Pública que la cobijaba cuando antes de firmar ni siquiera solicitó que le enseñara mi documento de identidad para ver que en realidad era yo quien usaba sus servicios.

El esplendor de su desnudez llegó al clímax de la situación cuando reposó sobre mis suaves manos una certificación de ingresos inventados por mi mente… y más aún… obtenidos como resultado del ejercicio de mi profesión como ARQUITECTO.

¿Trágame tierra?... ¿Apague y vámonos?... no, quizá lo prudente en ese caso hubiese sido hacer uso de la “Gillette Oxidada” que habitaba hace algunos años en el léxico de la Doctora Yolanda Cote, colega por quien promulgo profundo respeto por ser entre otras cosas mi maestra en el arte del cálculo del Impuesto de Renta Diferido… y que entre otras cosas, hoy, después de 6 años de haber recibido su instrucción… ¡Por fin lo sé calcular!.

En CUENTOS DE CONTADOR hay tantas cosas para contar que puedo llegar a salirme del tema de discusión, así que retomemos.

No es fácil abordar el tema de la prostitución contable en un mundo globalizado para el cual no existen las barreras y donde es justamente la ley de la oferta y la demanda el patrón que gobierna el actuar de las personas.

Para muchos, la causa del problema tiene su origen en las fuerzas del mercado, donde prima la supervivencia, pero siento dentro de mí que tendría que existir algún nivel de regulación al respecto…y quizá hoy, día del Contador Público, sea el momento para hacer un alto en el camino y pensar en la colectividad.

Este es un tema álgido al cuál no se le ha dado la importancia que tiene debido a su nivel de impacto, porque se trata de la credibilidad profesional de todos nosotros y que gracias a éste fenómeno de la prostitución contable, ahora tiene un precio que oscila entre los $5.000 y los $10.000 pesos.

Si queremos competir y lograr el verdadero posicionamiento que merecemos por nuestras virtudes e importancia social, debemos hacer valer la Fe Pública que nos cobija… ¡Oh Manto sacro!... y así salir de este absurdo encasillamiento que conduce a que solamente se requiera de nosotros una firma…que particularmente a mí me afecta porque mi rúbrica es terriblemente fea… acá entre nos, parece un corazón.

Como tengo un alto grado de certeza en que este documento lo estás leyendo tú, que eres mayor de edad y entiendes ya mucho de la vida, entonces me atrevo a mostrarte la imagen del momento en el cual se consumó en aquel lecho… este acto de prostitución contable:

Por último, una frase para reflexionar… “La prostitución no solamente se provoca, sino que a ella también se accede”.

FELIZ DIA DEL CONTADOR, Y QUE SE ESCUCHE ESE FUERTE… ¡APLAUSO!

Autor:

Camilo Andrés Peña Pulido
Consultor Legal
E-mail:

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