Eficacia y eficiencia

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El Diccionario esencial de la lengua española, de la Real Academia Española (RAE) no hace, realmente, diferencia alguna entre las palabras “eficacia” y “eficiencia”, según se desprende de su definición: Eficacia. Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera. Eficiencia. Capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado.

La diferencia que podemos encontrar en estas definiciones es que eficiencia, de alguna manera, se refiere a los recursos a utilizarse, con el fin de obtener un propósito. Para los efectos ulteriores de este texto, tengamos presente esta diferencia. 

En los adjetivos “eficaz” y “eficiente”, citados por la misma RAE, resalta la sinonimia de las palabras; veamos: Eficaz. 1. Que tiene eficacia. 2. Eficiente. Eficiente. Dicho de una persona: competente, apta, que cumple con su cometido. 

Según las definiciones anteriores, no existe diferencia alguna entre estos conceptos; inclusive, ambas palabras, según el Breve diccionario etimológico de la lengua española, de Guido Gómez de Silva, editorial del Fondo de Cultura Económica, provienen del latín efficere “efectuar, lograr”, que, a su vez, proviene de facere, también del latín, “hacer”. 

Aunque éstas son las definiciones de la RAE, se debe señalar que existen, también, vocabularios especializados que, sin pretender legitimar el uso de muchas palabras no reconocidas por las diferentes academias de la lengua en el mundo —cito a Gladys Neggers, en su libro Cómo aumentar su vocabulario, editorial Playor—, sino con el fin de reconocer que tienen un significado matizado que le dan los especialistas, se emplean en los distintos ámbitos profesionales. Al respecto, me he permitido elegir a algunos autores que definen con precisión los conceptos referidos:

Stephen P. Robins y Mary Coulter, en su libro Administración, editorial Prentice Hall, señalan que:

Eficacia. Es hacer lo que es apropiado, es decir, las actividades de trabajo que ayudan a la organización a alcanzar sus metas.

Eficiencia. Es una parte vital de la administración que se refiere a la relación entre insumos y productos: Si se obtiene más producto con una cantidad dada de insumos, habrá incrementado la eficiencia y si logra obtener el mismo producto con menos insumos, habrá incrementado también la eficiencia. 

Por su parte, Idalberto Chiavenato en su Administración de recursos humanos, editorial McGraw-Hill, nos dice sobre estos mismos conceptos: 

Eficacia. 1. Es una medida normativa del logro de los resultados. Puede medirse en función de los objetivos logrados. 2. Se refiere a la capacidad de una organización de satisfacer una necesidad social mediante el suministro de bienes y servicios

Eficiencia. 1. Es una medida normativa de la utilización de recursos. Puede medirse por la cantidad de recursos utilizados en la elaboración de un producto. La eficiencia aumenta a medida que decrecen los costos y los recursos utilizados. 2. Es una relación técnica entre entradas y salidas. La eficiencia busca utilizar los medios, métodos y procedimientos más adecuados y debidamente empleados y organizados para asegurar un óptimo empleo de los recursos disponibles.

Chiavenato ejemplifica algunas diferencias entre eficacia y eficiencia, entre las que selecciono las siguientes.

 

EFICIENCIA

EFICACIA

Énfasis en los medios

Énfasis en los resultados y fines

Resolver problemas

Lograr objetivos

Asistir a los templos

Practicar los valores religiosos

Jugar fútbol con arte

Ganar el campeonato

Estas definiciones nos clarifican que, el uso adecuado de los recursos (como, de alguna manera, lo apreciamos en la definición de la RAE), es una diferenciación básica entre eficacia y eficiencia. 

Es decir, se puede ser eficaz, pero no eficiente, y también a la inversa. Sin embargo, deberíamos tratar de ser eficaces y eficientes, aunque no siempre persigamos ambos fines. Por ejemplo, cuando en plena guerra fría, el presidente de los Estados Unidos de América, John Fitzgerald Kennedy, prometió que su país iba a ser el primero en depositar en la Luna a un ser humano, lo que importaba era ser eficaz, por arriba de la eficiencia. De nada hubiese servido a este país ser eficiente si no lograba su objetivo.

Podemos complementar nuestras definiciones, mencionando lo siguiente: La eficacia es un concepto absoluto, esto significa que no podemos ser medio eficaces: somos eficaces o no lo somos. Si alcanzamos nuestra meta, somos eficaces; si no la alcanzamos, aunque sea por poco, no somos eficaces. Si nuestra meta era el campeonato y quedamos en segundo lugar, no podemos decir que somos medio eficaces. No, no somos eficaces. Si ganamos el campeonato, somos eficaces.

La eficiencia, en cambio, es un concepto relativo. Se puede ser eficiente en diferentes grados. Podemos ser más eficientes, menos eficientes, medio eficientes, etcétera. Si ganamos el campeonato y lo hicimos contratando grandes estrellas mundiales para lograrlo, seguramente fuimos poco eficientes, aunque fuimos eficaces. Si ganamos el campeonato con jugadores de la propia cantera del equipo, seguramente fuimos eficientes y eficaces.

 

Lic. Willebaldo Roura Pech

Director Ejecutivo del IMCP

Fuente: Revista Contaduría Pública www.contaduriapublica.org.mx del Instituto Mexicano de Contadores Públicoswww.imcp.org.mx

 

 

 

 

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