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Un derivado se puede definir como un contrato entre dos o más partes dispuestas al llevar a cabo una transacción de compra-venta de un activo en una fecha futura a un precio.

Un derivado se puede definir como un contrato entre dos o más partes dispuestas al llevar a cabo una transacción de compra-venta de un activo en una fecha futura a un precio preestablecido

El valor del instrumento financiero derivado se determina en función de las fluctuaciones del activo subyacente al contrato; es decir, si el contrato establece una compra-venta de maíz, el valor del contrato dependerá del valor del maíz al final del mismo. Los activos más utilizados globalmente en los contratos derivados incluyen acciones, bonos, commodities, tales como: maíz, sorgo, algodón, oro, entre otros, además de monedas, tasas de interés e indicadores del mercado. Sin embargo, los derivados de tasa y moneda representan más de 70% de los instrumentos financieros derivados que se comercializan en estos momentos.

Los instrumentos financieros derivados más conocidos en los mercados financieros son los contratos futuros, forwards, las opciones y los swaps. Generalmente han sido utilizados para cobertura de riesgos asociados a un negocio, pero también son empleados por razones especulativas del activo subyacente, lo cual ha hecho crecer al mercado de los derivados. Por ejemplo, suponga por un momento que una empresa, la cual genera sus flujos de efectivo en pesos, emite una deuda en dólares con la finalidad de aprovechar una tasa de interés más baja; en este caso la empresa estaría expuesta el riesgo de tipo de cambio por aumentos en el mismo. Para hacer la cobertura, la entidad económica podría comprar los dólares a un precio específico con fecha de entrega al vencimiento de la deuda.

Procedencia de los derivados
Mientras que la comercialización de derivados ha crecido enormemente en estos años, existe evidencia de que estos instrumentos han sido utilizados desde la antigua Grecia. Aristóteles en sus memorias relata cómo un filósofo griego llamado Thalus realizó ganancias atractivas por un acuerdo de opciones alrededor del siglo VI a.C. De acuerdo con la historia, Thalus pronosticó que la cosecha de aceitunas sería muy fructífera para el siguiente año. Debido a que nadie se atrevió a hacer un pronóstico del tiempo, Thalus fijó las aceitunas a un precio muy bajo haciendo un depósito pequeño en relación con el tamaño de la posible cosecha, de tal manera que si el precio era menor Thalus perdería todo su depósito, y éste hacía que Thalus tuviera el derecho más no la obligación de comprar al precio bajo que se había fijado. Tal como lo pronosticó, la cosecha fue bastante buena y la demanda por el producto hizo que subiera su precio, generando una importante ganancia para él. En este momento nació el concepto de opciones.

Por otro lado, existe evidencia de que el uso de los contratos forwards predominaba entre los comerciantes europeos en tiempos medievales. En el siglo XII d.C. se comenzaron a utilizar contratos forwards con una carta llamada carta de justicia donde básicamente se comprometían a la entrega de un bien a un cierto precio en un lugar establecido, a lo que hoy se le conoce como los futuros. El primer registro de un mercado de futuros formal viene del siglo XVII d.C. en Japón, los dueños feudales japoneses enviaban arroz a sus almacenes en las ciudades más importantes y después emitían tickets que otorgaban el derecho para la entrega posterior del arroz a un precio fijo establecido al momento de la entrega del producto.

Los derivados (tal como los conocemos hoy en día) tuvieron un auge en la década de los setenta. El colapso del sistema de tipo de cambio fijo abrió la oportunidad y la necesidad de los derivados de moneda; mientras tanto, los avances financieros en modelos como el Binomial y el Black & Scholes tomaban cada vez más importancia y sobre todo empezaron a ser confiables para todos los involucrados en el área de finanzas.

A las empresas no se les puede prohibir el uso medido o desmedido de instrumentos derivados»

El futuro de los derivados
Después de tantas pérdidas que ha generado el manejo especulativo, muchos nos podríamos preguntar cuál es la necesidad de incurrir en riesgos con los instrumentos derivados; o también podríamos decir que mucho del daño que se le hizo a las instituciones financieras fue a consecuencia de los instrumentos derivados.

No se le puede prohibir a las empresas el uso medido o desmedido de instrumentos derivados, eso sería equivalente a decirles cuántos días de crédito deben otorgar a sus clientes o cuánta mercancía comprar. Sin embargo, lo que nos espera de los instrumentos derivados son los siguientes puntos:

  • Desde el punto de vista de normatividad contable, las revelaciones en las notas a los estados financieros de las compañías van a tener cambios importantes. De hecho, tanto el IASB (International Accounting Standards Board) y el FASB (Financial Accounting Standards Board) han emitido documentos para su revisión, en los que se exige mayor revelación en cuanto al uso de derivados.
  • Desde el punto de vista de regulación, los derivados extrabursátiles serán los más afectados. No es posible que un mercado que puede hacer que los bancos más grandes entren en bancarrota de la noche a la mañana no esté regulado. Además, mucha de esta falta de regulación se magnificó con empresas que simplemente no tenían la solvencia para enfrentar el monto nominal de derivados que sustentaban. Es decir, sus montos nominales eran más grandes que sus activos.
  • Las instituciones que fijan calificaciones a las empresas públicas tendrán que incluir de una mejor manera la posibilidad de bancarrota o insolvencia a consecuencia de los instrumentos derivados.
  • Disminuirá el auge de los instrumentos financieros derivados, pues muchas empresas se vieron muy afectadas financieramente. Seguramente, el comité de riesgos de cada una de ellas hará que los administradores disminuyan el uso excesivo o especulativo de estos instrumentos.

Finalmente, el mercado actual de los instrumentos derivados es tan grande que se podría cubrir cualquier riesgo asociado al negocio. Sin embargo, se espera que los instrumentos derivados aún crezcan más en cuanto a productos.

Dr. Miguel Calzada Mezura
Profesor Asociado de Contabilidad y Finanzas
Universidad de Monterrey

Fuente: Instituto Mexicano de Contadores Públicos – www.imcp.org.mx